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Las giras del Everton y el Tottenham Hotspur en 1909

Una completa recopilación de los hechos que marcaron la visita de estos dos equipos ingleses, la más ambiciosa de todas las contratadas hasta ese momento, y la que probablemente marcó el fin de la etapa de mero aprendizaje del fútbol local.

NdR: esta reseña contiene extractos del libro "El Futbol en el Río de la Plata" de Ernesto Escobar Bavio (publicado en 1923), junto con citas textuales de notas de la época publicadas en diarios (La Argentina) y revistas (Caras y Caretas, PBT), más la traducción del diario de viaje que llevó Edward Bainbridge (directivo del Everton). Se buscó preservar el estilo de redacción original para mejorar la experiencia del lector. La investigación se nutrió de las generosas contribuciones de Patricio Minig y Pablo Kersevan.

Como esta entrada es sumamente extensa (más de 1,5 hora de lectura), para facilitar el acceso a su contenido se incluyó el siguiente índice interactivo que permite navegar todo el documento, consultar sus diferentes sectores y retornar fácilmente al origen. Así es posible segmentar la lectura y adecuarla al tiempo disponible (y el agrado) de cada lector. 

Índice
1. LA PREPARACIÓN
1.1 Los objetivos
1.2 El Everton FC
1.2.1 La reseña histórica
1.2.2 El plantel para la gira
1.3 El Tottenham Hotspur FC
1.3.1 La reseña histórica
1.3.2 El plantel para la gira

2. LA LOGÍSTICA
2.1 La travesía marítima
2.2 La recepción
2.3 El programa de actividades
2.4 La organización de los partidos
2.4.1 En Buenos Aires
2.4.2 En Montevideo
2.4.3 En Rosario

3. LOS PARTIDOS
3.1 Domingo 6 de junio: Everton v. Tottenham Hotspur
3.2 Jueves 10 de junio: Alumni v. Everton
3.3 Jueves 10 de junio: Liga Uruguaya v. Tottenham Hotspur (en Montevideo)
3.4 Domingo 13 de junio: Liga Uruguaya v. Everton (en Montevideo)
3.5 Domingo 13 de junio: Argentinos v. Tottenham Hotspur
3.6 Miércoles 16 de junio: Liga Argentina v. Tottenham Hotspur
3.7 Sábado 19 de junio: Tottenham Hotspur v. Everton (revancha)
3.8 Domingo 20 de junio: Liga Argentina v. Everton
3.9 Domingo 20 de junio: Liga Rosarina v. Tottenham Hotspur(en Rosario)
3.10 Jueves 24 de junio: Alumni v. Tottenham Hotspur

4. EL COLOFÓN
4.1 La síntesis de la gira
4.2 La travesía de vuelta
4.3 La trayectoria de Everton FC
4.4 La trayectoria de Tottenham Hotspur FC
4.5 Las enseñanzas y reflexiones

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1. LA PREPARACIÓN
1.1 Los objetivos
Las giras de los equipos profesionales ingleses Southampton (en 1904) y Nottingham Forest (en 1905), alcanzaron plenamente los objetivos comerciales y deportivos propuestos. En 1906 vino un equipo de amateurs británicos residentes en Sudáfrica, que también alcanzó amplia repercusión. 
 

Pero la secuencia de visitas de equipos ingleses durante el receso estival europeo (nuestro invierno), se interrumpió en 1907 y 1908. La magnitud económica de estas empresas era importante y, además, surgieron diferencias y rispideces entre las entidades organizadoras: la Argentine Football Association (AFA) y la Sociedad Sportiva Argentina (SSA).
 
En 1908 la SSA fomentó una infructuosa escisión organizativa, mediante la cual pretendió sustituir a la AFA como el ente rector del fútbol local. Las tensiones provocadas por un juego que comenzaba a tomar la envergadura de un negocio eran evidentes, y la primera fractura del futbol local se produjo tan sólo 4 años después (en 1912).
 

Pero ambas partes de esta disputa (la AFA presidida por Hugo Wilson y la SSA presidida por el Barón Antonio De Marchi), recompusieron sus relaciones en 1909 y decidieron organizar una nueva temporada de fútbol internacional. En marzo la AFA tomó contacto con Frederick J. Wall, Secretario de la Football Association (FA), a quien le solicitó que indagara la disponibilidad de dos equipos profesionales de la English League para visitar el Río de la Plata durante junio. El hecho que se contratara a dos equipos extranjeros que desarrollarían sus giras de manera simultánea, constituyó toda una novedad que despertó un interés nunca antes visto entre los aficionados al fútbol local.
 

Cabe notar que en esa época el fútbol en Inglaterra no estaba organizado en un sistema piramidal de ligas. La English League reunía a 40 equipos divididos en dos categorías (20 en 1ª división y 20 en 2ª división), con ascensos y descensos entre ellas. Los clubes que ocupaban las últimas posiciones de la 2ª Liga debían enfrentar un nuevo proceso de elegibilidad a cargo del resto de los equipos de la English League. Cuando se descartaba a algún cuadro se abría la oportunidad de incorporar a una nueva institución. 
 

Esta estructura coexistía con otras ligas profesionales distribuidas en diferentes regiones del país. De ellas, la más importante era la Southern League, que reunía a equipos muy importantes que competían a la par de los de la English League. Los equipos de la English League y de las principales ligas regionales participaban anualmente en un torneo por eliminación —la Challenge Cup— que organizaba la FA (a la que estaban afiliados todos los equipos ingleses de fútbol).
 

El Southampton que nos visitó en 1904 acreditaba 6 títulos de la Southern League y 2 apariciones en la final de la FA Cup (en 1900 y 1902). El Nottingham Forest que nos visitó en 1905 integraba la 1ª división de la English League desde 1892 y acreditaba 1 obtención de la FA Cup (en 1898).



En las primeras giras de equipos ingleses, más allá del objetivo económico que sin dudas se alcanzó con creces, sólo se planteó como objetivo deportivo el aprendizaje que los jugadores locales podrían asimilar de la sana competencia entre combinados amateurs y equipos profesionales marcadamente superiores. Los abultados scores registrados por Southampton y Nottingham Forest son prueba fiel de esta situación. De hecho, en su oportunidad se evaluó que el Southampton (que alcanzó resultados más acotados), auto-limitó su performance para no embarazar a sus rivales, mientras que se resaltó que el Nottingham (cuya visita alcanzó mayor repercusión), jugó todos sus partidos sin guardarse nada y honró en todo momento la misión didáctica de su visita.



En el match final de la gira del Nottingham en 1905 se enfrentaron dos equipos combinados en los que se mezclaron jugadores locales con visitantes. En esencia, se formó un equipo compuesto por defensores ingleses (backs y half-backs) y atacantes locales (forwards), que se enfrentó a otro integrado por delanteros ingleses y defensores locales. 
 

El experimento —que opuso una defensa y un ataque compuestos por jugadores profesionales— buscó proveer a los espectadores locales un destello de lo que se consideraba que podía ofrecer un partido de fútbol jugado al máximo nivel de performance. Si bien se trató de un partido amistoso, y el último de una larga y agotadora gira, su desarrollo permitió extraer valiosas conclusiones sobre táctica y estrategia, que no hubieran sido posible obtener de un mero enfrentamiento entre profesionales y amateurs.
 
En 1906 la AFA cambió de estrategia e invitó a un equipo de amateurs británicos residentes en Sudáfrica. Claramente ya no se buscó sólo el aprendizaje deportivo como en las anteriores visitas, sino que se intentó competir de igual a igual con una representación extranjera de méritos equivalentes. Los resultados fueron moderadamente alentadores. Si bien Alumni se impuso en el primer enfrentamiento con el equipo visitante —en el que se considera que fue el primer triunfo de un equipo representativo local sobre una formación de ascendencia británica—, los “sudafricanos” ganaron con claridad los restantes 10 partidos que disputaron (incluida la revancha con Alumni). Aún quedaba mucho por aprender.
 

Esta reseña permite entonces concluir que fueron 4 los objetivos principales planteados para la temporada internacional de fútbol de 1909:

- el primero fue de carácter económico, para movilizar los importantes recursos que ya era capaz de generar el fútbol local aún en una primitiva etapa de desarrollo;

- el segundo fue ofrecer un espectáculo deportivo de alta calidad internacional, al promover el enfrentamiento directo entre dos equipos integrantes de la principal liga profesional del planeta;

- el tercero fue reanudar la fase de aprendizaje para impulsar el desarrollo individual de los jugadores, y asimilar las tácticas y estrategias que fomentaran el progreso colectivo de los conjuntos autóctonos; y

- el cuarto fue ofrecer a los representativos locales cierta competencia en igualdad de condiciones, y que algunos de los partidos programados tuvieran como fundamento el mérito deportivo.
 

Merced a los buenos oficios del Secretario de la FA —Sr. Wall— se obtuvo el concurso del Everton FC (que disputaba los primeros puestos de la 1ª división de la English League, en la que finalmente obtuvo el subcampeonato), y el Tottenham Hotspur FC (que disputaba el ascenso —que finalmente obtuvo— en su primera temporada en la 2ª división de la English League). 
 

Es fácil comprender que esta selección de equipos cubría acabada y precisamente con la variedad de objetivos propuestos por la AFA. El Everton lucía como uno de los equipos más poderosos del mundo, mientras el Tottenham, si bien constituía un representativo de extraordinaria capacidad en relación a los equipos locales, quizás ofrecía alguna chance de competir en igualdad de condiciones.

Resulta llamativo que estos mismos clubes ingleses —Everton y Tottenham Hotspur— fueron en 1905 los pioneros en promocionar el fútbol británico en el continente europeo. Ese año jugaron dos partidos —en Viena y Praga— con sendas victorias para los blues de Liverpool. Es muy probable que la FA haya considerado este antecedente —que demostraba la buena predisposición de ambas instituciones para realizar giras promocionales— y por esto les haya ofrecido la oportunidad de visitar Sudamérica. 

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1.2 El Everton FC
1.2.1 La reseña histórica
En 1878, el reverendo a cargo de la iglesia metodista de Santo Domingo en Everton —un distrito de Liverpool— consideró oportuno incorporar la práctica del fútbol para complementar durante el invierno las actividades deportivas de sus jóvenes feligreses, que desde el año anterior integraban durante el verano un equipo de cricket. Inicialmente adoptaron la denominación St. Domingo FC pero, en 1879, la cambiaron por Everton FC (EFC) para identificarse con su barrio de origen.
 

La popularidad de club, que inicialmente jugaba sus partidos en la esquina sudeste del parque Stanley, fue en constante aumento. Un vecino del lugar, el cervecero John Houlding, se sintió atraído por el fenómeno y comenzó a participar activamente en la vida del novel club. En 1882 EFC se mudó a un campo de juego más amplio (Priory Road), para alojar a la creciente multitud que solía acompañar al equipo en cada partido. Pero en 1884 tuvo que volver a cambiar de ubicación, pues el propietario del terreno manifestó su disconformidad con los disturbios que ocasionaban los entusiastas partidarios del equipo. Fue así como en septiembre de 1884, y merced a la intermediación de Houlding, se alquiló un terreno en Anfield Road donde el EFC construyó graderías para albergar hasta 8.000 espectadores. 
 

Pero en 1885 el propietario de ese terreno quiso desarrollar su propiedad y buscó abrir un calle que amenazaba una de las tribunas del estadio. En un intento desesperado para salvar al club, los dirigentes del EFC recurrieron a Houlding, quien se avino a comprar el terreno (por una cifra que no podía pagar), y a alquilárselo al club (por un valor que no cubría los costos de la deuda). Houlding apostaba a que el continuo crecimiento del club lo ayudaría a balancear la cuentas.
 

En 1888 Everton se convirtió en un club profesional y, junto a otros 11 equipos ingleses (ninguno de Londres), fue uno de los fundadores de la English League. 
 

En la temporada 1890/91 Everton ganó la 3ª edición de la Liga, en un estadio de Anfield Road que ya tenía capacidad para 20.000 espectadores. 
Houlding vio la oportunidad que representaba el éxito del equipo y consideró que era el momento apropiado para que el club comprara las instalaciones y lanzara un ambicioso plan de expansión de sus actividades. Pero la dirigencia de Everton, proclive a mantener un accionariado distribuido entre sus seguidores, recelaba de las intenciones de Houlding, quien siempre favoreció el lado comercial y prefería una concentración de la propiedad del equipo. El conflicto fue inevitable. En marzo de 1892 la dirigencia de EFC anunció que a partir de la siguiente temporada se mudaría a Goodison Park, en el extremo norte del parque Stanley (donde aún juega en la actualidad).


Houlding se quedó con un gran estadio pero sin equipo. Intentó en vano apropiarse del nombre Everton (pero la FA se lo impidió), y no tuvo más remedio que fundar un nuevo club que comenzó a jugar en las ligas regionales. Este nuevo equipo no fue otro que el Liverpool FC, el hoy eterno rival del EFC (y que también aún juega en Anfield Road). 



Everton adoptó su tradicional divisa azul real (royal blue) en 1892, al poco tiempo de mudarse a Goodison Park. Su apodo característico es los Toffees (unos caramelos típicos de la zona). Es habitual que antes de los partidos una dama vestida a la vieja usanza reparta dulces entre los espectadores ubicados en las primeras filas que rodean el campo de juego.
 

La mudanza a Goodison Park no afectó el buen rendimiento del EFC, que obtuvo los subcampeonatos de Liga de 1894/95, 1901/02, 1904/05 y 1908/09. Además, ganó la FA Cup en 1906, y en otras 3 instancias (1893, 1897 y 1907) alcanzó la final. Estos resultados prueban bien a las claras que en 1909, cuando EFC aceptó la propuesta de visitar el Río de La Plata, sin duda constituía por presente y tradición una de las mejores expresiones futbolísticas de todo el mundo.
 

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1.2.2 El plantel para la gira
En marzo de 1909 se registró en el libro de actas del EFC que el Secretario había informado al Directorio una invitación de la AFA —cursada a través del Sr. Wall de la FA— para enviar al mejor equipo posible a jugar una serie de partidos en la Argentina. La gira duraría 9 semanas (3 semanas de viaje en cada sentido, más 20 días de estadía). Los términos económicos ofrecidos eran £ 250, más gastos de traslado y estadía en 1ª clase para 16 personas. Al encontrarse el campeonato de Liga en receso, el Directorio resolvió que si se recibía un número suficiente de consentimientos de los jugadores, se aceptaría la oferta. 

En la siguiente reunión del Directorio el Secretario informó que los jugadores habían expresado su voluntad de realizar el viaje y se aceptó la oferta de la AFA. La delegación de 16 personas estuvo integrada por los directivos Edward Askew Bainbridge y Alfred R. Wade, el entrenador John Elliott y los siguientes 13 jugadores (cabe notar que en el libro de actas se dejó expresa constancia que no se tomaría una póliza de seguro que cubriera a estos players): 


La tabla permite comparar la cantidad de partidos jugados (y goles señalados) por los jugadores seleccionados en las temporadas previa y posterior a la gira. Así fue como la prensa porteña evaluó si la delegación visitante era el mejor equipo que podía presentar el club (algo intrínseco a la invitación realizada), o si la gira se cubriría con reservas. Una atenta lectura permite concluir que la delegación del Everton estuvo compuesta por un 50% de sus titulares y que se trató de una fuerza futbolística a la altura del compromiso asumido.
 

El arquero titular (William Scott), fue inicialmente seleccionado para integrar la delegación (y se lo incluyó en la foto oficial), pero finalmente su puesto fue cubierto por el suplente, Clarence Berry. Cabe notar que en anteriores giras de equipos ingleses, sus arqueros habían sido las figuras estelares. George Clawley —arquero del Southampton en 1904— había ganado la FA Cup con Tottenham en 1901, y Harry Linacre —arquero del Nottingham en 1905— había disputado ese mismo año los internacionales de Inglaterra contra Gales y Escocia. 
 

Sin embargo, era tal la diferencia de capacidad entre los equipos profesionales visitantes y los combinados amateurs locales, que frecuentemente los arqueros ingleses pasaban largos ratos sin actividad alguna. Por lo tanto, es fácil comprender que no se considerara un riesgo acudir a la gira con un reemplazante en esta posición.

La figura excluyente de este elenco era sin duda el centro delantero Bert Freeman, quien llegó precedido de una gran fama personal pues en el campeonato de 1908/09 señaló 38 goles, marca que constituyó un record para la época. En marzo y abril de 1909 Freeman comandó la línea delantera de Inglaterra en sus internacionales anuales con Gales y Escocia. 
 

También se destacaba el veterano centre-half Jack Taylor, capitán del team, quien había integrado el equipo de Everton que obtuvo la FA Cup en 1906. 
 

