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Un camino para dos: la radio y el fútbol

Un breve repaso de los orígenes de la radiodifusión en la Argentina y la estrecha relación que forjó con el fútbol.

El 27 de agosto de 1920 se emitió la ópera Parfisal desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Fue la transmisión pionera de la radiodifusión universal.

La iniciativa fue obra de cuatro geniales precursores, liderados por el Dr. Enrique Susini. Se los recuerda como los “Locos de la Azotea”.
De izquierda a derecha: Romero, Guerrico, Mujica y Susini.

Colocaron su antena en la terraza del teatro y acondicionaron un cuarto para instalar sus primitivos equipos de transmisión.

La introducción de la radiodifusión fue un éxito instantáneo, cuya velocidad de adopción compara con las de las más recientes tecnologías.

En 1923, las peleas de Luis ÁnFirpo en EE.UU. captaron la atención de la radio. Fueron transmitidas por radio-telegramas que eran leídos en Buenos Aires.

La posibilidad de conocer el desarrollo de los acontecimientos casi en tiempo real fue un elemento que propulsó la venta de receptores.

Un receptor económico era la “radio a galena”, que no requiere una fuente de electricidad pues usa la proporcionada por las ondas de radio.

Al no tener fuente eléctrica la débil señal sólo era audible con auriculares, situación que dificultaba compartir la experiencia radiofónica.

Los receptores con válvulas de vacío mejoraron la fidelidad de las transmisiones y amplificaron las señales por medio de altoparlantes.

El crack de Independiente, Manuel “La Chancha” Seoane, prueba su equipo de radio de última generación. Foto de principios de los años ’20.

El primer partido de fútbol narrado por radio fue el que jugaron Argentina y Uruguay el 2 de octubre de 1924 en la cancha de Sportivo Barracas.

La narración estuvo a cargo de Hugo Martínez Seeber, un pionero de la radiodifusión, y Atilio Casime, un periodista del diario Crítica.

Uno de los primeros relatores que transmitió fútbol de manera regular fue Tito Martínez del Box, con un teléfono candelero por micrófono.

A medida que se popularizó el fútbol por radio, las propagandas de los receptores comenzaron a privilegiar los deportes por sobre el Colón.

En 1928 se escucharon los emocionados relatos de Alfredo Aróstegui de los Juegos de Ámsterdam que le valieron el mote de El Relator Olímpico.

Verdaderas multitudes se reunían frente a los principales diarios de Buenos Aires para escuchar las novedades de los partidos en Ámsterdam.

A fines de los años ‘20 Buenos Aires tenía 18 estaciones de radio, que ofrecían una amplia selección de música y noticias para todo público.

Una medición de 1933 reflejó que se dedicaba el 60% del tiempo a la música y el 20% al habla. Los deportes todavía no ocupaban mucho espacio.

Las revistas de la época establecían un ranking que ordenaba a cada emisora de acuerdo con la calidad percibida de su programación.

La radio (y el fútbol) eran una parte esencial de la vida cotidiana de los porteños. Este cuento costumbrista es un muy excelente ejemplo.

Uno de los primeros relatores que cobró notoriedad fue Roque Sillitti, siempre desde el borde del campo de juego. Fue al Mundial de 1930.

Al mundial de 1934 fue Luis Elías Sojit, quien luego alcanzó gran protagonismo en el automovilismo con los triunfos de Fangio en Europa.

A mediados de los años ’30 llegó de Uruguay Lallo Pelliciari (que era argentino). Dominó la escena con su estilo informal y campechano.

También a mediados de los años ’30 se desarrollaron los grandes equipos periodísticos que cubrían todos los deportes en programas diarios.

En esos tiempos era muy frecuente que muchos periodistas adoptaran los más pintorescos seudónimos para desarrollar su actividad profesional.

Uno de esos periodistas con apodo —Fioravanti— fue descubierto por Atilio Casime (el mismo de la 1era transmisión de un partido en 1924).

Otro de aquellos pioneros programas deportivos fue la Oral Deportiva, que aún hoy integra la grilla de programación de Radio Rivadavia.

En la década del ’40 Tito Martínez del Box incursionó en la ficción futbolística, con un programa humorístico que alcanzó gran repercusión.

Este video nos trae los audios originales de la “Gran Pensión El Campeonato”...
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La década del ’40 fue la época dorada de las transmisiones radiales deportivas (había millones de receptores y ningún televisor).
Fioravanti lideró las transmisiones deportivas en los años ’40 y ‘50, décadas de grandes jugadores pero casi sin Mundiales para Argentina.

“El Maestro” Fioravanti siempre destacó este gol del Chango Cárdenas de 1967, como uno de los mejores relatos de su extensa carrera.
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Estas figuritas reúnen de un vistazo a los principales relatores deportivos argentinos de fines de la década de 1960. ¿Quién era tu preferido?

En los años ’60 y '70 se destacó José María Muñoz “El Relator de América”. Este legendario gol de Estudiantes en Old Trafford nos lo recuerda...
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Muñoz basó su éxito en una gran organización, conexiones con todos los estadios y la más amplia cobertura de cada evento deportivo.
En 1981 también llegó de Uruguay —como Pelliciari en 1935— otro relator deportivo que marcó una época: Víctor Hugo Morales.
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Quizás Víctor Hugo haya sido el último gran exponente de una era en la que la radio marcó el paso informativo del fútbol en la Argentina.

La radiodifusión argentina está próxima a cumplir 100 años, en los que el fútbol ha desempeñado un rol clave para su difusión y desarrollo.

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