Viejos Estadios

Acá sólo manda el "escritorio"

¿Cómo se administran los cambios de las reglas del juego en el fútbol? Una somera descripción del International Football Association Board (IFAB), la antigua organización aún vigente que vela por la integridad de las normas del balompié. 



La Football Association (FA) fue establecida en 1863. Su misión original fue definir un reglamento único que incluyó 14 reglas del juego. La normas se fueron refinando a medida que se popularizaba el fútbol, y a fines del siglo XIX ya casi tenían la misma forma actual.


En 1886 se estableció el International Football Association Board (IFAB), para regular las normas de los partidos entre asociaciones británicas (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda). Lo integraban 2 representantes de cada asociación. Los cambios de reglas exigían unanimidad.


La FIFA fue establecida el 21 de mayo de 1904 por 6 asociaciones europeas (Francia, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Suecia y Suiza), más el Madrid FC (por España). Alemania adhirió ese mismo día por telegrama. Siempre se usaron las reglas del juego definidas por el IFAB.


La Football Association (FA) ingresó a la FIFA en 1905. La Asociación Argentina estuvo primero vinculada a la FA, e ingresó de manera directa a la FIFA en 1912 (la 1ª asociación de Sudamérica en afiliarse). La primera asociación no europea en afiliarse a la FIFA fue Sud-África en 1910.


En 1913 la FIFA aportó 2 representantes al IFAB, que pasó a contar con 10 directores. Los cambios de reglas ahora necesitaban 4/5 de los votos y 4 asociaciones presentes para ser aprobados (los británicos podían imponer su criterio por sí solos).


El IFAB no sesionó durante la 1ª guerra mundial. Al concluir el conflicto los británicos se retiraron de la FIFA, pues disentían con la afiliación de las potencias centrales (Alemania, Austria-Hungría). Cuando en 1920 el IFAB retomó sus reuniones, excluyó a la FIFA de su seno.


En 1924 los británicos regresaron a la FIFA, que a la vez retomó su lugar en el IFAB en idénticas condiciones: 2 representantes de cada una de las 5 asociaciones miembro: Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda del Norte y FIFA. Mayoría de 4/5 de los votos para pasar una resolución.


Las británicos volvieron a dejar la FIFA en 1928, cuando ésta decidió que en los Juegos Olímpicos de Amsterdam los jugadores amateurs podían recibir una compensación por sus salarios caídos. En esta oportunidad el IFAB no alteró su composición y la FIFA mantuvo su presencia.


Los británicos regresaron a la FIFA recién en 1946 (al cabo de la 2ª guerra mundial). En 1958 se adoptó la actual constitución del IFAB: 4 votos en bloque para FIFA y 1 voto para cada una de las 4 asociaciones del Reino Unido. Se necesitan 3/4 de los votos para aprobar una norma.


En este esquema la FIFA puede vetar una resolución, pero no imponer su criterio sin el apoyo de 2 asociaciones británicas. No hay razón para esta anacrónica organización (aunque la FIFA impondrá siempre su criterio). El IFAB es hoy una sociedad de derecho suizo (igual que la FIFA).


El IFAB es reconocido por su ancestral reticencia a cambiar las normas. Se auto-define como el “Guardián de las Reglas del Juego”. En sus más de 130 años de actividad, estos fueron algunos hitos que dejaron su huella en las reglas del juego.

Referencias:
. la historia del penal y las áreas;
. la historia de las redes;
. la historia del córner.

Hoy se aprecia una mayor apertura del IFAB, particularmente en temas vinculados con la incorporación de tecnología (ojo de halcón, VAR, telecomunicaciones). Cabe notar que menos de 10 años atrás (2010), el IFAB decidió descartar toda ayuda tecnológica.


El IFAB hoy promueve la iniciativa Play Fair! (¡Juega Limpio!), donde bosqueja la estrategia a seguir en el quinquenio 2017-2022 sobre 3 ejes de acción:
1. Mejorar la Conducta de los jugadores;
2. Optimizar el Tiempo de juego; y
3. Ampliar la Equidad de las normas.