Taylor tenía un negocio de papelería y quiosco en Liverpool. Su tienda era un punto de encuentro los sábados después de los partidos en Goodison Park. Una noche, luego de que el Everton perdiera un match inesperadamente, entró en la tienda un caballero de buena presencia y le preguntó al centrojas del Everton si entre sus existencias tenía un libro sobre Cómo Jugar al Fútbol. Al cabo de una rápida búsqueda, Jack encontró el libro y se lo dio al cliente a cambio de 6 peniques. El comprador hizo una cortés reverencia y le devolvió el pequeño libro con este comentario: por favor, presente Ud. este libro a los jugadores del Everton, en la esperanza que lo leerán y asimilarán su contenido. Taylor era capaz aceptar una buena broma, lo que podría sorprender a algunos si se recuerda que Honest John era escocés.


Otro detalle relevante fue la presencia de un entrenador a tiempo pleno (algo desconocido por estos lares en aquella época). En las anteriores visitas de equipos ingleses, el Southampton no trajo entrenador en 1904, y el half-back Robert Norris, de 30 años, cumplió esa función en el Nottingham en 1905 además de jugar algunos partidos. El entrenador del Everton era John “Jock” Elliott, quien primero fuera jugador reserva y luego trainer. En 1909 ya acreditaba 21 años al servicio de la institución. 
 

En una nota periodística contemporánea con la gira por el Río de la Plata, Elliott describió los principios que regían el correcto entrenamiento de una escuadra de fútbol durante los 8 meses de duración de la temporada: hay que tener presente que no se prepara a los jugadores para un torneo solo, y por lo tanto, el trainer debe cuidarse del sobre entrenamiento (over training), que coloca a los hombres en un estado de cansancio perpetuo que les impide desarrollar su mejor forma. En primer lugar hay que estudiar individualmente a cada jugador. Algunos requieren ejercicios fuertes y pueden soportarlos durante toda la estación. Otros apenas necesitan vivir una vida metódica, y su carga de entrenamiento es tan reducida como la que podría necesitar cualquier persona común para hallarse en buena salud. Un mes antes del comienzo de la temporada se convocan a todos los hombres del plantel. Aquellos que durante los meses de descanso hubieran engordado deben retornar a su peso normal, mientras otros se encontrarán con los músculos endurecidos. Luego de comenzada la temporada, el training debe ser liviano. Dos veces por semana se organizan caminatas de hasta 8 millas (13 km), aunque algunos hombres no deben andar tanto. De vez en cuando son buenas las carreras cortas a toda velocidad, pero no más de dos veces por semana. También es bueno un poco de gimnasia, pero moderada y sin esfuerzo. Es recomendable nadar en agua salada una vez por semana y, alguna que otra vez, se puede dejar practicar a los jugadores con la pelota de fútbol. En casos especiales el régimen puede ser más fuerte, pero hay que recordar que un mismo ejercicio no es de igual conveniencia para todos los jugadores. La base de un buen entrenamiento es vivir una vida regular y moderada, sin desarreglos, y alimentarse bien con comida bien cocida y alimenticia. No acostarse tarde y levantarse por la mañana a una hora fija, después de dormir de 8 a 9 horas. Se puede fumar con moderación, y la misma regla aplica a las bebidas alcohólicas.

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1.3 El Tottenham Hotspur FC
1.3.1 La reseña histórica
El club fue originalmente formado en septiembre de 1882 en Tottenham High Road, por un grupo de escolares que jugaban al cricket en la zona de Northumberland, un distrito del norte de Londres.
 

Inicialmente adoptó el nombre de Hotspur FC, pues en esa zona residió un héroe medieval —Harry Hotspur—personaje mayor de la obra Enrique IV de William Shakespeare, quien espoleaba enérgicamente a su monta antes de entrar en combate. NdR: hot spur = espuela caliente.
 

En abril de 1884 se decidió cambiar el nombre a Tottenham Hotspur FC (THFC), pues existía otro club más antiguo llamado London Hotspur FC, y cuya correspondencia era en ocasiones derivada por error al norte de Londres. El THFC compitió inicialmente en torneos regionales. Su primer campo de juego se encontraba en los Tottenham Marshes (un espacio público), donde los jugadores tenían que alistar y marcar el campo de juego. Fue ahí donde en 1887 Tottenham se encontró por primera vez con Arsenal (su actual archirrival). En 1888 THFC se mudó a su primer campo de juego propio, ubicado en el Northumberland Park. La popularidad del equipo creció de manera gradual, y así consolidó un apreciable nivel de popularidad que exigió la búsqueda de un escenario más adecuado a su poder de convocatoria. En septiembre de 1899 inauguró el campo de juego de White Hart Lane (en donde aún hoy posee su estadio).
 

En 1895 el club se volcó al profesionalismo, y como tal ingresó en la 1ª división de la Southern League, donde obtuvo el campeonato de 1ª división en la temporada 1899/00. 
 

Al año siguiente ganó la final de la FA Cup de 1901, la única vez que este tradicional trofeo ha sido obtenido por un equipo que no integraba la English League (desde que esta fuera establecida en 1888).
 

THFC fue elegido a mediados de 1908 para integrar la English League. En la temporada 1908/09 disputó el torneo de 2ª división, en el que obtuvo el 2º puesto que le otorgó el ascenso a la 1ª división en la temporada 1909/10. 
 

THFC adoptó su tradicional divisa blanca sobre fines del siglo XIX (circa 1898). Desde los orígenes del club su apodo característico ha sido los Spurs. Su símbolo es un gallo de riña (pues está asociado al uso de espolones), al que se lo asimiló desde principios del siglo XX. Cuando en 1910 THFC remodeló su estadio de White Hart Lane para jugar por primera vez en la 1ª división de la English League, colocó la hoy tradicional figura del gallo en el coronamiento de la tribuna oeste de estadio.
 

En el momento de aceptar la oferta de la AFA, THFC atravesaba un momento de pleno optimismo, pues se aprestaba a debutar en el principal campeonato de fútbol del mundo. Por ende, la gira fue vista como una excelente oportunidad para probar al equipo que afrontaría semejante desafío, situación que alentó la incorporación de un buen número de nuevos jugadores, particularmente delanteros muy jóvenes de alrededor de 20 años de edad promedio.

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1.3.2 El plantel para la gira
Se estima que los términos de la gira fueron los mismos ofrecidos al Everton, y que su proceso de aceptación fue similar. La delegación de 16 personas estuvo integrada por los directivos Charles D. Roberts (Chairman) y F. Jones, el entrenador Joe Nie, y los siguientes 13 jugadores:


Un repaso de las actuaciones de estos jugadores en las temporadas previa y posterior a la gira refleja que Tottenham se hallaba abocado a la confección del plantel para la temporada 1909/10, en la que debutaría en 1ª división de la English League. Si se tiene en cuenta esta consideración, se concluye que la delegación enviada estuvo compuesta prácticamente por el 75% del equipo que luego jugó en 1ª división, por lo que también constituyó una fuerza futbolística digna de todo respeto (aunque la secreta esperanza de los organizadores locales era que su performance dejara expuesto algún resquicio por el que pudiera colarse un resultado consagratorio para alguno de los combinados locales que le harían frente).


En la delegación vino Thomas Morris, un veterano half-back de 34 años, que jugó el partido inaugural en White Hart Lane en 1899 (un amistoso con Notts County), e integró el equipo de Tottenham que obtuvo la FA Cup en 1901.
 

El jugador más veterano del team era Walter Bull, de 38 años y prolongada actuación en las canchas británicas. Bull también jugó el partido inaugural de White Hart Lane en 1899, pero para el Notts County. Hizo buenos contactos durante su estancia en Buenos Aires, y en 1911 volvió al país contratado por el Club de Gimnasia y Esgrima (GEBA) para entrenar a sus equipos de fútbol. Probablemente haya sido el primer entrenador extranjero contratado específicamente para desarrollar esta tarea. Su estancia fue breve, y a los pocos meses retornó a Gran Bretaña donde prosiguió su carrera de trainer y fue uno de los fundadores de la Asociación de Jugadores Profesionales. 
 

La delegación incluía también a un delantero de nombre Walter Tull. En un principio la prensa consideró que se trataba de un error, al considerar que se trataba del half-back Walter Bull. Pero el tema fue rápidamente dilucidado cuando se informó que Tull era un centro delantero amateur, de muy destacada actuación previa en el Clapton, club con el que ganó la copa de la FA para equipos no profesionales. Tull jugó durante la gira en carácter de amateur, y recién se incorporó al profesionalismo al regresar a Inglaterra. 
 

Era hijo de un inmigrante de Barbados, y fue el segundo jugador de raza negra en jugar profesionalmente en Inglaterra (el primero fue en 1889 el arquero Arthur Wharton, oriundo de Ghana). Es muy probable que Tull también haya sido el primer player de raza negra en actuar en el fútbol de alto nivel en Buenos Aires. Su actuación durante la gira fue excelente, pero ya en Inglaterra no alcanzó a colmar todas las expectativas que había generado su contratación y fue transferido al Northampton Town al comienzo de la temporada 1910/11. Al estallar la 1ª Guerra Mundial se incorporó en 1914 al batallón de futbolistas. 
 

Su heroica actuación y el entrenamiento recibido en Glasgow le valieron convertirse en el primer oficial (teniente) de raza negra del ejercito británico. Durante su estancia en Escocia firmó para el Rangers, pero nunca pudo estar a disposición del equipo. Cayó en el campo de batalla de Somme, Francia, en marzo de 1918.

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2. LA LOGÍSTICA
2.1 La travesía marítima (extraída del diario de viaje de E. Bainbridge)
La delegación del Everton FC partió a las 4 de la tarde del jueves 13 de mayo de 1909 desde la estación ferroviaria de Lime Street, en Liverpool, con destino a Londres. Numerosos amigos de los viajeros y algunos hinchas del club se reunieron para desearles un buen viaje. 
 

Al llegar a Londres se trasladaron al Hotel Imperial en Russell Square, donde pasaron la noche. 


A las 9.30 de la mañana siguiente partieron desde la estación Waterloo hacia Southampton. Antes de la partida se tomó esta fotografía en el andén de la estación. El secretario de la Football Association (FA), Sr. F. J. Wall, fue a despedir al equipo y fue incluido en la fotografía (es el que tiene galera). Llamó poderosamente la atención la ausencia en la estación de los miembros de la delegación del Tottenham Hotspur FC.
 

Al llegar a Southampton el equipo del Everton embarcó en el vapor Araguaya de la Royal Mail Steam Packet (RMSP), comandado por el capitán J. Pope, quien haría todo lo que posible para brindar la mayor comodidad y entretenimiento a sus pasajeros durante los 21 días de viaje previstos hasta Buenos Aires.
 

El vapor Araguaya había sido botado en 1906, desplazaba 10.537 toneladas y medía 156 metros de eslora. Podía transportar 1.200 pasajeros (300 en 1ª clase, 100 en 2ª clase y 800 en 3ª clase). Terminó sus días en la 2ª Guerra Mundial, el 8 de noviembre de 1942 frente a la costa de Casablanca, cuando al servicio de Francia fue hundido durante el desembarco de las tropas norteamericanas en África del Norte.

La comitiva del Tottenham recién pudo abordar la nave cuando ya había zarpado. Un accidente en Londres les había impedido llegar a tiempo al tren indicado, por lo que tomaron uno posterior. Al llegar a Southampton alquilaron un remolcador para que los llevara hasta el vapor, que ya en alta mar redujo su tren de marcha para que los Spurs pudieran alcanzarlo.


En la tarde del mismo 14 de mayo llegaron a Cherburgo, en la costa de Francia. Después de embarcar correo y nuevos pasajeros, siguieron curso al puerto de Vigo, en la costa de España, adonde entraron en la mañana del sábado 15 de mayo.
 

Luego de una breve estadía en Vigo, navegaron a lo largo de la costa portuguesa hasta llegar a Lisboa a las 8.30 de la mañana del domingo 16 de mayo. Los pasajeros tuvieron la oportunidad de desembarcar para visitar los puntos de interés de la ciudad. El Araguaya levó anclas a las 6 de la mañana del lunes 17 de mayo. Las delegaciones tomaron posición en la cubierta de observación para admirar la belleza natural del entorno y la desembocadura del río Tajo. La siguiente escala fue la isla de Madeira.
 

El viernes 21 de mayo arribaron a las islas de Cabo Verde. Anclaron frente a San Vicente donde permanecieron 3 horas. Durante ese tiempo fueron visitados por una delegación de los funcionarios de la Eastern Telegraph Company, compañía británica de comunicaciones que empleaba 150 personas en la isla.
 

En Cabo Verde comenzó el cruce del Atlántico hasta Pernambuco, en Brasil, una travesía de 1.600 millas en dirección sudoeste que demandó 5 días de navegación.
 

Los pasajeros formaron diversos comités para organizar deportes varios y todo tipo de pasatiempos. El martes 25 de mayo —aniversario de la Revolución de Mayo de 1810 en la República Argentina— se organizó un baile de disfraces para los 250 pasajeros de 1ª clase. Los atuendos fueron magníficos. A las 2.30 de la tarde se escuchó el Himno Nacional Argentino y los directores del Everton solicitaron tres hurras para la República Argentina. Se bailó hasta la 1 de la madrugada. Fue una velada muy amena y divertida.
 

Cuando aún restaban 16 horas para llegar a la costa brasileña se avistaron las islas de Fernando de Noronha, sede de una estación cablegráfica y una colonia penal. El miércoles 26 de mayo llegaron a Pernambuco, repusieron frutas frescas y algunos de los jugadores intentaron pescar tiburones, pero sin resultados. A las 10 de la mañana del viernes 28 de mayo llegaron a Salvador (Bahía). Los pasajeros fueron advertidos de la fiebre imperante en el lugar, por lo que no desembarcaron. Partieron al anochecer, y llegaron a Río de Janeiro a las 7 de la tarde del domingo 30 de mayo.
 

Después de la cena, un pequeño grupo fue invitado por el capitán a visitar la costa carioca en una lancha. A la mañana siguiente, lunes 31 de mayo, ambas delegaciones se levantaron temprano y alquilaron un tranvía eléctrico para visitar la foresta de Tijuca, donde se encontraba el Grand Hotel White.
 

El paisaje de las montañas fue magnífico, con profusión de vegetación tropical. Retornaron al barco a las 4 de la tarde y tuvieron la oportunidad de admirar el puerto natural de Río de Janeiro. 

La nave partió de Río de Janeiro a las 6 de la tarde rumbo a Santos, adonde llegó a las 8 de la mañana del martes 1º de junio. La aproximación al puerto fue por un río que serpenteaba en un ambiente de plena belleza. Sin embargo, la peculiar humedad ambiente les recordó a los pasajeros que en el siglo XIX las regiones ecuatoriales fueron conocidas como “la tumba del hombre blanco”, debido a la sistemática desaparición de exploradores en áreas selváticas. Las delegaciones pasearon por la ciudad de Santos mientras se bajaba la carga, y por la noche zarparon otra vez con rumbo sur.
 

En los días finales de la travesía los equipos reforzaron sus trabajos de entrenamiento en cubierta para alistarse debidamente para sus obligaciones futbolísticas. El Tottenham aprovechó para sacar una foto de toda la delegación.
 

El barco llegó a Montevideo a las 8 de la noche del jueves 3 de junio. El clima era muy frío. La nave cruzó el Río de la Plata durante la noche del viernes 4 de junio, y tuvo que forzar su paso a través de 1 metro de lodo debido a la falta de agua en el canal de acceso al puerto de Buenos Aires, adonde amarró en la Dársena Norte en la mañana del sábado 5 de junio al cabo de 23 días de navegación.
 


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2.2 La recepción
Ambas delegaciones desembarcaron a las 8 de la mañana del sábado 5 de junio. Luego de ingresar al muelle, cumplieron con las formalidades migratorias. Un numeroso público esperaba desde mucho tiempo antes de la hora fijada para la entrada del Araguaya a puerto. Las delegaciones fueron recibidas por representantes oficiales y de la prensa, que recabaron las primeras impresiones de los visitantes.
 

Los footballers arribaron en muy buen estado físico, y en condiciones de entrar inmediatamente en acción. Todos llegaron en buena salud pues la travesía fue excelente. Consecuentemente, no objetaron que el primer partido entre ambos equipos fuera programado para el día siguiente, el domingo 6 de junio. Ambos teams dieron la convicción de mantener el antagonismo propio de los profesionales que hacen buena causa de su club. Se presagió entonces que harían todo cuanto pudieran para lograr el triunfo. A juzgar por opiniones lanzadas al azar por algunos jugadores, buscaban emplearse a fondo para demostrar su talla. En cuanto al fútbol en el Plata, algo conocían por los Notts y Southampton, pero muy poco, de manera que expresaron su deseos de medirse con nuestros mejores cuadros, jugar buen fútbol, y demostrarle al público argentino cómo se practica el fútbol de primera clase.
 

