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El ciclo de vida de los estadios

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El pequeño estadio más lindo del mundo

Una breve historia del Estadio das Laranjeiras del Fluminense Football Club en Río de Janeiro.

Siempre supimos que Río de Janeiro tenía en el Maracaná al estadio más grande del mundo, lo que no todos conocen, es que la ciudad maravillosa también supo tener al "pequeño estadio más lindo del mundo".

El Fluminense Football Club fue fundado en 1902. Desde sus inicios se radicó en Laranjeiras, un barrio acomodado en la zona sur de la ciudad de Río de Janeiro.

El primitivo campo de juego fue inaugurado en 1904. Se lo conocía como el Campo de la Rua Guanabara, pues ese era el nombre de la calle que bordeaba la cabecera Este del terreno.

En 1905 Fluminense construyó una bonita tribuna techada de madera (que fue ampliada en 1915). En este campo jugaron durante sus recordadas giras el combinado de la Asociación Argentina de Football (en 1908 y 1912) y los Corinthians ingleses en (1910 y 1913).

En julio de 1914 la selección brasileña jugó aquí su primer partido formal frente al equipo profesional inglés Exeter City, al que derrotó 2 a 0. Un par de meses más tarde, esa misma selección viajó a Buenos Aires y obtuvo la primera edición de la Copa Roca.

El palacio contiguo al estadio fue la residencia de la hija del emperador Pedro II. Bajo la regencia de Isabel, en 1888 se abolió la esclavitud en Brasil. Al proclamarse la República en 1889, pasó a manos del Estado Federal. Hoy es la sede del gobierno del Estado de Río de Janeiro.

El segundo Campeonato Sudamericano se jugó en mayo de 1919 en Río de Janeiro. Para albergar tan magno evento, Fluminense se abocó a la construcción de un grandioso estadio de cemento armado (toda una novedad para la época).

Todos los partidos del campeonato sudamericano de 1919 —que ganó Brasil— se jugaron en el flamante Estadio das Laranjeiras, que contaba con una tribuna techada en el lado Norte, una tribuna descubierta en el lado Sur y dos cabeceras con parasol en el Este y el Oeste.

En noviembre de 1920 Fluminense adosó a la tribuna oficial —que bordeaba el lado Norte del campo de juego— un imponente edificio que destinó a su lujosa sede social.

No puede haber muchos estadios de fútbol en el mundo con salones tan espléndidos como los del Fluminense Football Club.

En esta foto se aprecia que a unos pocos metros del Estadio das Laranjeiras había otra cancha de fútbol: la del Club de Regatas Flamengo. La sección de fútbol del club rojinegro surgió en 1912, cuando 9 jugadores de Fluminense dejaron el club.

Este estadio de Flamengo era conocido como el Campo de la Rua Paysandú, calle que por ser el camino de acceso al Palacio Isabel estaba bordeada por una impresionante hilera de palmeras imperiales.

Es una notable coincidencia que dos de los mayores clásicos del planeta fútbol (Flamengo-Fluminense y Boca-River), hayan tenido un mismo origen barrial y que sus primeros campos de juego sólo estuvieran separados por unos pocos metros.

Esta magnífica toma aérea del Estadio das Laranjeiras se obtuvo en ocasión de un partido de práctica de la selección brasileña, que se preparaba para intervenir en el cuarto Campeonato Sudamericano que se jugó en 1921 en Buenos Aires.

Para conmemorar el centenario de la independencia de Brasil, el quinto Campeonato Sudamericano se jugó en 1922 en Río de Janeiro. Para celebrar la ocasión, el Estadio das Laranjeiras fue completamente remodelado.

Se amplió la tribuna oficial techada y se agregó un segundo nivel a las otras tres tribunas de hormigón armado. Brasil volvió a ganar la Copa América en el que, sin dudas, en ese momento era el mejor estadio de toda Sudamérica.

En junio de 1928 se jugó en el Estadio das Laranjeiras el primer partido nocturno en Brasil. Empataron en 1 gol el scratch Carioca y el Motherwell escocés (que regresaba a Europa luego de una gira por el Río de la Plata).

Esta toma aérea nos muestra las modernas torres de iluminación y una pista de atletismo (cuyas curvas invadían las esquinas del campo de fútbol).

Para el centenario de 1922 Fluminense también organizó unos pioneros juegos atléticos sudamericanos, cuyo éxito le granjeó al club carioca un conceptuoso reconocimiento del Comité Olímpico Internacional.

A partir de los años ‘30 los partidos internacionales se mudaron el estadio São Januario (Vasco da Gama). Pero el Estadio das Laranjeiras siguió siendo el reducto de Fluminense. Desde 1950, el Maracaná fue el escenario excluyente de los grandes duelos futbolísticos cariocas.

En 1947 comenzó la construcción del túnel de Santa Bárbara (que atraviesa el Morro da Nova Cintra). La proyectada ampliación de la Av. Pinheiro Machado (como se llamaba desde 1915 la Rua Guanabara), amenazó la integridad del Estadio das Laranjeiras.

Luego de un largo pleito entre Fluminense y las autoridades federales, en 1961 se expropió parte del Estadio das Laranjeiras y se demolió íntegramente la cabecera Este para ensanchar la Av. Pinheiro Machado.

El Estadio das Laranjeiras continuó en uso, aunque de manera esporádica. Fluminense jugó allí su último partido oficial en 2003. Hoy se lo usa para partidos de divisiones inferiores y actividades recreativas del club.

El Estadio das Laranjeiras atesora una singular serie de hitos históricos que cimentaron la grandeza del futbol brasileño. Pero para quienes disfrutamos de la mejor arquitectura deportiva, siempre será “el pequeño estadio más lindo del mundo.”

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