Las modificaciones propuestas para Mejorar la Conducta no resultan, en apariencia, muy alentadoras. Aunque todas se pusieren en práctica, no cambiarían mucho los usos y costumbres del fútbol actual. Probablemente el VAR tendrá un mayor efecto sobre la conducta de los jugadores.


Otro de los aspectos clave es Optimizar el Tiempo de juego. En las Ligas más importantes del mundo se juegan alrededor de 56’ netos por partido. En la Argentina se suele estar por debajo de los 50’ de tiempo neto.


Los cambios para Optimizar el Tiempo de juego incluyen propuestas radicales, como la introducción del tiempo neto. No creo que el fútbol se adapte fácilmente a un sistema estricto de tiempo neto como, por ejemplo, se aplica en el básquet o el hockey.


Sobre la base del tiempo neto de casi 2.000 partidos de la English Premier League, se aprecia que jugar en dos tiempos de 30’ netos extendería el juego de más del 80% de los partidos. Sin embargo, su implementación no es sencilla.


Veo sí muy factible aplicar un esquema similar al del rugby, en el que el árbitro indica cuándo detener el reloj. La iniciativa Play Fair! señala con precisión cuáles serían las circunstancias de juego en las que se detendría la medición del tiempo de juego.


Ampliar la Equidad de las normas busca derogar situaciones no ecuánimes y equiparar sanciones en incorrecciones semejantes que no se miden con la misma vara. Todas estas propuestas son de aplicación sencilla, no modificarían el espíritu del juego y aportarían mayor equilibrio.


Una de los puntos más obvios es el lanzamiento de tiros desde el punto penal, donde la ventaja del equipo que ejecuta en primera instancia es indudable. Auguro que esta modificación se pondrá en práctica lo más pronto posible.


Una propuesta muy interesante es que durante un partido el penal se trate igual que en un desempate (sin rebote). Se eliminarían de raíz todas las invasiones al área penal, que hoy son tan difíciles de detectar para el árbitro.


Otra propuesta tomada del rugby (y asociada con el tiempo neto), es que el primer tiempo o el partido no termine hasta que la pelota no salga del campo. Esta norma acotaría cierta discrecionalidad de los árbitros, que suele caldear ánimos y detonar incidentes.


Vistos los tiempos que siempre se toma el IFAB, si algo cambiará en la reglas del juego en un futuro cercano seguro está entre estas propuestas. Si te interesa el tema, no dejes de enviar tu comentario. Acá les dejo el documento Play Fair! completo.

La historia del córner

Una recorrida por los hitos y eventos que moldearon los tiros de esquina en el fútbol y desembocaron en el legendario "gol olímpico" de Onzari a los campeones uruguayos en 1924.

El 2 de octubre de 1924 Cesáreo Onzari —wing izquierdo de Huracán y la Selección Argentina— convirtió un gol directo de córner en un amistoso con la Selección Uruguaya. En junio de ese año el International Board (IFAB) había modificado las reglas del juego para darles validez.

Uruguay era el campeón olímpico vigente y se popularizó llamar “gol olímpico” a los marcados directamente de un tiro de esquina. Este término hoy se ha diseminado por toda América y parte de Europa (España, Italia, Portugal) y está ganando terreno en toda el habla futbolística.

Pero la historia del córner no comenzó aquel día. Se remonta a mediados del siglo XIX, cuando en Inglaterra aún convivían diversas reglas para jugar al fútbol. Uno de los códigos primitivos más influyentes fue el de las reglas con las que se jugaba en la ciudad de Sheffield.
En Sheffield el arco medía la mitad del actual y al costado de cada poste había banderines rojos. Si la pelota pasaba entre el poste y un banderín, y además era recuperada por el equipo atacante, se obtenía un rouge. Si se empataba en goles, ganaba el equipo con más rouges.

En 1863 se estableció la Football Association (FA) y delinearon reglas unificadas del juego. No incluyeron el rouge (ni el córner). Si la pelota traspasaba la línea de meta y la recuperaba un atacante, ganaba un tiro libre. Si la recuperaba un defensor, obtenía un saque de meta.

En 1867 se simplificó esta regla y el juego se reanudaba siempre con un saque de meta, independientemente del equipo que hubiera tocado por último el balón. Esta regla otorgaba clara ventaja a la defensa, pues podía tirar la pelota afuera y obtener un tiro libre a su favor.