Bert Freemam —el centre forward del Everton— no se prestó fácilmente al interrogatorio, y mostró cierto fastidio por la curiosidad que despertaba su fama. Como sus compañeros, vino dispuesto a echar el resto, de manera que debían prepararse los arqueros y demás defensas de nuestros equipos. La propiedad característica de este forward poco común era que poseía el don de la ubicación. Diríase que por instinto se colocaba adonde iría la pelota, o en otras palabras, que la pelota se encargaba de buscarlo. Sus compañeros contaron que tenía un juego bastante individual, pero muy fructífero. Era fuerte y de estatura más bien alta.
 

El trainer del Tottenham, Sr. Nie, contó que el mejor hombre que traían era Tull, el único aficionado del team y que, dada su brillantísima actuación en la pasada temporada inglesa, sería el centre forward del equipo de 1ª Liga de ese año. Contaban de él maravillas, aunque en comparación con Freeman resultaba pequeño y algo delgado. Era muy simpático y mostraba verdaderos deseos de conocer nuestros progresos en el fútbol.
 
Una comisión de representantes de la AFA integrada por los Sres. Wilson, Reyna, Campbell, Dickinson, Reynolds, Williams, McDonald y Torre recibió a los jugadores.


Luego acompañó a las comitivas al Hotel Metropole en la Av. de Mayo y Salta, donde ambas escuadras residirían durante su estancia en la ciudad. 


Los directivos y jugadores se dirigieron a pie hasta el hotel, que quedaba a unas 20 cuadras del puerto.
 


De lo que se lamentaron ambos equipos fue del contacto obligado al que estuvieron sometidos durante la travesía. Si de ellos dependiera, se hubieran hospedado en dos hoteles. No se admitían intimidades entre jugadores de uno y otro club. De hecho, el Everton se mudó a los 5 días al Gran Hotel Castilla (ubicado frente al Metropole), con el argumento que el personal del hotel no hablaba inglés y ellos no comprendían español o francés. 



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2.3 El programa de actividades
Durante la visita del Nottingham en 1905, los jugadores visitantes expresaron cierto enfado por la poca actividad prevista entre partidos, situación que elevaba el nivel de aburrimiento de la delegación visitante. Fue así como la gira corrió riesgo de acortarse, pues los jugadores habían solicitado anticipar su retorno a Inglaterra. La AFA, rápida de reflejos, movilizó a la comunidad británica residente y enhebró una serie de eventos sociales y recreativos que distendieron la situación. 

La lección fue bien aprendida, y en 1909 no se descuidaron detalles para ofrecer a los visitantes un nutrido programa de actividades. Así lo reconocieron los directivos de ambos clubes que, al finalizar la gira, expresaron: nuestra estadía de veinte días en América del Sur fue una continua ronda de placer, incluidos los partidos de fútbol. La AFA no ahorró esfuerzos y fueron incansables sus atenciones para nuestro entretenimiento.

La primera visita fue al Casino Music Hall de la calle Maipú. El espectáculo fue considerado de calidad europea continental, con cuadros variados y artistas de diferentes nacionalidades. La mayor atracción fue la competencia de lucha grecorromana. Entre los competidores se encontraba el luchador francés Paul Pons, viejo conocido de los directivos del Everton pues 10 años antes había luchado contra Tom Canton en Goodison Park. 
 

El reconocido clown británico Frank Brown los invitó a una función de su espectáculo en el Teatro San Martín de la calle Esmeralda. Los visitantes notaron que la actividad teatral porteña recién comenzaba a las 9 de la noche, y que el entretenimiento solía extenderse hasta bien entrada la medianoche (algo que no era usual en Inglaterra).
 

La comunidad británica residente en Buenos Aires presentó a los directivos visitantes en varios clubes y asociaciones empresariales. El Sr. Pilling de Walton (una compañía de construcciones que en esos meses estaba ampliando el estadio de Goodison Park), lo hizo en la Sociedad Literaria Inglesa de la calle Cangallo, y el Sr. G. Clarke gerente de Gourock Ropework, una compañía de lonas, sogas y piolines, los introdujo al Club de Presidentes Extranjeros y luego los invitó a cenar en el Brunswick, el más reconocido restaurante inglés de Buenos Aires.
 

El Sr. Hugo Wilson, Presidente de la AFA, los invitó a conocer la sede del Jockey Club de Buenos Aires en la calle Florida. Los visitantes —que fueron nombrados socios honorarios— quedaron impresionados por el lujoso edificio de corte netamente palaciego (inaugurado en 1897 e incendiado en 1953).
 

Durante una pausa entre los partidos de fútbol, las delegaciones fueron invitadas a pasar un día en las carreras del Hipódromo de Palermo, cuyas impresionantes tribunas de concreto habían sido inauguradas recientemente.


El Sr. Heriberto Jordán, presidente de Alumni AC, los invitó a su quinta en Temperley, distante 15 km. de Buenos Aires. El anfitrión y su familia colmaron de atenciones a los visitantes. Durante la tarde se les ofreció una exhibición de destreza equina, y algunos jugadores probaron sus habilidades en las sillas de montar. Otros tuvieron la oportunidad de jugar al tenis. Al anochecer se agregaron los jugadores de Alumni, y todos se reunieron a tomar mate con bombilla, una ceremonia que a los ojos de los visitantes resultó similar a la de fumar tabaco en pipa de agua (narguile, shisha), como es usual en el mundo árabe.

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2.4 La organización de los partidos
El esquema básico de las giras de los equipos ingleses a comienzos del siglo XX era que la mayoría de los partidos se jugara en la ciudad de Buenos Aires, sede de la AFA y la SSA, las entidades organizadoras. Pero también se acordaban matches en Montevideo y Rosario, las otras dos plazas de la región en condiciones de organizar eventos futbolísticos de esta envergadura.

Lo que siempre se definía a último momento era la selección de los jugadores de los equipos que enfrentarían a los visitantes y la secuencia en la que lo harían, por lo que era frecuente que se introdujeran modificaciones en función de lo que aconsejaran las circunstancias (clima, público, expectativas).

La gira de 1909 no fue la excepción y el calendario de partidos se fue modificando sobre la marcha. Se indican a continuación los pormenores organizativos de los partidos del Everton y el Tottenham en Buenos Aires, Montevideo y Rosario.

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2.4.1 En Buenos Aires
Como en las anteriores oportunidades (1904, 1905 y 1906), todos los partidos jugados en Buenos Aires se disputaron en el campo de deportes de la Sociedad Sportiva Argentina, ubicado sobre la Av. Vertiz (hoy Av. del Libertador) en Palermo frente al hipódromo. 
 

El campo estaba dispuesto en dirección Sudeste-Noroeste (Centro-Belgrano), y contaba con una tribuna oficial techada que se suplementaba con tribunas provisorias de madera ubicadas en los otros tres costados del campo de juego. 



La capacidad era de unas 10.000 personas, aunque podía variar en más (o en menos), en función de la cantidad de público que se agolpara contra el alambre perimetral, en donde podían llegar a ubicarse de a 4 o hasta 5 en fila. En esta foto se puede apreciar que el acceso a las tribunas populares y al borde del campo de juego estaba separado. El precio de las entradas era diferente para cada sector.
 

El precio de las entradas fue el siguiente:
. $ 1,00 Entrada General (al borde del campo de juego);
. $ 1,50 Menores (a las tribunas únicamente);
. $ 2,00 Tribunas Oficial y Reservada (lados norte y sur);
. $ 2,00 Tribunas Populares;
. $ 1,00 Coches y Automóviles (estacionamiento).


Los precios fueron exorbitantes, seguramente impulsados por la envergadura de los equipos participantes. Consecuentemente, la solicitud de entradas de favor (algo que atentaba contra la recaudación y la economía del emprendimiento) estuvo a la orden del día. La SSA entregó a cada uno de sus socios una entrada especial para cada partido jugado en su campo de deportes (fueron 7), a condición de que los beneficiarios anticiparan un trimestre de cuotas sociales. La SSA también decidió que todos los niños que participaban en las actividades gimnásticas a cargo del mayor Pini, denominadas “Batallones Escolares”, también obtendrían gratuitamente su tarjeta de invitación a los partidos internacionales.

Los boletos se vendían con anticipación en negocios del centro de la ciudad, como las casas de artículos deportivos de Jorge Gibson Brown (full-back de Alumni), sita en Cangallo 788, y de George Mc Hardy en Maipú 240. También se vendían en la Librería Mitchell en Cangallo 570, y en J. M. Lage y Cía en Alsina 783. Los palcos en la tribuna oficial se adquirían en la Secretaría de la SSA ubicada en la calle Florida 182.
 

El acceso del público en general se preveía en tren, por la vía del Ferrocarril Central Argentino (hoy línea Mitre), cuyo terraplén de acceso a Retiro había sido completado el año anterior. Los partidos fueron programados para comenzar alrededor de las 2.15 de la tarde, por lo que a partir del mediodía se dispusieron servicios especiales desde la estaciones Retiro y Belgrano R. Los trenes de regreso estaban programados a partir de las 4.30 de la tarde desde la estación elevada Hipódromo (hoy 3 de febrero) sobre la Av. Dorrego. La compañía de trenes anunció que agregaría todos los servicios especiales que fueran necesarios para movilizar a la esperada multitud.
 

Para definir los partidos a jugar en Buenos Aires se repasaron las premisas seguidas para seleccionar a los equipos que enfrentaron a equipos ingleses en giras anteriores. Esos partidos fueron con los mejores equipos de clubes de la ciudad (Alumni y Belgrano Athletic), con un combinado de jugadores británicos que actuaban en clubes locales (Británicos), con un combinado compuesto sólo por jugadores nacidos en el país (Argentinos), y con un representativo de jugadores que actuaban en el medio local pero sin distinción de nacionalidades (Liga Argentina).
 

Se sabía que los planteles de Everton y Tottenham no eran los mejores que podían constituir ambos clubes, pero aún así a ambos equipos les cabía el sencillo y claro calificativo de “formidables”, por eso se pronosticaba que los cuadros locales ofrecerían muy poca resistencia. La prensa deportiva era crítica del nivel del fútbol porteño en 1909, y se preguntaba si quizás no había alcanzado su pico de rendimiento en 1907: el estado actual del fútbol en esta capital es a todas luces inferior al de los dos últimos años, caso este que justifica plenamente la decadencia que la toda prensa ha venido pregonando desde la iniciación de los matches de esta temporada.

Como club más representativo se invitó a participar al equipo de Alumni —aunque el campeón vigente de 1908 era Belgrano Athletic—. La elección de Alumni por sobre Belgrano Athletic no causo extrañeza. Primero porque se trataba del cuadro más popular de la ciudad, y segundo pues en el torneo local en curso los rojiblancos habían demostrado su superior estado de forma. Pero algunos de los pilares de Alumni ya no estaban (Laforia, Buchanan), otros eran muy veteranos (Mack), y el resto (los Brown, Weiss, Lett) ya no estaba al tope de su forma.
  

También se programaron partidos para los combinados de Argentinos y de la Liga Argentina. Se confiaba en el aporte que darían los jugadores rosarinos, sindicados como excelentes, pero se dudaba del de los porteños. Esta vez se eliminó el partido con el combinado de Británicos, que en años anteriores fracasó estrepitosamente (perdió 10 a 0 con Southampton en 1904, y 13 a 1 con Nottingham en 1905).

Dada la falta de entrenadores o seleccionadores en el medio local, la conformación de los cuadros combinados quedaba reservada a una Comisión de Selección, que era nominada por el Consejo Directivo de la AFA. Para seleccionar a los jugadores de los teams combinados se organizaron partidos de práctica en la canchas de Estudiantes y Porteño en Palermo. 
 

Pero estos partidos dejaron en evidencia la falta de coordinación dentro de la misma AFA. La Comisión de Selección citó a un grupo de jugadores para la mañana del domingo 6 de junio, mientras la Comisión de 1ª Liga citó a muchos de esos mismos jugadores a otro partido a la misma hora. El conflicto no pasó a mayores y finalmente se organizaron ambos encuentros (había jugadores de sobra).
 
En la cancha de Estudiantes (en la Av. Alvear y Oro), a las 10 de la mañana se enfrentaron dos combinados denominados Blancos y Colores (así llamados por la vestimenta que se les solicitó traer a los jugadores). 
 

En este partido jugaron 6 players rosarinos (4 de Rosario Central y 2 de Newell’s Old Boys), que aspiraban integrar los representativos locales. El referí del partido fue don Alejandro Watson Hutton, y estas fueron las formaciones: 

Blancos: Wilson (San Isidro); Lloyd (Quilmes) y Gallino (San Isidro); Vernet Amadeo (San Isidro), Mackensie (Rosario Central) y Longhi (Estudiantes); González (NOB), Puplett (R. Central), Hayes (R. Central), Vázquez (R. Central) y Viale (NOB).

Colores: Giacomelli (Estudiantes); Viboud (Porteño) y Gómez (River); East (Belgrano), Murray (Quilmes) y Wood (Belgrano); Smith (Belgrano), Watson (San Isidro), Rossi (San Isidro), Sayanes (River) y Parsons (Porteño).

El desarrollo del partido revistió cierto interés y terminó con la victoria del combinado Blanco por 4 goles a 3. En opinión de la prensa especializada, fueron 4 los jugadores que se destacaron lo suficiente como para aspirar a un puesto en los combinados que enfrentarían a los ingleses.

El arquero Carlos Tomás Wilson, de San Isidro, que tuvo momentos de verdadero lucimiento y dio amplia medida de su valer. Confirmó una vez más que, ya fuera Laforia del escenario de la 1ª Liga, no tenía reemplazo.
 

El zaguero Harold A. Lloyd, de Quilmes Athletic, que jugó con una limpieza absoluta y demostró una inagotable cantidad de recursos cuando el caso lo requirió. Si bien no era un elemento indispensable en los cuadros combinados, su contribución no sería en nada inferior a la del mejor zaguero del país.

El centrojas Daniel Mackenzie, columna de la defensa de Rosario Central, que no se impuso como un elemento insustituible en la línea media del combinado, pero hizo los méritos suficientes para que su inclusión fuera un hecho.
 

El puntero izquierdo José Viale, de Newell’s Old Boys, que ratificó el excelente juego del que ya había dado sobradas muestras, y además actuaba en un puesto donde no existía comparación alguna con los otros jugadores del medio local.

En la cancha de Porteño (Av. Alvear y Godoy Cruz), contigua a la de Estudiantes, a las 10.30 de la mañana se enfrentaron el primer equipo de Alumni con un combinado integrado por jugadores de Porteño, River Plate y Estudiantes. 
 

Este partido revestía menor interés que el anterior, pues solo se trataba de una práctica de Alumni. Sin embargo, era tal la popularidad del equipo de los Brown que el público concurrió en masa a la cancha de Porteño. Los equipos se alinearon de la siguiente manera:

Alumni: Scholefield; Jorge Brown y Juan Brown; Lett, Browne y Jacobs; Weiss, Alfredo Brown, Watson Hutton, Juancito Brown y Lawrie.

Combinado: Rithner (Porteño); Chiappe (River) y Cucchi (Porteño); Sheridan (Porteño), Morroni (River) y Lennie (Estudiantes); García (River), M. Susan (Estudiantes), Hyland (Porteño), Bacigalupo (Porteño) y Fernández (River).

El desarrollo del partido fue netamente favorable a Alumni, que se impuso por 4 goles a 0. Era usual que en los cuadros combinados que se formaban para enfrentar a equipos ingleses jugarán varios de estos jugadores de Alumni, por lo que su participación estaba poco menos que asegurada. El desempeño del cuadro Combinado en el partido fue pobre, y no permitió extraer conclusiones válidas que facilitaran la identificación de jugadores para los partidos con los ingleses. El half-back John B. Sheridan, de Porteño, fue el único que hizo algún mérito.
 

Cabe notar que en estos dos partidos se probaron jugadores que actuaban en todos los equipos de 1ª Liga, con excepción de Argentino de Quilmes, Reformer de Campana y Lomas Athletic, que en 1909 ocuparon los tres últimos puestos de la tabla de posiciones. Reformer descendió y al año siguiente fue el primer equipo proveniente de la 1ª Liga que jugó en la 2ª categoría. Lomas también descendió, pero prefirió abandonar la práctica oficial del fútbol.
 

