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La historia del córner

Una recorrida por los hitos y eventos que moldearon los tiros de esquina en el fútbol y desembocaron en el legendario "gol olímpico" de Onzari a los campeones uruguayos en 1924.

El 2 de octubre de 1924 Cesáreo Onzari —wing izquierdo de Huracán y la Selección Argentina— convirtió un gol directo de córner en un amistoso con la Selección Uruguaya. En junio de ese año el International Board (IFAB) había modificado las reglas del juego para darles validez.

Uruguay era el campeón olímpico vigente y se popularizó llamar “gol olímpico” a los marcados directamente de un tiro de esquina. Este término hoy se ha diseminado por toda América y parte de Europa (España, Italia, Portugal) y está ganando terreno en toda el habla futbolística.

Pero la historia del córner no comenzó aquel día. Se remonta a mediados del siglo XIX, cuando en Inglaterra aún convivían diversas reglas para jugar al fútbol. Uno de los códigos primitivos más influyentes fue el de las reglas con las que se jugaba en la ciudad de Sheffield.
En Sheffield el arco medía la mitad del actual y al costado de cada poste había banderines rojos. Si la pelota pasaba entre el poste y un banderín, y además era recuperada por el equipo atacante, se obtenía un rouge. Si se empataba en goles, ganaba el equipo con más rouges.

En 1863 se estableció la Football Association (FA) y delinearon reglas unificadas del juego. No incluyeron el rouge (ni el córner). Si la pelota traspasaba la línea de meta y la recuperaba un atacante, ganaba un tiro libre. Si la recuperaba un defensor, obtenía un saque de meta.

En 1867 se simplificó esta regla y el juego se reanudaba siempre con un saque de meta, independientemente del equipo que hubiera tocado por último el balón. Esta regla otorgaba clara ventaja a la defensa, pues podía tirar la pelota afuera y obtener un tiro libre a su favor.

En 1868 Sheffield cambió sus reglas. Si la pelota traspasaba la línea de meta, el equipo contrario al que la había impulsado ejecutaba un tiro libre desde el banderín de la esquina más cercana (un córner ofensivo o defensivo según el caso). La FA adoptó esta misma regla en 1872.

En 1873 la Football Association cambió la regla y adoptó la forma actual: córner para el ataque y saque de meta para la defensa. Alrededor de esos años se comenzaron a usar travesaños en los arcos, una innovación también tomada de las reglas de Sheffield.

En 1874 se permitió ejecutar el córner hasta 1 yarda del banderín y surgió el cuarto de círculo. En 1875 se prohibió el gol directo de córner y exigió que otro jugador jugara la pelota antes de que lo volviera a hacer el ejecutor. En 1883 se eliminó el offside en el córner.

Cabe notar que los goles de córner no eran infrecuentes, pero se los anulaba diligentemente. En el tercer partido final de la Copa Competencia de 1902, Juan José Moore de Alumni le convirtió dos goles de córner a Rosario Athletic, pero el referí los anuló prontamente.

…y así llegamos al 14 de junio de 1924 cuando se decidió darles validez a los goles de córner a partir de la siguiente temporada (no cambió la regla para competencias en curso). En Europa esto equivalía a fin de agosto de 1924, mientras que en Sudamérica era principios de 1925.

Esto explica porqué el referí uruguayo Ricardo Vallarino no había sido informado por su Asociación de la nueva regla, aún faltaban varios meses para ponerla en práctica. Pero como era un partido amistoso, el referí consideró oportuno sancionar el gol de Onzari.

Si a alguien le llamó la atención esa coqueta chaqueta tricolor, fue un regalo del Fluminense Football Club, en cuyo Estadio das Laranjeiras se disputó el Campeonato Sudamericano de 1922 en el que Ricardo Vallarino fue el árbitro que representó al fútbol uruguayo.

Algunas estadísticas porteñas mencionan goles olímpicos conquistados durante 1924, pero ninguno debería llevar esa denominación, pues en el campeonato local los goles directos de córner no fueron válidos hasta la primera fecha de la temporada de 1925.
Al cambiar las reglas en junio de 1924, se sacó la palabra “córner” de la regla que impedía al ejecutor volver a tocar la pelota antes de que lo hiciera otro jugador. El 15 de noviembre un jugador del Everton aprovechó esta situación y salió gambeteando lícitamente en un córner.

La Football Association tuvo que emitir un boletín de emergencia a fin de noviembre de 1924. El International Board recién enmendó el error en su reunión anual de junio de 1925, la misma en la que se disminuyó de 3 a 2 los defensores a tener en cuenta en la regla del offside.

En su iniciativa Play Fair! (¡Juega Limpio!) el International Board hoy evalúa que se pueda salir gambeteando en un córner como en aquellas semanas de 1924. Las modificaciones propuestas son sumamente interesantes (y son objeto de esta entrada).

Esta foto muestra a Onzari a punto de patear un córner en el partido memorable con Uruguay de 1924 en el estadio de Sportivo Barracas. A pesar de lo que reza el epígrafe, este no fue el córner que terminó en gol. El arco es el correcto, pero la esquina es la opuesta.

El córner que terminó en gol fue ejecutado con pierna derecha desde la esquina izquierda en el arco Sur, de la calle Río Cuarto. La pelota describió un comba y se introdujo sin que Andrés Mazali pudiera alcanzarla. En Uruguay nunca dejaron de reclamar foul a su arquero.

El estadio de Sportivo Barracas fue desmantelado en la década de 1940 y el terreno loteado. A lo largo del viejo campo de juego se trazó la calle Río Limay. El arco del gol olímpico de Onzari hoy estaría cerca de la esquina con la calle Río Cuarto.

En Montevideo hay un sencillo monumento que recuerda el estadio del club Peñarol en el barrio de Pocitos, donde el francés Lucien Laurent convirtió el primer gol en un Campeonato Mundial de la FIFA (Francia 4-1 México, jugado el 13 de julio de 1930).

Quizás se podría replicar esta experiencia en Buenos Aires, para recordar aquel primer gol olímpico de la historia moderna del fútbol. ¿O te parece mejor cambiar el nombre de la calle Río Limay por Gol Olímpico?

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