En 1868 Sheffield cambió sus reglas. Si la pelota traspasaba la línea de meta, el equipo contrario al que la había impulsado ejecutaba un tiro libre desde el banderín de la esquina más cercana (un córner ofensivo o defensivo según el caso). La FA adoptó esta misma regla en 1872.

En 1873 la Football Association cambió la regla y adoptó la forma actual: córner para el ataque y saque de meta para la defensa. Alrededor de esos años se comenzaron a usar travesaños en los arcos, una innovación también tomada de las reglas de Sheffield.

En 1874 se permitió ejecutar el córner hasta 1 yarda del banderín y surgió el cuarto de círculo. En 1875 se prohibió el gol directo de córner y exigió que otro jugador jugara la pelota antes de que lo volviera a hacer el ejecutor. En 1883 se eliminó el offside en el córner.

Cabe notar que los goles de córner no eran infrecuentes, pero se los anulaba diligentemente. En el tercer partido final de la Copa Competencia de 1902, Juan José Moore de Alumni le convirtió dos goles de córner a Rosario Athletic, pero el referí los anuló prontamente.

…y así llegamos al 14 de junio de 1924 cuando se decidió darles validez a los goles de córner a partir de la siguiente temporada (no cambió la regla para competencias en curso). En Europa esto equivalía a fin de agosto de 1924, mientras que en Sudamérica era principios de 1925.

Esto explica porqué el referí uruguayo Ricardo Vallarino no había sido informado por su Asociación de la nueva regla, aún faltaban varios meses para ponerla en práctica. Pero como era un partido amistoso, el referí consideró oportuno sancionar el gol de Onzari.

Si a alguien le llamó la atención esa coqueta chaqueta tricolor, fue un regalo del Fluminense Football Club, en cuyo Estadio das Laranjeiras se disputó el Campeonato Sudamericano de 1922 en el que Ricardo Vallarino fue el árbitro que representó al fútbol uruguayo.

Algunas estadísticas porteñas mencionan goles olímpicos conquistados durante 1924, pero ninguno debería llevar esa denominación, pues en el campeonato local los goles directos de córner no fueron válidos hasta la primera fecha de la temporada de 1925.
Al cambiar las reglas en junio de 1924, se sacó la palabra “córner” de la regla que impedía al ejecutor volver a tocar la pelota antes de que lo hiciera otro jugador. El 15 de noviembre un jugador del Everton aprovechó esta situación y salió gambeteando lícitamente en un córner.

La Football Association tuvo que emitir un boletín de emergencia a fin de noviembre de 1924. El International Board recién enmendó el error en su reunión anual de junio de 1925, la misma en la que se disminuyó de 3 a 2 los defensores a tener en cuenta en la regla del offside.

En su iniciativa Play Fair! (¡Juega Limpio!) el International Board hoy evalúa que se pueda salir gambeteando en un córner como en aquellas semanas de 1924. Las modificaciones propuestas son sumamente interesantes (y son objeto de esta entrada).

Esta foto muestra a Onzari a punto de patear un córner en el partido memorable con Uruguay de 1924 en el estadio de Sportivo Barracas. A pesar de lo que reza el epígrafe, este no fue el córner que terminó en gol. El arco es el correcto, pero la esquina es la opuesta.

El córner que terminó en gol fue ejecutado con pierna derecha desde la esquina izquierda en el arco Sur, de la calle Río Cuarto. La pelota describió un comba y se introdujo sin que Andrés Mazali pudiera alcanzarla. En Uruguay nunca dejaron de reclamar foul a su arquero.

El estadio de Sportivo Barracas fue desmantelado en la década de 1940 y el terreno loteado. A lo largo del viejo campo de juego se trazó la calle Río Limay. El arco del gol olímpico de Onzari hoy estaría cerca de la esquina con la calle Río Cuarto.

En Montevideo hay un sencillo monumento que recuerda el estadio del club Peñarol en el barrio de Pocitos, donde el francés Lucien Laurent convirtió el primer gol en un Campeonato Mundial de la FIFA (Francia 4-1 México, jugado el 13 de julio de 1930).