En 1909 los organizadores consideraron oportuno inaugurar la serie con un enfrentamiento entre los dos equipos ingleses, para que el público porteño presenciara un match entre equipos profesionales (el primero jugado en el país). El partido inaugural entre Everton v. Tottenham Hotspur; se programó entonces para la tarde del domingo 6 de junio (al día siguiente del arribo de los ingleses a Buenos Aires, luego de 23 días de travesía).

El siguiente partido que se programó fue Alumni v. Everton el jueves 10 de junio. Pero 48 horas antes de la fecha fijada, surgió un conflicto que a punto estuvo de obligar a cambiar el programa. Alumni solicitó entradas para sus 180 socios y la reserva del 10% de total producido por la venta de entradas. El Consejo respondió que no podía otorgar dicha cuota, sin antes conocer el resultado financiero final de la visita de los teams ingleses. El tema no pasó a mayores, y los socios de Alumni tuvieron que comprar su entrada para poder ver a su club.

En el programa original se habían incluido otros dos partidos entre Everton y Tottenham, que los organizadores pensaban serían los que atraerían las mayores concurrencias. Pero el público local no demostró el interés esperado en estos duelos entre equipos foráneos, y prefirió los partidos con cuadros locales (y en particular con el Tottenham, al que se evaluó inferior y aspiraba a derrotar). Por esta razón se anuló el tercer encuentro entre Everton y Tottenham, y se preparó el siguiente calendario de partidos en Buenos Aires:
- domingo 13 de junio: Argentinos v. Tottenham Hotspur;
- miércoles 16 de junio: Liga Argentina v. Tottenham Hotspur;
- sábado 19 de junio: Tottenham Hotspur v. Everton (revancha);
- domingo 20 de junio: Liga Argentina v. Everton;
- martes 22 de junio: Belgrano Athletic v. Everton (no se jugó);
- jueves 24 de junio: Alumni v. Tottenham Hotspur.

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2.4.2 En Montevideo
La Liga Uruguaya de Football (LUF) encomendó a su Presidente, Sr. Héctor Rivadavia Gómez, que acordara los términos de la presentación de los equipos ingleses en la ciudad de Montevideo. 
 

Los partidos fueron programados para el jueves 10 de junio (Liga Uruguaya v. Tottenham Hotspur) y el domingo 13 de junio (Liga Uruguaya v. Everton), en el Gran Parque Central, el recinto futbolístico más importante de la ciudad, que contaba con una capacidad estimada en 8.000 espectadores. Ahí se jugaron los partidos de Southampton (en 1904), Nottingham Forest (en 1905) y Sudáfrica (en 1906).
 

La LUF se abocó entonces a seleccionar a los jugadores que integrarían cada uno de los cuadros combinados que enfrentarían a los ingleses. Pero el anuncio de las formaciones de ambos equipos causó una pobre impresión, pues era opinión general que ninguno de ellos colmaba la exigencias del público ni representaban a los mejores exponentes del fútbol local.

Los jugadores seleccionados para el primer partido, con el Tottenham, fueron: Saporitti (Wanderers); Bertone (Wanderers) y Zuazú (Nacional); Lourtet (River Plate), Carbone (Nacional) y Ronzoni (Colón); Bastos (Wanderers), Dacal (River Plate), Pena (Oriental), Zumarán (Wanderers) y Bracchi (Dublín). 

La zaga tuvo plena aceptación, pues no podía haberse deseado mejor. En cambio, la línea intermedia levantó comentarios, pues se consideraba que había mejores elementos para integrarla. En cuanto a la línea delantera, la voz corriente era que debía haber sido encabezada por el ala derecha de Peñarol (Pendibene y Canavesi), sin dudas la mejor del momento. En cuanto al centro y el ala izquierda, fueron aceptadas en forma unánime. La exclusión de Felipe Canavesi se basaba en el hecho que el jugador había sido suspendido al cabo del último partido de Liga, por haber golpeado violentamente al arquero de Bristol. Algunas opiniones consideraban que, por tratarse de un match de suma importancia, no debía cumplir la suspensión para asegurar así el concurso de un jugador de indiscutible valor, pero la LUF quiso que la pena se cumpliera para no sentar un mal precedente. NdR: al regresar los visitantes a Inglaterra, contaron que en un partido no especificado se liberó a un prisionero para que integrase el equipo local. Su actuación fue tan meritoria que el Presidente habría ordenado su liberación. Este relato seguro es apócrifo, pero su origen quizás se remonta a la mala interpretación de la situación de Canavesi (que de todas maneras, no jugó).

Los jugadores seleccionados para el segundo partido, con el Everton, fueron: Saporitti (Wanderers); Bertone (Wanderers ) y Zuazú (Nacional); Harley (Peñarol), G. Manito (Peñarol) y Bettucci (Peñarol); Módena (River Plate), Dacal (River Plate), Pena (Oriental), Canavesi (Peñarol) y Bracchi (Dublín). 

Este equipo también recibió críticas a su línea intermedia, que era completa la de Peñarol. En la línea de ataque se mencionaron dos circunstancias. Primero la inclusión de Módena, quien recién en ese partido volvía a los campos de juego después de una larga enfermedad motivo por el cual difícilmente podría hallarse en buenas condiciones para tan difícil match, y segundo la ubicación de Canavesi en un puesto diferente al que desempeñaba habitualmente, pues era interior derecho y se le colocaba a la izquierda.

Cabe notar que en 1909 —cuando se produjo la visita del Everton y el Tottenham— el fútbol uruguayo había iniciado un proceso de transformación interna que pocos años mas tarde se reflejaría en importantes logros deportivos. Ese año, el centre-half escocés John Harley pasó de Ferro Carril Oeste a Peñarol. Esta circunstancia indujo un profundo cambio en el sistema de juego preferido por los orientales, pues se impuso el típico juego escocés de pase corto, en contraposición a la antigua táctica inglesa del pelotazo (que también era el sistema predominante en la Argentina).
 

Al promediar la temporada de 1909, Agustín Manito —el famoso centro delantero de Peñarol— sufrió una lesión importante. Su reemplazante —José Piendebene— pasó entonces a actuar como un centre-forward retrasado que iniciaba el juego desde atrás con pases cortos que surgían de los pies del centre-half —Harley—. La prensa llamó a esta esquema “delantera en abanico”. 
 

Bajo la influencia de Harley, las combinaciones entre jugadores fueron la base del juego de cada equipo uruguayo. Este sistema de pases cortos se complementaba a la perfección con el incipiente “estilo criollo” que comenzaban a desarrollar los jóvenes locales que se acercaban al fútbol pero no provenían de la comunidad británica. Este proceso alentó la esperanza que el fútbol uruguayo ya estaba listo para dar un salto de calidad, algo que se pondría a prueba con la llegada de los equipos profesionales ingleses en 1909.

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2.4.3 En Rosario
El delegado de la SSA en Rosario, Juan B. Arrospidegaray, propuso a la Liga Rosarina de Fútbol (LRF) la llegada del Tottenham Hotspur. Las tratativas no fueron sencillas. La SSA solicitó £ 150 más gastos de viaje y estadía del team visitante. Pero la Liga desbordaba de entusiasmo, no de fondos. La solución fue que la Liga correría con los gastos vivos y entregaría a la SSA el 90% de lo recaudado (no una suma fija).

La afición recibió con gran entusiasmo el anuncio del partido que el domingo 20 de junio jugarían la Liga Rosarina v. Tottenham Hotspur. El evento se sumaba a las visitas de Nottingham Forest en 1905 y Sudáfrica en 1906. Aquellos partidos se habían jugado en la Plaza Jewell, la cancha de Rosario Athletic, pero en esta oportunidad el encuentro se programó en el campo de juego del Club Atlético Argentino (hoy Gimnasia y Esgrima) en el Parque Independencia, que ofrecía mayores comodidades.

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3. LOS PARTIDOS
3.1 Domingo 6 de junio: Everton v. Tottenham Hotspur
El primer partido de la serie internacional de 1909 lo jugaron Everton y Tottenham Hotspur en el campo de la SSA en Palermo. Fue la primera vez que se enfrentaron dos equipos profesionales de fútbol en el país, y la enorme expectativa generada quedó reflejada en los comentarios (ciertamente exagerados) de la prensa diaria: el futbol del Plata agrega hoy una nueva y brillante hoja a su historia. Por primera vez en Sud América, dos teams colosos, tal vez de los mejores cuadros del mundo, medirán fuerzas en titánica lucha en la que el nombre de cada campeón juega un rol importantísimo, aun cuando el encuentro se realiza lejos de la cuna del fútbol, y centro de las hazañas de los cuadros más famosos del sport nacional inglés. Pocas horas más, y el numeroso público que ya se ha dejado sugestionar por este bonito y viril sport podrá apreciar en el amplio ground de la Sportiva la mayor o menor veracidad de la fama de la que vienen precedidos los jugadores de Everton y Tottenham Hotspur, y formarse así una idea de las probabilidades de éxito que tendrán nuestros representantes. El resultado del encuentro trascenderá allende el Atlántico, con sus correspondientes influencias en el nombre de cada club, de allí el empeño sincero que pondrán ambos cuadros para acreditarse el triunfo.

El público respondió a la convocatoria, pero no desbordó la capacidad del recinto. Se estima que alrededor de 8.000 espectadores presenciaron el encuentro. El clima cooperó (había amenaza de lluvia) y la tarde fue muy agradable. 
 

El estadio presentó un aspecto brillante, y en la tribuna oficial se destacaron numerosas damas que realzaron el evento con sus variadas toilettes.
 

El estado del campo de juego dejaba mucho que desear. Si bien no era malo, era a todas luces deficiente y perjudicaba la performance de los jugadores ingleses habituados a jugar en fields en mejores condiciones. Se hizo notar que tan sólo un mes atrás, en ese mismo lugar se jineteaban y pialaban potros (la SSA solía organizar eventos hípicos). 
 

Esta situación, agregada a la fuerte sequía imperante, permitió comprender que sólo merced a los grandes esfuerzos realizados fue posible acondicionar el campo a las medianas condiciones en las que se encontraba.
 
Los equipos hicieron su entrada al campo de juego a las 2.15 de la tarde. Primero lo hizo Everton, que lucía su habitual camiseta azul, encabezado por su capitán Jack Taylor. 
 

Luego lo siguió el Tottenham, que lucía camisa celeste y blanca a bastones verticales, al mando de su capitán Daniel Steel. Llamó la atención el atuendo del Tottenham, pues era el mismo que en 1905 había usado la Liga Argentina en su partido con el Nottingham. No debería descartarse que haya sido un intento para ganarse el favor del público. Los teams estaban así formados:

Everton: Clarence Berry; Bob Balmer y Jock Maconnachie; Val Harris, Jack Taylor y Hugh Adamson; Thomas Jones, Billy Lacey, Bert Freeman, Wattie White y Harry Mountford.

Tottenham Hotspur: Frederick Boreham; Ernest Coquet y Frederick Wilkes; Walter Bull, Daniel Steel y Doug MacFarlane; John Curtis, William Minter, Walter Tull, David Clarke y Herbert Middlemiss. 
 

Los jugadores realizaron el peloteo de práctica mientras ambos capitanes, Taylor (Everton) y Steel (Tottenham), se reunían en el centro del campo con el referí, Sr. William Leslie, para sortear los arcos. Everton ganó el toss y decidió defender la valla que daba al centro de la ciudad (Este). La elección no reveló una táctica de juego, pues en ese momento no había viento ni sol, que se encontraba oculto por una gruesa capa de nubes grises.

Los entrenadores de ambos equipos (Sres. Elliot y Nie) aprestaron sus elementos —aguas, toallas, alcohol, esponjas— ante posibles casos de accidentes. Esta práctica llamó poderosamente la atención, toda vez que en Buenos Aires tales preparativos sólo se habían visto en los asaltos de box.

A las 2.30 de la tarde el Sr. Leslie dio la orden de comenzar el partido. Durante los primeros minutos Everton se situó en la ofensiva. A los 5’ el full-back Balmer comenzó un ataque y cedió el balón a Lacey, quien ejecutó un formidable tiro que rechazó el arquero Boreham. Pero el largo rebote volvió a los pies de Balmer, quien acompañaba la acción. Sin pérdida de tiempo y con una seguridad asombrosa, Balmer enfiló un tiro desde unos 40 metros que parecía fácil para Boreham pero, ante el asombro del público, la pelota se le escurrió de entre las manos y entró al arco. 
 

Luego de esta rápida apertura del marcador, el juego se desarrolló de manera equilibrada, con acciones de riesgo repartidas frente a cada una de las vallas. 

 

A los 40’ Clarke ejecutó una rápida corrida y, al llegar a las inmediaciones de la valla del Everton, pasó la pelota a Tull, quién burló la acción de Taylor y Balmer, y encontró un hueco por donde enfiló un tiro que le valió el empate a los Spurs. El arquero Berry hizo un gran esfuerzo para detener el balón pero no pudo con el tiro pues, aunque de regular potencia, entró por el ángulo superior derecho del arco que defendía. 
 

Sin otras alternativas de interés, el primer tiempo terminó empatado en 1 gol por bando. Al cabo del primer tiempo la prensa notó que, si bien los jugadores eran muy buenos, quizás debido al largo viaje que acababan de completar se apreciaba cierto desgano en su performance. Se consultó entonces a Mr. Elliott, entrenador del Everton, quien estuvo de acuerdo sobre el particular: tanto uno como otro cuadro no han jugado al máximo de sus fuerzas debido a la falta de training, jugarán mejor a medida que progrese este match y en los subsiguientes partidos se hallarán en perfecta forma.



Luego del descanso de práctica y al regresar al field entre los aplausos de público, el presidente de la AFA, Sr. Hugo Wilson, presentó a los jugadores de ambos equipos al Presidente de la República, Dr. Figueroa Alcorta. El Sr. Wilson pidió tres hurras para el primer mandatario que, lanzadas al unísono por los 22 footballers, se confundieron con las exclamaciones de los ocupantes de las tribunas reservadas y populares.
 

A las 3.35 de la tarde el referí Leslie dio nuevamente la orden de iniciar el juego. Everton jugó con el sol en contra, pues finalmente apareció detrás de las últimas nubes que paulatinamente desaparecieron en el horizonte
 

A los 10’ los Spurs se encontraban frente a la valla de Everton. Luego de una buena combinación Tull recibió de Minter e hizo un magistral pase de cabeza a Clarke, con tanta precisión que este jugador no tuvo más que empujar el balón para vencer a Berry y que su equipo pasara al frente en el marcador.
 

Desde ese momento pudo apreciarse el ímpetu con el que Everton volvió al ataque con el deliberado propósito de igualar posiciones. Esta fue seguramente la parte más disputada del encuentro, pues Everton se empeñó a fondo, pero los Spurs no le fueron en zaga, y mediante hábiles y concienzudas intervenciones lograron desbaratar la mayoría de los ataques llevados por los azules.
 

Freeman, el centre-forward de Everton, se mostraba cada vez más peligroso a pesar de la atención que le dispensaba Steel, el centre-half y capitán del Tottenham. A los 25’ Freeman recibió un buen pase de White y, luego de una breve sesión de dribbling, enfiló un enérgico y poderoso tiro que encontró la red. Desde el momento que partió del pie de Freeman, la pelota describió varias curvas, desviándose sucesivamente a derecha e izquierda, lo que desconcertó por completo al arquero Boreham quien perdió la oportunidad de detener el tiro. 
 

Ambos equipos alternaron luego jugadas de relativo peligro para las vallas, pero el partido finalizó con un empate en 2 goles por bando. 


Al término del encuentro los jugadores expresaron que, después de 23 días de viaje, en un clima desconocido, y en un field inadecuado a sus medios, lo natural era que en algo se resintieran el poder y nivel de juego habitual de ambos equipos. 
 

No obstante, ambos cuadros demostraron en su primera presentación la evidencia de su talla, su gran poder y su justificada fama. La prensa no escatimó elogios: ¡qué buen fútbol y qué derroche de él se hizo durante todo el match! Cada movimiento, cada pase, cada ataque en conjunto e individual, era la consecuencia de un plan fraguado y ejecutado con la rapidez de la imaginación, cada hombre era, por así decirlo, un centro productor de combinaciones, en el que la astucia, pericia, y habilidad en la ejecución, ora atacando, ora defendiendo, era su característica. 

En líneas generales Everton se mostró ligeramente superior, pero los Spurs fueron un cuadro sumamente parejo que suplió falencias con destreza y rapidez. La característica de ambos cuadros fue la combinación, que emplearon en todos los casos necesarios, aunque el esfuerzo individual nunca quedó descartado y en muchos casos así terminaron los ataques en conjunto de los forwards

Todos los players causaron gran impresión, destacándose en cada una de las líneas los siguientes: Macconachie y Coquet entre los backs; Taylor y Steel entre los halves, y Freeman, Tull y Minter entre los forwards. El referí, William Leslie, sólo actuó discretamente, quizás abrumado por la importancia del encuentro.

En suma, el match satisfizo plenamente a propios y extraños. Constituyó una verdadera enseñanza para el público y los jugadores argentinos, expuso un juego magnífico, y fue una excelente demostración de fútbol en un nivel hasta entonces desconocido, razones por la que fue unánimemente considerado como el mejor partido jugado hasta ese momento en Buenos Aires.

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3.2 Jueves 10 de junio: Alumni v. Everton
El segundo partido de la serie de partidos internacionales lo jugaron Alumni y Everton el jueves 10 de junio por la tarde en la cancha de la SSA en Palermo.
 

Durante los días previos, el partido fue el tema obligado de los aficionados al fútbol, no sólo por el desarrollo esperado sino por su resultado. Unos aguardaban expectantes el papel que le cabría al mejor team local, mientras otros querían dimensionar a qué distancia se encontraba el fútbol argentino del practicado por un equipo de jerarquía internacional como el Everton.

Era el turno de Alumni, el mejor cuadro nacional, “el niño mimado” del público, y fiel exponente del fútbol local. El equipo era considerado ejemplo de club bien constituido, basado en la conservación a través de los años de un team poderoso que sumaba lauros a su nutrido palmarés. Su bien ganada popularidad repercutía en ambas orillas del Plata, y a sus triunfos sumaba su más hermosa cualidad: la caballerosidad. Pero ya no se veía en Alumni el poder de años anteriores, en especial 1907. Aún jugaban muchos de sus viejos luchadores, pero alcanzados por la ley natural del estacionamiento. Sus chances frente a Everton eran por demás problemáticas. La prueba se juzgaba severísima para los footballers locales que, animados del amor propio y entusiasmo característicos, más el estímulo de los millares que presenciarían el match, lucharían por la causa común, el nombre, y el honor del futbol argentino.

Lo único que parecía oponerse a esta fiesta deportiva era el clima, que se presentaba muy amenazador. En las primeras horas de la mañana del jueves la lluvia fue tenaz y persistente, pero menguó poco después del mediodía. A la 1.30 de la tarde el cielo se despejó y el sol apareció por primera vez en el día. La amenaza constante de lluvia hubiera hecho fracasar cualquier otro encuentro, pero era tan popular Alumni, y tanto el interés que despertaba el juego de los profesionales, que no menos de 5.000 personas desafiaron las inclemencias del tiempo en un día de labor y se constituyeron en el ground de la Sportiva.

El referí del partido fue el Sr. Mariano M. Reyna (a la sazón vicepresidente de la AFA), quien contó con la asistencia en las líneas de Carlos Carr Brown por Alumni y Harry Mountford por Everton. Las formaciones de los equipos fueron las siguientes:

Everton: Clarence Berry; Bob Balmer y Jock Maconnachie; Val Harris, Bob Clifford y Hugh Adamson; Thomas Jones, Billy Lacey, Bert Freeman, Wattie White y Daniel Rafferty. 

Alumni: George A. Scholefield; Jorge Gibson Brown y Juan Dodds Brown; Andrew Arthur Mack, Ernesto Alejandro Brown y Patricio Barron Browne; Maximiliano Susan, Alfredo Carrow Brown, Arnold Pencliffe Watson Hutton, Eliseo Brown y Arthur Godffrey Jacobs.


Everton presentó dos cambios respecto al partido anterior. Taylor, centre half, capitán, e internacional varias veces, cedió su puesto a Clifford, un suplente que recién sería titular en la siguiente temporada. Los informes reportaban que era un jugador de primer orden, a la altura de la de su hermano (quien había venido con Nottignham Forest en 1905). El otro jugador nuevo fue Rafferty, quien reemplazó a Mountford en el extremo del ala izquierda de la línea delantera, aunque su posición habitual era en la línea de halves.

También Alumni tuvo que realizar dos modificaciones de último momento, pues cuando Weiss y Lawrie se dirigían al campo de juego, se les dijo en la estación Retiro que el partido se había suspendido por lluvia y en vista de ello regresaron a sus domicilios. Max Susán (de Estudiantes) reemplazó a Weiss en el extremo del ala derecha, mientras Jacobs se corrió al extremo del ala izquierda para suplantar a Lawrie y así permitió el ingreso de Mack en la línea intermedia.
 

Los jugadores ingresaron al campo a las 2.35 de la tarde. Primero lo hizo Everton con su camiseta azul, y luego Alumni con su habitual uniforme rojo y blanco a rayas verticales. Ambos equipos realizaron el peloteo de práctica mientras el referí llamó a ambos capitanes al centro del field: Balmer de Everton (por ausencia de Taylor), y Alfredo Brown de Alumni. El sorteo favoreció al Everton, que defendió en el primer tiempo la valla Este más próxima al centro de la ciudad.

El partido comenzó a las 2.45 de la tarde. Watson Hutton le pasó la pelota a Alfredo Brown, quien junto a Máx Susan hizo el primer avance que no tuvo efecto. Los locales se mantuvieron en el campo adversario por breves instantes y luego Everton tomó la iniciativa. En esos instantes iniciales del match, cayó un fuerte chaparrón que produjo un desbande generalizado entre el público con la consecuente invasión de la tribuna oficial.

Durante todo el primer tiempo se alternaron los avances de uno y otro equipo, pero fueron bien desbaratados por las respectivas defensas. El encuentro se desarrolló dentro de un marco de absoluta paridad. Se destacaron las corridas de Freeman y los intentos de Eliseo Brown, cuyos formidables shots pusieron siempre en apuros a la valla adversaria. Cuando el silbato del referí anunció el final del primer tiempo, las posiciones estaban igualadas sin goles por bando. 

El cuadro argentino se comportó brillantemente y disputó un primer período inolvidable, en el que sus forwards combinaron en forma totalmente insospechada. Esta performance le valió a Alumni una merecida ovación del público presente.
 

Durante el primer tiempo, el extremo izquierdo Rafferty se vio anulado casi por completo por la atención que le dedicó Mack. Esto motivó un cambio en el segundo período. Rafferty pasó a la línea de medios y Adamson pasó a la de forwards.

El field se encontraba en bastante malas condiciones, aunque no tanto como la lluvia de toda la mañana hubiera dado a suponer. Partes del terreno eran verdaderos pantanos, hasta el punto que las frecuentes caídas de los jugadores dieron una exacta visión del estado al que pueden reducirse los buenos footballers en días de lluvia.

En el segundo tiempo Alumni estuvo cerca de abrir el marcador. Apenas Freeman dio el puntapié inicial, Alfredo Brown se apoderó de la pelota y se la pasó a Susán, quien emprendió una rápida carrera por su ala. Próximo a la línea de fondo hizo el centro que recibió Watson Hutton, pero su tiro dio en Balmer y cayó cerca de Susán, quien perdió tiempo en tomarla y malogró una excelente oportunidad.

El juego continuó equilibrado durante el primer cuarto de hora del segundo tiempo. Pero a los 16’ Freeman tomó la pelota a 45m. del arco y emprendió un veloz corrida. Gambeteó a Ernesto Brown y pasó el balón a White, quien lo devolvió prontamente para que el centro delantero enfilara un tiro que dejó parado a Scholefield. A juicio de muchos de los presentes, Freeman se hallaba offside al recibir el pase de White, pero el Sr. Reyna no alcanzó a ver la infracción desde la posición en la que se encontraba. Este primer gol —aunque obtenido desde posición dudosa— fue verdaderamente admirable por la corrida con la que comenzó su preparación. Pudo notarse la enorme agilidad que tenía Freeman en sus piernas, cualidad que no se había notado en ninguno de los forwards que nos habían visitado anteriormente, incluido el brillante insider izquierdo Niblo del Nottingham Forest.
 

El juego continuó muy favorable para Everton, y se notó en Freeman una firme voluntad de convertir más goles, aunque pecó con frecuencia del avance individual. Dos minutos después del primer gol, el recordman de Inglaterra preparó el segundo. Recibió la pelota de Lacey a 40m. del arco y avanzó solo, gambeteó a cuantos rivales le salieron al paso (5 o más), y probó el tiro final que venció por completo a Scholefield. Consultado el Sr. Bainbridge, directivo del Everton, sobre la factura de este gol expresó: vi todos los goles de Freeman en la última temporada, pero pocos de ellos fueron también bien preparados y finalizados como este.

Everton comenzó a dominar completamente el juego a partir del segundo gol. Freeman volvió a demostrar su poder con el balón, e inició una veloz corrida que superó la resistencia opuesta por Mack, Jorge, Juan y Ernesto Brown, y finalizó con un tiro que no alcanzó a detener el guardavalla alumnista.

El dominio de los ingleses sobre el team local fue entonces absoluto. La defensa de Alumni se encontró totalmente desconcertada, y varios de sus hombres solo atinaron a enviar la pelota afuera. El éxito que había tenido Mack contra Raffery en la primera mitad se trocó en derrota ante la velocidad y pericia de Adamson, quien demostró no sólo ser un notable half-back sino también un poco común wing forward

A sólo cuatro minutos de terminar el match se creía ya definitivo el score de 3 a 0, pero la buena voluntad de Jones, y la oportunidad de Freeman, demostraron lo contrario. Freeman remató débilmente un centro de Adamson que rebotó en Scholefield, la pelota cayó en poder de Jones, quien enfiló un largo tiro que el arquero recién tomó dentro del arco. Cuando el referí hizo oír su silbato final, las posiciones eran Everton 4, Alumni 0.
 

El clima, malo bajo todo punto de vista, impidió el buen juego que hubiera resultado en tiempo seco. Pero a pesar de todo, el match conformó al público presente, que no esperaba ver un partido de tanto interés, sobremanera en el primer tiempo. En el segundo periodo se impuso netamente el mayor entrenamiento de los profesionales, pues el estado barroso del field, unido al gran esfuerzo desplegado en la parte inicial del encuentro, fatigaron a los hombres de Alumni.

Durante ese primer tiempo Alumni estuvo más tiempo en el campo de Everton, pero éste fue más peligroso en sus avances. Se puede decir que, en esa primera parte, Everton se ocupó de estudiar a su adversario y su juego fue reposado. Todos sus hombres practicaron el passing corto, sin hacer uso más que en contadas ocasiones del puntapié fuerte y alto.

La línea media obró independientemente de los backs y los forwards, al punto que sus outsiders fueron verdaderos wings. Su apoyo fue tan franco y decidido que parecían atacar con 8 forwards. Fue sorprendente la rapidez con la que volvían a sus posiciones cuando el enemigo arreciaba. En ocasiones los backs se hallaban más allá de su terreno, pero mediante rápidas corridas jamás dejaron su valla desguarnecida.

El juego de Everton fue tan rápido y movido que la entera defensa alumnista tuvo que darse por vencida, desconcertada por completo ante sus mecánicos movimientos. Freeman trabajó poco, pero muy fructíferamente, confirmando un concepto emitido en la tribuna oficial por un joven con total ingenuidad: hace goles cuando quiere. Los wings mostraron una particularidad que influyó mucho en los avances, y es que jamás hicieron el centro cuando se hallaban libres, sino que esperaron a que los contrarios se les acercaran. Lo mismo aconteció con el passing, nunca los hicieron cuando estaban libres, para dar tiempo al compañero de tomar la pelota y alejarse.

Everton jugó mucho mejor contra Alumni que contra Tottenham, sobre todo por la diferencia de poder entre uno y otro equipo rival, y también porque sus hombres ya estaban en condiciones normales después del largo viaje. Se destacó la limpieza del juego de los ingleses, pues a pesar de haber sido golpeados rudamente en varias ocasiones, nunca buscaron vengarse ni cambiaron de táctica para apoderarse de la pelota o detener al contrario.

Alumni tuvo una prueba suprema. Entró al field, si no con la plena seguridad del fracaso, con la confianza del que va a luchar con 99% de probabilidades en contra. Fue vencido por un score subido y un conjunto poderoso. Mostró fallas en los pases y sus delanteros se retrasaron demasiado y evitaron capitalizar los buenos esfuerzos de sus defensores. Pero jamás se esperaba que cumpliese tan buena performance.

El referí Mariano Reyna estuvo bastante desacertado en sus decisiones, sobre todo en lo referente al offside. Por lo demás, su actuación se explica si se tiene en cuenta la responsabilidad del puesto que desempeñó.

Días después del partido la afición, deslumbrada por la actuación de Alumni durante el primer tiempo, creyó ver más méritos en el equipo local que los reales y clamó por un partido revancha. Argumentó que el mal estado del campo de juego y la ausencia de algunos titulares habían sido las causas de la derrota del equipo local. Alumni sin dudas desempeñó un brillante papel en ese partido, que fue reconocido por sus propios rivales. En una carta que envió a su familia, Freeman escribió: el jueves jugamos contra el mejor equipo de la Argentina, el Alumni. Lucharon duro para no ser vencidos y jugaron prometedoramente. La opinión del Sr. Bainbridge, directivo del Everton, fue coincidente: no hemos hallado fuera de Inglaterra ningún equipo de la talla de este, y tengo la plena convicción que ningún team del continente podría vencerlo. Pero de ahí a pretender que Alumni podría haber ganado aquel partido, quedaba mucho camino por recorrer.

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3.3 Jueves 10 de junio: Liga Uruguaya v. Tottenham Hotspur (en Montevideo)
El mismo día en el que Everton jugó en Buenos Aires contra Alumni, Tottenham se presentó en Montevideo ante un combinado de la Liga Uruguaya. 
 

Antes del arribo del Tottenham, el diario “El Día” preparó un análisis de lo que les esperaba a los jugadores locales: el profesional inglés juega más inteligentemente que el jugador uruguayo. Se combinan, usan bien sus cabezas, y saben exactamente por dónde va a pasar la pelota. El uruguayo corre sin rumbo y bombardea la pelota sin ningún plan o pensamiento. Nuestros jugadores abusan del regate y no combinan. Un jugador completará mil piruetas, y luego hará una pausa hasta que decida pasar la pelota una vez perdido el tiempo y la oportunidad. Entre los delanteros ingleses, el dribbling es raro, sus cinco delanteros se apoyan mutuamente para producir una sensación única y triunfante. Combinan siempre, y se mueven con precisión y eficiencia, como los cinco dedos en una mano. Para lograr lo que se proponen, trabajan siempre juntos.

“El Día” rechazaba la idea que la superioridad técnica del futbolista inglés se debía a una brecha de estilos: lo que enfatizamos no es que nuestro juego sea inferior al de los profesionales, sino que nuestras tácticas son opuestas. Los equipos uruguayos son capaces de jugar con la misma técnica, pero aplicando normas y recursos similares a los de los equipos ingleses. Hay que aprender a jugar con inteligencia. Sólo así progresaremos en este deporte.

“El Día” completó su análisis con una exaltación del aprendizaje y una lección de civismo: la llegada de los británicos nos ofrece la oportunidad de que los jugadores aprendan el arte del juego, y que el público recoja los méritos de un fútbol jugado en la plenitud de su gala. No debemos perder el entusiasmo en el juego y aceptar la derrota con dignidad. Sólo a través de un comportamiento adecuado de futbolistas y espectadores, la nación estará verdaderamente representada.

El día del partido llovió mucho, pero al field concurrió un público numeroso que colmó las instalaciones del Gran Parque Central. 


El árbitro fue León Peyrou, quien contó con la asistencia en la líneas de G. Davies de la Liga Uruguaya, y Walter Tull del Tottenham. Los equipos formaron de la siguiente manera:

Liga Uruguaya: Cayetano Saporiti (Wanderers); Juan Carlos Bertone (Wanderers) y Pedro Zuazú (Nacional); Félix Lourtet (River Plate), Carlos Zanezzi (Dublín) y Carlos Ronzoni (Colón); Raúl Bastos (Wanderers), Pablo Dacal (River Plate), Francisco Branda (River Plate), Alberto Zumarán (Wanderers) y José Bracchi (Dublin). 

Tottenham Hostspur: Frederick Boreham; Ernest Coquet y Frederick Wilkes; Walter Bull, Daniel Steel y Doug MacFarlane; John Curtis, William Minter, Patrick McConnon, David Henry Clarke y Herbert Middlemiss.

En el combinado de la Liga Uruguya se registraron dos cambios respecto al equipo anunciado previamente. Zanezzi jugó de centre-half en lugar de Carbone, mientras Branda ocupó el puesto de insider derecho en lugar de Pena.
 