Quizás se podría replicar esta experiencia en Buenos Aires, para recordar aquel primer gol olímpico de la historia moderna del fútbol. ¿O te parece mejor cambiar el nombre de la calle Río Limay por Gol Olímpico?

Makarius y el fútbol

Cómo una fotografía de un partido de fútbol tomada por el célebre Sameer Makarius, dio lugar a un extraordinario ejercicio de memoria colectiva para identificar la cancha.

¿A qué emblemática construcción de un pintoresco barrio de la ciudad de Buenos Aires pertenece esta fotografía?
No es tan difícil, se trata de una fotografía de la mítica Bombonera, el estadio del Club Atlético Boca Juniors.
Su autor es el renombrado fotógrafo Sameer Makarius, quien se radicó en Buenos Aires en 1953 procedente de El Cairo. Su obra abarcó todos los barrios de la ciudad, pero La Boca ocupó un lugar preferencial…

…aunque la herradura Monumental de River Plate tampoco escapó a la meticulosa lente de Makarius.
Esta foto de Makarius fue posteada en twitter por con una cautivante apelación a la memoria colectiva para descifrar la cancha. Todo futbolero de ley encuentra un irresistible pasatiempo en la identificación de canchas ignotas.
Durante dos días se debatieron frenéticamente las más creativas teorías; todas minuciosamente evaluadas y descartadas por el colectivo. Reconocidos periodistas como y aportaron datos con el entusiasmo propio de un hincha, pero sin resultados aparentes.
El debate ganó intensidad cuando alimentó al colectivo con una foto de la misma serie. El rosarino aportó un dato digno de un boy-scout: si el partido se jugó por la tarde, la foto mira al Sur pues la sombra de los jugadores se proyecta hacia el Este
Todo esfuerzo era infructuoso. Pero un par de meses más tarde, el mismo posteó casualmente esta foto de El Gráfico de un partido entre Atlanta y Talleres por el torneo de 1ªB de 1956. Como por arte de magia, el misterio comenzó a develarse. Les cuento esta historia…
Atlanta y Chacarita compartieron el barrio de Villa Crespo hasta mediados de los años ‘40. Sólo un alambrado separaba sus estadios. El de Chaca era más grande, pero montado en un solar alquilado. El del Bohemio era pequeño —El Cajoncito— pero construido sobre un terreno propio.

La vista hacia el Norte (vías del ferrocarril al Pacífico, hoy San Martín), muestra las dos chimeneas tronco-cónicas de la usina incineradora de residuos (la Quema) de la Chacarita. Pero la chimenea que aparece en las fotos de Makarius es cilíndrica, no es para este lado…
La vista hacia el Sur (barrio de Villa Crespo), delata la presencia de una chimenea cilíndrica igual a la que aparece en las fotos de Makarius. Ahora sí, parece que estamos bien rumbeados.

La cuenta aportó al toque que esa chimenea pertenecía a la fábrica que desde 1937 tuvo Johnson & Johnson en la calle Darwin, entre Camargo y Padilla. El mismo edificio hoy es la sede de los laboratorios Gador.

En 1943 Atlanta compró el solar que alquilaba Chacarita (que en 1945 se mudó a San Martín). Atlanta ocupó el terreno de Chaca en 1960. Construyó una platea de cemento y 3 populares de madera con materiales del Cajoncito. La vieja cancha siguió en uso sin tribunas, como auxiliar.

Sobre una foto aérea de 1965, podemos trazar los encuadres de las fotos de Makarius y ubicar a todos los edificios que aparecen en las imágenes. Misterio resuelto, gracias a este estupendo ejercicio de memoria colectiva. Tenía razón , la foto miraba al Sud(este)...

Sameer Makarius falleció en Buenos Aires en 2009. Los futboleros porteños siempre lo recordaremos por esta magnífica imagen que captura la genuina esencia del gusto por el juego, y que ahora sabemos que fue tomada una soleada tarde de 1960 en Villa Crespo.

Si te interesa la obra de Sameer Makarius, acá encontrarás una recopilación de varias de las fotografías del libro “Buenos Aires y su gente” que incluye estas tomas futboleras.