El Tottenham presentó un solo cambio respecto al equipo que había empatado con Everton en Buenos Aires, Patrick McConnon reemplazó a Walter Tull en el centro de la línea delantera. 

El match fue netamente favorable al equipo inglés, que señaló 4 goles en cada período. En el primer tiempo anotaron: McConnon a los 5’, Clarke a los 7’ y Middelmiss a los 22’ y 24’. En el segundo tiempo marcaron: Minter a los 51’, Clarke a los 58’, Steel a los 59’ y Middlemiss a los 80’. El definitiva, el triunfo del Tottenham se produjo por el abultado score de 8 goles a 0.
 

La impresión del partido fue mala. El team uruguayo pudo haber estado mejor constituido, pero disidencias entre los representantes de los clubes motivaron que se viera en gran parte debilitado. El arquero Saporiti y el back Bertone fueron los mejores en el equipo local. Demostraron tenacidad y una espíritu infranqueable para enfrentar situaciones adversas.



La conclusión del diario “El Día”, que en cierta manera había presagiado este desenlace, fue la siguiente: una vez más los ingleses demostraron que son los maestros. Tottenham jugó como una máquina. Desató un esfuerzo colectivo y de precisión que superó por completo al aturdido equipo local. Con la cabeza, con el cuerpo, con los pies, y en todos los sentidos, estas jugadores dominan la pelota y el juego a la perfección. Todo esto faltó en el juego uruguayo: el pase, el ritmo, las combinaciones, y el movimiento inteligente de los jugadores y la pelota. La gran lección que el uruguayo necesita aprender es a no detenerse con el balón, a no quedarse quieto.

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3.4 Domingo 13 de junio: Liga Uruguaya v. Everton (en Montevideo)
El domingo 13 de junio Everton se presentó en Montevideo ante un combinado de la Liga Uruguaya. 

El equipo inglés recibió mucha atención de los periódicos antes del partido, en particular Bert Freeman, quien fue calificado como el delantero más peligroso del mundo. Luego de la amplia derrota con Tottenham, las expectativas del público eran bajas. La prensa recomendaba a los uruguayos que disfrutaran del juego, aprendieran de los maestros, y apreciaran lo que se consideraba el arte del buen fútbol. 

La delegación del equipo inglés partió de Buenos Aires el sábado por la noche en el vapor Viena, de la empresa Mihanovich. Arribó al puerto de Montevido bien temprano por la mañana del domingo. 
 

Una comitiva de la Liga Uruguaya de Fútbol los aguardaba, y los llevó a recorrer los lugares de interés de la ciudad en un tranvía especial. Al mediodía, previo al partido, les ofreció a los visitantes una gran comida. 

En el field, repleto de concurrencia, el entusiasmo de la multitud constituyó de por sí un bello espectáculo. El estado del campo de juego era duro. Las autoridades de la Liga Uruguaya invitaron al capitán inglés, Jack Taylor, a que arbitrara el encuentro. Los equipos se alistaron de la siguiente forma: 

Liga Uruguaya: Cayetano Saporiti (Wanderers); Juan Carlos Bertone (Wanderers) y Aníbal Falco (Nacional); Félix Lourtet (River Plate), Carlos Zanezzi (Dublin) y Carlos Ronzoni (Colón); Vicente Módena (River Plate), Pablo Dacal (River Plate), Walter Friedrich (Nacional), Alberto Zumarán (Wanderers) y José Bracchi (Dublin).

Everton: Clarence Berry; Bob Balmer y Jock Maconnachie; Val Harris, Bob Clifford y Daniel Rafferty; Thomas Jones, Billy Lacey, Bert Freeman, Wattie White y Harry Mountford. 

En el equipo uruguayo se registraron 3 cambios respecto del combinado que cayó frente al Tottenham. Falco reemplazó a Zuazú en la zaga, Módena a Bastos en el extremo del ala derecha, y Friedrich a Branda en el centro de la línea delantera. Llamó la atención la completa ausencia por disidencias internas de los jugadores de Peñarol, ya que en el equipo que originalmente había designado la Liga Uruguaya figuraban 4 de ellos: Harley, G. Manito, Bettucci y Canavesi.
 

En Everton retornó al equipo el wing izquierdo Mountford, y Rafferty pasó a la línea media en reemplazo de Adamson (la misma posición que ocupó en el segundo tiempo del partido con Alumni). 

Apenas comenzado el match, se apreció que el pesimismo que sentía el público sobre el poder del combinado uruguayo era injustificado. El equipo actuó en forma encomiable y echó por tierra todas las dudas que se tenían respecto al comportamiento de determinados jugadores. 
 

En la primera mitad no se marcaron tantos. Berry, el guardavalla inglés, detuvo tres magníficos tiros enfilados por Bracchi, Zumarán y Friederich, consecuencia de otros tantos avances del quinteto uruguayo. 
 

En la segunda parte Freeman marcó el primer gol del partido a los 7’ de juego. A los 13’ Lacey marcó el segundo, luego de una incidencia que no fue penada. En efecto, en la acción previa Freeman atropelló y pisó a Saporiti, quien quedó tendido en el suelo mientras el balón derivaba a la posición de Lacey quien marcó el gol. La acción evidentemente pasó desapercibida para el referí, Sr. Taylor. 
 

A los 22’ los uruguayos descontaron. Bracchi ejecutó un córner en forma magistral, la pelota pasó rozando el travesaño y, al querer alejarla, el arquero Berry la introdujo en su propio arco. Luego de este gol la defensa del Everton se vio materialmente arrollada por el quinteto local. Los shots frente a la valla inglesa se sucedieron con increíble rapidez, y sólo la pericia de Maconnachie y el acertado trabajo de Berry pudieron neutralizar la acción de los locales. 
 

La línea delantera uruguaya combinó acertadamente. Módena y Dacal formaron una pareja insuperable en el ala derecha, y Bracchi se reveló como un notable winger
 

El partido terminó con la victoria del Everton por 2 a 1. En momento alguno el cuadro inglés demostró dominar el field en absoluto, ni apeló a las tácticas y shots infalibles dignos de su fama. Mr. Bainbridge, director del Everton, intentó encontrar una justificación a la deslucida exhibición del equipo inglés en el enorme banquete ofrecido antes del partido, que hizo que los jugadores llegaran muy pesados al juego. Pero Freeman expresó que este había sido el mejor rival al que se habían enfrentado durante la gira. Jack Taylor, capitán y árbitro del partido, dijo: el juego uruguayo es más peligroso y audaz que el argentino. Si bien sus jugadores combinaban algo menos, los centrocampistas poseen una gran habilidad y una tenacidad infalible.
 

Los uruguayos resistieron brillantemente durante todo el transcurso del match y en varios pasajes del partido demostraron poseer un juego equivalente al de su rival. Se destacaron los tres integrantes de la zaga defensiva: Saporti, Bertone y Ronzoni.

Fue muy criticada la actuación del referí del partido, Sr. Taylor, quien dejó pasar por alto infracciones claras. Resultó extraño que el referí no haya puesto las cosas en su lugar y cobrara las faltas que se cometían.
 

La enorme concurrencia tributó al team uruguayo una ovación entusiasta e invadió el campo de juego para abrazar a los jugadores. El público tomó la derrota como una victoria moral, ante la sorpresa que les deparó un resultado y rendimiento que antes del partido parecían imposibles de alcanzar. 
 

Después del partido llegó otro banquete para los visitantes (se podría decir que su visita fue más gastronómica que futbolística), y a las diez de la noche en punto retornaron a Buenos Aires en el mismo vapor Viena.

Los aficionados uruguayos siempre recordarán con profunda simpatía este encuentro. La ajustada victoria correspondió a los visitantes, pero el equipo local se desempeñó con seguridad y valentía, y marcó un gol en circunstancias en las que Everton defendía su arco con ahínco. 
 

Esta performance del equipo uruguayo marcó un hito y reafirmó que el rumbo que se estaba comenzando a seguir en el fútbol local era el correcto. Fue un presagio de los grandes equipos uruguayos que se formarían en los años siguientes. 

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3.5 Domingo 13 de junio: Argentinos v. Tottenham Hotspur
El mismo domingo 13 de junio en el que Everton se presentó en Montevideo, Tottenham Hotspur hizo lo propio en Buenos Aires frente a un combinado integrado completamente por jugadores argentinos.
 

El partido despertó el más alto grado de interés que un match de fútbol podía generar en la ciudad. El field de la Sociedad Sportiva Argentina (SSA) se halló ese día totalmente ocupado por una enorme concurrencia que llegó a los 12.000 espectadores. A los grandes matches jugados contra los profesionales de Southampton en 1904 y Nottingham Forest en 1905, y contra los aficionados de Sudáfrica en 1906, concurrió mucho público (sobre todo a la revancha de Alumni contra Sudáfrica), pero jamás se había reunido en un partido de fútbol una multitud como la que se convocó ese día. 

Al regresar a Europa, los visitantes contaron asombrados que ante el desborde del público, los oficiales montados ordenaban a la multitud blandiendo sus sables desde sus caballos (aunque aclararon que lo hacían con el costado de la hoja y no con la punta). 

Las tribunas populares, reservadas y oficial, estuvieron completas, sin que en parte alguna se viera el más mínimo espacio capaz de alojar a un espectador. Esta gran afluencia de público comprometió la labor periodística, pues los lugares en la tribuna reservados para la prensa fueron ocupados. De no mediar la fina atención de Juan Fitz Simons (socio de la SSA y primer presidente del Club de Estudiantes), que les consiguió dos palcos, los cronistas hubieran tenido que tomar sus apuntes desde el alambre que bordeaba el campo de juego, donde desde temprano se habían acumulado varias filas de peatones.

La tribuna oficial ofreció el brillante aspecto de las grandes fiestas deportivas, en las que las damas estuvieron amplia y hermosamente representadas. Una banda militar ubicada en el costado sur del campo alegró con escogidas piezas la simpática reunión. La exhibición de fútbol podía aún deparar un espectáculo diferente al esperado, pero la fiesta social superó las expectativas más optimistas.

El campo de juego se encontraba en mejores condiciones que las del partido del jueves anterior entre Everton y Alumni, pero aún mostraba cierta pesadez debida a la humedad que ostentaba. Esto permitió que las jugadas fueran más factibles, y el juego de los hombres de uno y otro bando más desembarazado.

Los primeros en bajar al campo fueron los jugadores del Tottenham, que en esta oportunidad vestían sus habituales camisas blancas. Enseguida comenzaron a practicar en la valla Este que da al centro de la ciudad. Dos minutos más tarde aparecieron los Argentinos entre estruendosos aplausos de la concurrencia. Lucían camisetas azules y pantalones blancos. Se acercaron al arco opuesto (Oeste) para el peloteo de práctica.
 

En el centro del campo los capitanes, Daniel Steel de Tottenham y Jorge Brown de los Argentinos, sortearon el lado del field que defenderían primero. El toss favoreció a Tottenham que eligió el arco Este, de esta forma evitaba la declinación del sol en el segundo tiempo que era sumamente molesta para los arqueros. El viento no favoreció mayormente a ningún bando, pues tomaba la cancha de través.

El referí fue Haroldo Torre (de la AFA), quien contó con la asistencia en las rayas de Andrew Mack (Argentinos) y Walter Bull (Tottenham). Los cuadros se integraron de esta forma:

Argentinos: Carlos Tomás Wilson (San Isidro); Jorge Gibson Brown (Alumni) y Juan Dodds Brown (Alumni); Maximiliano Susán (Estudiantes), Patricio Barron Browne (Alumni) y Arthur Godfrey Jacobs (Alumni); Gottlob Weiss (Alumni), Alfredo Carrow Brown (Alumni), Arnold Pencliffe Watson Hutton (Alumni), Eliseo Brown (Alumni) y José Viale (Newell’s Old Boys).

Tottenham Hotspur: Frederick Boreham; Ernest Coquet y Frederick Wilkes; Thomas Morris, Daniel Steel y Doug MacFarlane; John Curtis, William Minter, Patrick McConnon, David Henry Clarke y Herbert Midlemiss. 
 

El cuadro argentino estuvo compuesto por 8 de los jugadores que el jueves anterior habían enfrentado al Everton. Los debutantes fueron Wilson en el arco (en lugar de Scholefield), Weiss en la punta derecha (en lugar de Susán, quien a su vez reemplazó a Mack en la línea de medios), y el rosarino Viale en la punta izquierda (en lugar de Jacobs, quien a su vez reemplazó a Ernesto Brown en la línea de medios). Quedaba claro que la intención de la Comisión de Selección fue la de integrar un conjunto en el que sus integrantes ya se conocieran, para maximizar las probabilidades de éxito. 



En el equipo inglés ingresó el veterano Tom Morris en la línea media en reemplazo de Bull, el otro veterano del equipo. En la línea delantera se mantuvo en el centro del ataque a McConnon en lugar de Tull (quien había dejado una óptima impresión en el match inaugural de Tottenham con Everton).

En medio del más absoluto silencio, el referí Sr. Torre sonó su silbato para comenzar el partido. Watson Hutton, centre forward argentino, dio el puntapié inicial y Viale ensayó su primer tiro, que rechazó el back Wilkes. Acto seguido Middlemiss, en el otro extremo, probó un tiro desviado luego de un avance individual.


Hasta los 25’ Tottenham primó ligeramente en el ataque, pero los defensores argentinos se desempeñaron tan bien y con tanta seguridad, que dicha supremacía no se reflejó en el resultado.
 

El desarrollo del partido se fue equilibrando, y se alternaron jugadas de cierto peligro frente a cada una de la vallas. En el arco argentino Wilson respondió con seguridad a todos los requerimientos, y en la punta izquierda Viale se constituyó en el delantero local más peligroso. 


En los visitantes de destacaron Steel en el centro de la línea de medios, y Minter, quien demostró ser un forward muy peligroso. El primer tiempo concluyó sin que se abriera el marcador.
 

El match fue movido, aunque no tanto como el jugado entre Everton y Alumni. Ciertamente fue tan eficaz el juego desarrollado por los Argentinos en este primer tiempo, que al entrar al field para disputar el segundo período el público los saludó con una de las más calurosas demostraciones de aprecio tributadas entre nosotros a team alguno. 

Apenas iniciado el segundo tiempo, Curtis emprendió un veloz corrida por su ala y envió un centro que fue empalmado por McConnon en forma brillante, para señalar la apertura del marcador cuando tan sólo habían transcurrido 25 segundos de reiniciado el juego. 
 

El desarrollo del segundo tiempo mostró un juego equilibrado pero anodino. Los avances de los argentinos rara vez progresaron y la defensa del Tottenham no se vio comprometida (su arquero Boreham sólo tocó 4 veces el balón en la segunda mitad). 

A los 20’ de juego, Minter fue penado por un foul a Jacobs que resultó claro. Los jugadores del Tottenham, en una actitud ciertamente reprochable, reclamaron airadamente al referí. Esta conducta poco simpática del equipo inglés enardeció al publico presente que adoptó un comportamiento que sobrepasó los límites de práctica y la emprendió contra el referí. El juez tuvo yerros sin duda, pero en su mayoría se debieron a la presión que ejercía un público pasionista, que bajo ningún precio admitía un fallo en contra de su predilecto.
  

Ya sobre el final del partido el juego se suspendió durante varios instantes debido a un accidente sufrido por Clarke y Brownie, que chocaron entre sí. Ambos fueron atendidos por el Sr. Nie, trainer del Tottenham. 


Hasta el final del tiempo reglamentario el juego siguió repartido, sin que alguno de los dos bandos demostrara supremacía absoluta. El encuentro terminó con la victoria de Tottenham sobre Argentinos por 1 gol a 0.
 

Sorprendió la pobre performance del Tottenham, que había causado muy buena impresión en el partido inaugural, y venía de derrotar con amplitud al combinado uruguayo. Se era consciente que, en ocasiones, un cuadro poderoso encontraba más dificultades para demostrar su valor ante un equipo débil que ante uno equivalente. Pero se concluyó que la falta de decisión y rapidez de movimientos que evidenciaron los Spurs, se había debido más a la falta de estímulos para competir que a su real valor futbolístico. Dio toda la impresión que los jugadores visitantes hicieron sólo lo mínimo indispensable para llevarse la victoria y no aprovecharon la oportunidad para demostrar su capacidad y verdadero nivel de juego. El triunfo de los Spurs fue justificado y sus mejores valores fueron el centre half Steel, el winger derecho Curtis y el insider derecho Minter.

En el equipo argentino se destacaron los dos jugadores que aún no habían hecho su debut en la serie internacional. El arquero Wilson demostró que no tenía rivales en el puesto, y el rosarino Viale confirmó ser el mejor wing izquierdo del país. Encabezó todos los avances serios del equipo argentino, y en él estuvo cifrada toda esperanza durante el primer tiempo cuando dio cuenta de la defensa a su cuidado en repetidas oportunidades. En el segundo tiempo su actuación decreció debido al cansancio, no obstante lo cual fue una verdadera sombra negra para la defensa de los Spurs.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la inconducta del team visitante, del que se esperaba otra actitud. En el match inaugural entre ambos equipos ingleses el comportamiento había sido ejemplar. Lo mismo ocurrió en el siguiente partido entre Everton y Alumni. Pero en este encuentro, quizás por lo reñidas que resultaron las acciones, el juego fue menos limpio de lo aceptable y de una calidad inferior a la esperada. Los espectadores reprobaron ruidosamente que los campeones ingleses sacaran la pelota de la cancha cuando se encontraban en apuros. Ante estos reclamos, durante los últimos 30 minutos de juego el back Coquet se dedicó a echar exprofeso el balón fuera de los límites del campo. En opinión de los cronistas presentes, el nivel de juego fue comparable al de un partido de la 1ª liga local.

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3.6 Miércoles 16 de junio: Liga Argentina v. Tottenham Hotspur
La serie de partidos internacionales continuó el miércoles 16 de junio en el campo de la SSA. El Tottenham Hotspur enfrentó a un combinado de jugadores que actuaban en el país sin distinción de nacionalidades. Se lo denominó Liga Argentina.

Luego del papel desempeñado por el team de Argentinos contra el mismo Tottenham el domingo anterior, se esperaba con gran expectativa este partido, pues se confiaba que la capacidad del equipo de la Liga resultaría brillante bajo todo punto de vista.

Otro factor de peso fue el hecho que los directores de los Spurs habían dejado trascender que arengarían al equipo para que jugara con más empeño y táctica que en el anterior encuentro, donde pasó momentos de cierto apuro.

Un match de fútbol, por interesante que sea, no puede pretender un público enorme si se juega en un día consagrado al trabajo. Pero las 3.000 personas que se dieron cita en Palermo para presenciar el encuentro demostraron con amplitud el interés con que nuestro público ya seguía al fútbol. Claro que el número de espectadores fue 4 veces inferior a la multitud que se había congregado el domingo último en la Sportiva.

El campo de juego se presentaba cada día en mejores condiciones, estaba seco y apto para el juego bajo todo punto de vista. En las corridas individuales no se vieron esta vez las caídas que fueron habituales en los partidos del jueves y domingo últimos. El extremo izquierdo del arco Oeste (el de Belgrano), era quizás el peor sector de la cancha, pues retenía cierto nivel de humedad que dificultaba las acciones. Podía señalarse que, si bien el campo no era excelente, estaba en muy buena condición.

A las 2:20 de la tarde los espectadores comenzaron a manifestar su impaciencia. En la tribuna se oyó una salva de aplausos para saludar el ingreso del team extranjero. Se aproximaron el arco Oeste, más próximo a Belgrano y comenzaron a practicar. Breves instantes más tarde, un aplauso más ruidoso, prolongado y entusiasta, anunció la entrada de los jugadores de la Liga Argentina.
 
En el centro del campo, los capitanes (Daniel Steel y Jorge Brown) realizaron el sorteo de lado que ganó la Liga Argentina. Eligió defender en el primer tiempo la valla Este (la del centro de la ciudad), para evitar el sol de frente en el segundo tiempo, que se suponía más tarde molestaría en mayor escala a sus rivales.

El referí del partido fue Mariano Reyna, quien fue asistido por Carlos Reynolds de la Liga Argentina y Patrick McConnon de Tottenham como jueces de línea. Los teams estuvieron así constituidos:

Liga Argentina: Carlos Tomás Wilson (San Isidro); Jorge Gibson Brown (Alumni) y Juan Dodds Brown (Alumni); George East (Belgrano Athletic); Daniel Mackenzie (Rosario Central) y John Sheridan (Porteño); Stanley Watson (San Isidro), Maximiliano Susán (Estudiantes), Eliseo Brown (Alumni), Charles Arthur Lett (Alumni) y José Viale (Newell’s Old Boys).

Tottenham Hotspur: Frederick Boreham; Ernest Coquet y Frederick Wilkes; Thomas Morris, Daniel Steel y Doug MacFarlane; John Curtis, William Minter, Walter Tull, David H. Clarke y Herbert Middlemiss.


En el equipo argentino se repitieron 6 jugadores que habían enfrentado a Tottenham con el combinado Argentinos el domingo anterior. El terceto defensivo se mantuvo invariado. La línea media se cambió por completo, e ingresaron East, Mackenzie y Sheridan (quienes se habían destacado en las prácticas jugadas el 6 de junio por la mañana). En la delantera se descartó a Weiss, Alfredo Brown y Arnoldo Watson Hutton, cuyas actuaciones previas habían decepcionado, y se confirmó a Viale y Eliseo Brown (aunque este en el inusual puesto de centre forward). El ala derecha se completó con Watson (que también había jugado en la práctica) y Susán (que jugaba su tercer partido consecutivo en la serie). En el ala izquierda, Lett acompañó al insustituible Viale.
 

En el equipo inglés el único cambio fue el regreso de Walter Tull al comando de la línea delantera en reemplazo de McConnon. 

A las 2:30 de la tarde el referí Sr. Reyna dio la señal de comenzar el match. Tull le pasó la pelota a Minter y éste alargó el pase a Curtis, quien luego de una rápida corrida probó el primer tiro que resultó alto. Poco más tarde el público aplaudió el primer rush de Viale, que en las inmediaciones de la valla rival se vio detenido por Steel y Coquet que tiraron la pelota afuera. 
 
El juego prosiguió favorablemente a Tottenham, que se mostró decididamente a la ofensiva. A los 9’ un avance bien llevado por Curtis y Minter terminó con un tiro corto que rechazó Jorge Brown, pero la pelota cayó en poder de Tull, quien desde 40m. enfiló un formidable tiro que halló la red en el ángulo superior izquierdo y venció por completo a Wilson.
 

Luego del primer tanto, los ingleses se mostraron con más empeño en el ataque, y durante varios minutos el juego se desarrolló en campo de los locales. La defensa argentina trabajó afanosamente para impedir que los visitantes aumentaran el score.
 

A los 28’ se produjo un entrevero frente a la valla de los Spurs y, ante la sorpresa general, el referí concedió un penal para el equipo de la Liga Argentina. Los cronistas presentes manifestaron que la supuesta infracción no había sido clara. El penal fue ejecutado por el capitán Jorge G. Brown, quien venció a Boreham y empató el partido.
 

A los 30’ Tottenham consiguió su segundo gol por intermedio de Minter, quien en poder del balón avanzó unos pasos y desde 15m. ejecutó un recio tiro que venció por completo la ciudadela argentina.
 
A los 40’ los jugadores de Tottenham protestaron airadamente un fallo del referí. 
 

Reyna le quitó entonces la bandera a McConnon —quien actuaba de linesman— por haber intervenido en el incidente y solicitó su reemplazo. Descartado el asunto, y momentos antes de que se ejecutara el tiro libre, Minter atropelló antes de que se jugara la pelota, y el referí lo expulsó. Esto originó una nueva protesta de parte de los ingleses. El incidente sólo fue resuelto al cabo de la oportuna intervención de algunos miembros del Consejo de la AFA y de los directores del Tottenham (y ambos expulsados continuaron en el partido).
 

Reanudado el juego, en los pocos minutos restantes del primer tiempo no sucedió nada digno de mención, por lo que al cabo de la primera mitad el Tottenham se imponía por 2 goles a 1.
 
Al formarse los equipos para comenzar el segundo tiempo, se apreciaron dos enroques en la línea delantera del equipo argentino. Max Susán ocupó el extremo derecho mientras Watson pasó de insider derecho, y Lett tomó el centro de la línea mientras Eliseo Brown ocupó el puesto de insider izquierdo.

Al comenzar el segundo tiempo el sol se ocultó detrás las pocas nubes que se notaban en el horizonte, y anuló así la pretendida ventaja buscada en el sorteo de lado al comenzar el partido. 

El desarrollo del segundo tiempo mostró la misma tónica del primero, con el Tottenhan llevando el peso del ataque. Pero a los 15’ Viale tomó posesión del balón y se lanzó en veloz carrera, burló la vigilancia de MacFarlane y Wilkes, y ejecutó un violento shot que rebotó en uno de los postes del arco de Boreham.
 

A los 18’ Tottenham marcó su tercer tanto. Juan Brown chingó al detener un centro de Curtis y cedió un córner. Clarke recibió el centro, y con un oportuno tiro alojó la pelota en la red. Los avances del Tottenham fueron seguidos y peligrosos durante el resto del segundo tiempo.
 

A los 38’ Curtis, el forward más peligroso de su equipo, completó un buen avance con un tiro que alcanzó a detener Wilson, pero antes de que pudiera deshacerse de la pelota, MacFarlane acometió hacia la valla y logró que el arquero cayera dentro del arco con el balón, marcando así el cuarto gol de los visitantes. Poco después se escuchó el silbato del referí, que anunció el final con el triunfo del Tottenham por 4 goles a 1. 
 

La actuación del Tottenham resultó muy superior a la del partido con Argentinos. Sus ataques fueron llevados decidida y admirablemente. No hubo tampoco aquellos pases desacertados, ni tiros desviados lastimosamente, como aconteció en el match anterior. La defensa estuvo sumamente acertada en el desempeño de sus funciones. La línea media actuó por completo para inutilizar los pocos avances de la Liga Argentina. La línea delantera se mostró muy superior a la del domingo último. Tull —que actuaba en lugar de McConnon— fue en todo momento superior a éste. La táctica de reunir ambas alas por su intermedio dio el mejor de los resultados, y tanto por la izquierda como por la derecha, utilizaron con buen éxito el concurso del wing opuesto. El ala derecha de Curtis y Minter fue superior a la izquierda de Clarke y Middlemiss, ambos excelentes jugadores pero no de la talla de sus compañeros.

En el equipo argentino la defensa estuvo acertada. Wilson salvó en forma admirable varias ocasiones en las que la caída de su valla parecía casi segura. Demostró una vez más que era nuestro gran arquero. Juan y Jorge Brown, oportunos y tenaces, no ahorraron esfuerzo alguno para impedir un contraste. Los half-backs actuaron con conciencia y voluntad. No despreciaron la combinación entre ellos y, llegada la oportunidad, alimentaron con mucho tino a sus forwards, sobretodo Mackenzie que jamás se despegó de la pelota sin que ésta fuera a poder de uno de sus compañeros. La actuación de la línea delantera fue pobre. Watson no hizo nada bueno, y Susán no pudo trabajar como hubiera deseado debido a la falta de apoyo en su ala. Eliseo Brown, en el centro, hizo muy poco en un puesto inusual. Lett jugó bien, y Viale, en el ala izquierda, fue el gran jugador de siempre. Su puesto en los equipos combinados que restaba formar era poco menos que insustituible.

El referí Mariano Reyna estuvo algo errado en sus decisiones, pero con todo su actuación resultó discreta. Amonestó a los profesionales, y expulsó a uno de estos junto al linesman por sus reiteradas protestas. Su decisión fue revertida por los representantes de la AFA, pero en el público quedó la ingrata impresión de ese comportamiento del Tottenham, ya observado en el partido anterior con Argentinos.

El equipo de Tottenham mostró pasajes de muy buen fútbol, pero también empleó recursos poco deportivos. Un diario de la época se preguntaba: ¿Qué saldo deportivo dejaron los visitantes? Los jugadores ingleses mostraron sus excelentes condiciones en un deporte que es su medio de vida. Pero también revelaron poca maestría al recurrir a recursos poco dignos para conjurar peligros. Si vienen como maestros del buen fútbol, no es buena la lección que dieron a nuestros aficionados, como cuando Coquet sacaba la pelota fuera de la cancha o Wilkes detenía con la mano a un forward local.

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3.7 Sábado 19 de junio: Tottenham Hotspur v. Everton (revancha)
La revancha entre Everton y Tottenham Hotspur tuvo lugar el sábado 19 de junio en el campo de la Sociedad Sportiva Argentina, en Palermo.

El partido se disputó ante poco público, no más de 1.500 espectadores. En esa época el sábado por la tarde era aún un día de labor. Además, el precio de las entradas no era accesible, y la gente había mostrado singular preferencia por presenciar partidos en los que jugaba un combinado local (y al día siguiente se anunciaba la presentación de la Liga Argentina frente al Everton).

El público demostró su clara preferencia por Everton —cuyos anteriores encuentros se habían desarrollado sin inconvenientes— y lo aplaudió sin reticencias. En cambio Tottenham recogió varios silbidos, debidos a la impresión que habían dejado sus últimas presentaciones en las que abusaron de los reclamos al referí y sus tácticas de juego no fueron del agrado de los espectadores.

El campo no se encontraba en excelentes condiciones y algún que otro sector estaba blando, pero así y todo no ofreció mayor obstáculo a los jugadores de ambos bandos.

El objeto del match fue medir el verdadero valor de cada uno de los equipos. En el primer partido —que terminó empatado—, no se creyó mucho en la igualdad de fuerzas que parecía existir entre ambos teams. A medida que se desarrolló el resto de la serie contra los cuadros locales, primó la certidumbre que la superioridad de Everton era evidente. Tampoco había dudas de que Tottenham era un cuadro homogéneo y con suficiente poder para competir con apreciable ventaja contra cualquiera de los mejores teams locales, pero de ahí a que tuviera probabilidades de vencer a los blues había un largo trecho por recorrer.

La AFA ofreció como premio 11 medallas de oro (con la forma de la cruz de Malta), para cada uno de los jugadores del equipo ganador. Probablemente la intención haya sido la de dar algún incentivo a los jugadores, para que pusieran su mejor empeño y esfuerzo más allá del que aconsejaba su responsabilidad profesional.

Los equipos ingresaron al campo de juego y realizaron la breve práctica de rigor. En el centro del campo, los capitanes (Steel y Taylor) sortearon arcos. La suerte favoreció a Tottenham, que se inclinó por el ya tradicional lado Este para jugar el primer tiempo con el sol más alto y evitar tenerlo en contra cuando declinara en el segundo período. El viento no molestó mayormente, dado su escaso poder.

El referí fue el Sr. William Leslie, ayudado en las líneas por Patrick McConnon de Tottenham y Daniel Rafferty de Everton. Los equipos estaban así constituidos:

Tottenham: Frederick Boreham; Ernest Coquet y Frederick Wilkes; Tom Morris, Daniel Steel y Walter Bull; John Curtis, William Minter, Walter Tull, David H. Clarke y Herbert Middlemiss.

Everton: Clarence Berry; Bob Balmer y Jock Maconnachie; Val Harris, Jack Taylor, y Hugh Adamson; Thomas Jones, Billy Lacey, Bert Freeman, Wattie White, y Harry Mountford.
 

En Tottenham, Bull regresó a la línea de medios en reemplazo de MacFarlane. Los de Liverpool repitieron el equipo del primer partido jugado el 6 de junio. Respecto de su último match en Montevideo, en la línea de medios regresó el capitán Taylor en lugar de Clifford y Adamson retomó su lugar en lugar de Rafferty.

Desde el inicio del match se notó un desarrollo muy favorable al Everton, cuyos forwards no dieron un momento de descanso y ejercieron suma presión sobre la defensa contraria.

A los 11’ Jones terminó una corrida por su ala con un certero pase a Freeman y éste avanzó una vez en posesión de la pelota, gambeteó a Coquet quien le salió a su encuentro, y ejecutó un violento tiro de zurda que no paró hasta llegar a la red. 
 

Este tanto animó aún más al Everton, que se mostró en la ofensiva con tales bríos que por un momento se creyó que la ciudadela de los Spurs caería nuevamente. Pero por lo pronto no ocurrió así, dado que Tottenham, con mucho trabajo es cierto, rechazó el asedio hasta lograr establecer nuevamente condiciones de relativa paridad.
 

El juego se desarrolló en ambos lados del campo hasta los 26’, cuando Wilkes le cometió foul a Jones en el área penal. El penalty-kick fue ejecutado por el mismo Jones, pero Boreham salvó brillantemente la situación a costa de un córner que no trajo mayores consecuencias.

La superioridad de Everton se notó por la continua presión que ejercieron sus forwards sobre la defensa adversaria. A los 30’ Mountford terminó una corrida por su ala e hizo un centro que tomó Freeman, quien luego de burlar a cuantos rivales le salieron a su encuentro, venció nuevamente a Boreham sin mayor dificultad.
 

Hasta el final del primer tiempo el juego mantuvo el interés, y se sucedieron jugadas de peligro en ambos arcos. La primera mitad se completó con el triunfo de Everton por 2 goles a 0. 

Tull puso en movimiento la pelota en el segundo período. Tottenham defendió ahora la valla Oeste, y Everton debió jugar con el sol en contra que le causó algún contratiempo.

Desde el inicio de la segunda mitad Everton se mostró permanentemente en la ofensiva. A los 17’ Freeman —quien mostraba un férrea voluntad de marcar goles— emprendió una de sus habituales corridas. Coquet le interceptó el paso y lo derribó en momentos en que el delantero pretendía tirar al arco. Desde la tribuna dio la impresión de que se trató de un pechazo en buena ley, pero el referí otorgó penal pues la supuesta infracción había sido cometida dentro del área penal. Freeman ejecutó el penalty-kick y lo convirtió sin mayor esfuerzo en el tercer gol de su equipo .

Luego de este nuevo contraste, Tottenham reaccionó y transportó el juego al campo de Everton, en donde se mantuvo por espacio de varios minutos. La defensa de los blues se defendió bien e impidió que los ases contrarios pudieran llegar al arco. 
 

Everton recuperó la ofensiva y lanzó ataques que fueron sumamente peligrosos. Tanto Jones por la derecha, como Mountford por izquierda, realizaron corrida tras corrida que dieron mucho que hacer a la defensa de los Spurs. A los 26’ Mountford hizo un bonito centro que tomó Lacey, quien con una rapidez pasmosa enfiló un formidable tiro cruzado que quitó a Boreham toda chance de reacción.

Reanudado el juego, Tottenham se mostró abiertamente a la ofensiva, pero pocos minutos más tarde Everton recuperó su dominio y amenazó la ciudadela adversaria con una verdadera lluvia de tiros.
 

Hacia el final del partido el juego se tornó más repartido, quizás porque Everton aflojó algo o porque Tottenham puso más ánimo. La supremacía de Everton se desvaneció y su defensa trabajó más para contener los avances de la línea delantera de los Spurs. Con un último avance de Tottenham que salvó Balmer, el silbato del referí anunció el final del match con la clara victoria de Everton por 4 goles a 0. 
 

Everton demostró ser netamente superior a Tottenham. Su juego fue diferente del practicado en anteriores partidos. La línea de forwards mostró más empuje, mayor deseo de llegar a la valla adversaria, y puso mayor dedicación en sus tiros (excelentes bajo todo punto de vista). Tomando el match en su conjunto, puede decirse que el juego estuvo tres cuartas partes del tiempo en campo de Tottenham. La superioridad del Everton fue clara bajo todo punto de vista y se apreció lo que es capaz de hacer su línea de forwards. Todos ellos trabajaron empeñosamente y con una maestría sin igual. 

Tottenham jugó con tino y vigor, pero no pudo oponer la resistencia suficiente para detener a los hombres que componían la línea delantera de los azules. Los forwards de Everton no tuvieron dificultad alguna en superar a los Spurs, en particular Freeman, quien varias veces pasó solo y sin más ayuda que su rapidez. Hizo varias corridas espléndidas, marcó 3 goles (2 de ellos debidos a su único esfuerzo), y su maestría y poder en el shot final quedaron plenamente evidenciados.

Esta performance del Everton marcó con claridad la diferente capacidad de uno y otro equipo, y dejó en evidencia que el match inaugural había sido más una puesta en escena para ganarse el favor del público y sostener el interés despertado por las giras, que una verdadera competencia agonística.

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3.8 Domingo 20 de junio: Liga Argentina v. Everton
El último partido del Everton en la serie internacional se jugó el domingo 20 de junio en el local de la Sociedad Sportiva Argentina en Palermo. En la oportunidad enfrentó a un combinado de jugadores que actuaban en el país sin distinción de nacionalidades, que se denominó Liga Argentina. Un match con Belgrano Athletic previsto para el martes 22 de junio fue cancelado, debido al poco interés despertado en la afición local. 

Al menos 8.000 personas aprovecharon el hermoso día para presenciar este partido de fútbol, cifra que por sí sola fue indicativa de la intensa expectativa que generaba la presentación del Combinado local frente a los profesionales ingleses. Desde temprano el público ingresó a los terrenos de la Sportiva y tomó colocación en las gradas y alrededor del campo de juego, donde formaron 4 o más filas. Las tribunas populares, reservadas y oficial estuvieron completas. Salvo el partido en el que el team de Argentinos se midió con Tottenham, este fue el ambiente más cálido y entusiasta de todos estos partidos internacionales jugados en Buenos Aires.

A las 2:10 de la tarde la impaciencia del público comenzaba a manifestarse por medio de un persistente golpear de manos y pies. En la tribuna oficial se señaló la salida del Everton, con su habitual uniforme azul y encabezado por su capitán, Sr. Taylor. Comenzó a practicar en la valla Este. Un minuto más tarde apareció el team de la Liga Argentina, que lucía camiseta celeste y blanca a rayas verticales. La otra valla (Oeste) le sirvió para practicar.
 

Los capitanes Taylor y Jorge Brown eligieron lado en el centro del campo bajo la atenta vigilancia del referí. La suerte favoreció a la Liga, que decidió mantener en el primer tiempo la valla en la que estaban sus jugadores (Oeste), sin especular con la declinación del sol en el segundo tiempo. El viento tomaba la cancha en forma oblicua y favorecía algún tanto a la Liga Argentina.

El referí del encuentro fue Charles Edgar Dickinson, quien fue ayudado en las líneas por W. Reynolds de la Liga Argentina y John Elliott el trainer del Everton. Los equipos así se constituyeron:

Liga Argentina: Carlos Tomás Wilson (San Isidro); Jorge Gibson Brown (Alumni) y Juan Dodds Brown (Alumni); Andrew Arthur Mack (Alumni), Harold Thomas Ratcliff (Belgrano Athletic) y Ernesto Alejandro Brown (Alumni); Maximiliano Susán (Estudiantes), Sidney Robert Buck (Belgrano Athletic), Carlos H. Whaley (Belgrano Athletic), Eliseo Brown (Alumni) y José Viale (Newell’s Old Boys).

Everton: Clarence Berry; Bob Clifford y Jock Maconnachie; Daniel Rafferty, Jack Taylor y Hugh Adamson; Thomas Jones, Val Harris, Bert Freeman, Wattie White y Harry Mountford.
 

El equipo combinado de la Liga Argentina presentó 5 modificaciones respecto al team que cayó 4-1 con Tottenham cuatro días atrás. El terceto defensivo fue el mismo, pero la línea media volvió a cambiar (en los 3 partidos de equipos combinados siempre se cambió completa la línea de halves). Ingresaron el veterano Mack, Ratcliff y Ernesto Brown. En la delantera jugaron dos jugadores de Belgrano Athletic, el insider derecho Buck y el centre forward Whaley (quienes no habían participado en los partidos de práctica para seleccionar jugadores). La suspensión del partido previsto entre Everton y Belgrano Athletic (el campeón vigente), quizás alentó la convocatoria de jugadores de este club a modo de compensación. Esta formación levantó críticas de la prensa especializada, pues evaluaba que estaba lejos de resumir el verdadero potencial del fútbol en esta parte del Plata.

Everton, que el día anterior había vencido a Tottenham por 4 a 0, introdujo dos cambios respecto de ese partido (más no podía pues el plantel tenía 13 jugadores). Clifford, que era half-back, jugó en la zaga defensiva en reemplazo de Balmer (quien guardaba cama con fiebre). Rafferty suplió a Harris en la línea media, mientras éste se incorporó a la línea de forwards como insider para reemplazar a Lacey (quien en el encuentro con Tottenham sufrió un corte en la rodilla que debió ser suturado). 

A las 2.30 de la tarde el referí dio la señal y Freeman puso la pelota en juego. Durante los 5 primeros minutos el partido se mostró indeciso, pero luego Everton tomó decididamente la ofensiva.

A los 8’ White aprovechó la salida de Wilson y alojó la pelota la red pateándola por sobre su cabeza y dando espaldas al arco. La forma en la que se produjo este primer gol de Everton sorprendió a todos los presentes. White se aprestaba a recibir un centro de Jones. Wilson, dándose cuenta de la situación peligrosa, salió de su arco para interceptar el balón. Jorge Brown acudió a secundar la acción de su arquero. Pero ni uno ni otro consiguieron su objetivo pues White, con toda calma, se limitó a levantar la pelota por encima de las cabezas de sus adversarios y la introdujo en el arco de la Liga que en ese momento estaba completamente desguarnecido.
 

El desarrollo del primer tiempo mostró un marcado predominio de los visitantes, que por momentos acosaron la ciudadela defendida por los locales en tal forma que sólo pudo salir airosa merced a la buena labor de guardián Wilson. El primer tiempo termino con la victoria de Everton por 1 gol a 0. 

Whaley, centro delantero de la Liga Argentina, puso la pelota en movimiento en el inicio del segundo tiempo. El equipo local redobló esfuerzos y, en los primeros minutos, condujo algunos ataques que solicitaron la atención del guardavalla inglés. 
 
A los 23’ Freeman escapó de la marca de Jorge y Juan Brown, y avanzó solo en dirección a Wilson, quien abandonó la valla para enfrentarlo. Cuando el gol parecía inevitable, el centro delantero inglés desvío el remate ante el desconcierto del público en general. Pero esta ocasión de gol desperdiciada dio paso a un fuerte remate de Harris que encontró el ángulo superior izquierdo del arco y venció por segunda vez a Wilson.
 

Apenas reanudado el juego luego del segundo gol de Everton, los visitantes retomaron la ofensiva. Luego de una serie de gambetas Freeman le pasó la pelota a White, quien con un tiro corto y cruzado convirtió el tercer tanto de su equipo.

Los locales persistieron en sus intentos ofensivos, pero siempre fueron detenidos por la buena labor de la defensa del Everton. Sin embargo, a los 34’ Whaley aprovechó un buen pase de Eliseo Brown y con un fuerte shot cruzado marcó el descuento para el equipo argentino. Las 8.000 personas presentes en el estadio aplaudieron hasta el delirio como impulsadas por una misma idea. Esto hizo recordar aquel ya célebre gol de Alfredo Brown en el match de 1906 en el que Alumni venció a Sudáfrica.
 

A falta de sólo 2 minutos para terminar el partido los visitantes forzaron un ataque. Freeman cedió el balón a Harris, quien colocó un bonito shot de izquierda que venció por cuarta vez a Wilson. Reanudado el juego, Everton permaneció en campo de los locales hasta que expiró el tiempo reglamentario y el referí dio la señal de terminar el partido. El resultado marcó la victoria de Everton por 4 goles a 1.
 

La absoluta superioridad de Everton —tanto individual como de conjunto— fue evidente. El partido constituyó un verdadera exhibición de fútbol, y tal vez fue el mejor que los ingleses jugaron contra equipos locales. Consecuentemente, no fue de extrañar que el numeroso público presente se retirase muy satisfecho del encuentro presenciado. 

El entusiasmo del público se explica fácilmente pues, si bien es cierto que el equipo local fue vencido ampliamente, trabajó a conciencia, con acierto, y le cabe la satisfacción de haber caído frente a un adversario superior que tuvo que conquistar palmo a palmo el honor del triunfo.

La Comisión de Selección registró varios aciertos en la formación escogida. En conjunto, la performance del equipo fue superior a la del partido contra Tottenham:

- tanto el team de Argentinos como el de la Liga que enfrentaron a Tottenham se caracterizaron por la falta de unión de su línea delantera. Como se sabe, la base de toda buena combinación entre forwards es el centro delantero, y ese hombre aún no había aparecido. Whaley fue el mejor centro delantero de los equipos combinados. De él partieron las mejores combinaciones, y su táctica de no retener ni un segundo la pelota en su poder dio excelentes resultados. Repartió el juego con rara maestría, y además unió a su tarea la de ayudar a la defensa en casos de apuro. A pesar de ser algo pesado, siempre estuvo en su puesto listo para recibir los centros hechos de uno y otro extremo. A esta constancia se debió el bonito gol que marcó el representativo nacional. Los insiders Eliseo Brown y Buck respondieron por completo a lo que de ellos se esperaba. En cambio los outsiders fueron los peores de la línea. Viale no trabajó como en los dos partidos anteriores contra Tottenham, aunque hizo algo más que Susán, quien estuvo errado debido a la mala costumbre que tenía de retener la pelota en su poder;

- la línea media rayó a gran altura, con excepción de Mack, quien ya no podía responder a un partido de esta importancia. Ratcliff volvió a ser el hombre visto en anteriores internacionales. Su juego, fructífero y rápido, unido a la resistencia que poseía, hicieron de él el mejor defensor de la Liga. Ernesto Brown defendió sus posiciones con rara tenacidad y sólo le faltó ayudar un poco más a sus delanteros;

- Wilson trabajó bien pero menos que en el partido contra Tottenham. Fue vencido cuatro veces debido a la fuerza y rapidez de los tiros que le fueron dirigidos. Juan y Jorge Brown no estuvieron a la altura de partidos anteriores. La comprensión entre ellos era única, de manera que la pequeña inferioridad de juego que se les notó ese día fue largamente compensada por la táctica que desplegaron.

El Everton suplió acabadamente la ausencia de dos de sus mejores hombres, Balmer y Lacey:

- la delantera no sufrió merma alguna. Harris se entendió muy bien con sus compañeros y marcó dos goles, al igual que el otro insider White. Freeman se dedicó a preparar el juego de sus compañeros, sin preocuparse de repetir las brillantes corridas que asombraron a los espectadores porteños. En cuanto a los wingers, Jones fue una constante pesadilla para los defensores de la Liga, y Mountford tuvo ocasión de probar muy buenos centros;

- la línea media estuvo muy oportuna. Taylor, como de costumbre, fue su gran hombre. Adamson anuló completamente a Viale y Rafferty hizo lo propio con Susán;

- en la última línea Berry casi no tuvo trabajo, y en el gol argentino quedó sin posibilidad alguna de éxito. Maconnachie tuvo una actuación excelente bajo todo punto de vista. Clifford lo secundó hábilmente, en la medida de sus fuerzas.

Dickinson como referí estuvo correcto, aunque algo tardío en sus decisiones.

Este fue el partido final de la gira del Everton, en la que enfrentó dos veces al Tottenham (empate y victoria), y derrotó a Alumni y a los combinados de las Ligas Uruguaya y Argentina. La impresión que dejaron los blues en Buenos Aires fue magnífica, tanto por el despliegue realizado en el campo de juego como por la conducta de sus players, por lo que se hicieron acreedores al reconocimiento del publico en general que siempre los premió con grandes aplausos.

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3.9 Domingo 20 de junio: Liga Rosarina v. Tottenham Hotspur (en Rosario)
Al día siguiente de la revancha con Everton que se jugó en Buenos Aires, el Tottenham se presentó el domingo 20 de junio en Rosario en donde enfrentó a un combinado de los mejores jugadores de la liga local. La delegación se trasladó en tren el sábado por la noche, apenas terminado su compromiso con Everton, y llegó a Rosario la misma mañana de día del partido. 
 

El partido se jugó en la cancha del Club Atlético Argentino, sita en el Parque Independencia. Una verdadera multitud estimada en 5.000 espectadores colmó la capacidad de las instalaciones. 
 

El team de la Liga Rosarina vistió en la ocasión una camiseta blanca, mientras que los visitantes usaron su camisa blanca y azul celeste a rayas verticales que ya habían usado en el partido inaugural de la gira con el Everton en Buenos Aires. 

La Liga designó como árbitro al Sr. Alejandro Walker, persona que llenaba las simpatías del público rosarino, debido a la corrección con que se había desempeñado en ese puesto en los diversos encuentros en que actuó previamente. Los equipos formaron de la siguiente manera:

Liga Rosarina: J. Podestá (Argentino); Zenón Díaz (Rosario Central) y Ricardo Wilson Olavarría Le Bas (Rosario Athletic); Pedro Wilson (Rosario Central), Daniel Mackenzie (Rosario Central) y Juan Díaz (Rosario Central); Manuel González (Newell’s Old Boys), E. L. Jenkis (Provincial), Harry Hayes (Rosario Central), Antonio Vázquez (Rosario Central) y E. Palling (Rosario Central).

Tottenham Hotspur: Frederick Boreham; Ernest Coquet y Frederick Wilkes; Tom Morris, Doug MacFarlane y Walter Bull; John Curtis, William Minter, Walter Tull, David H. Clarke y Herbert Middlemiss.

En el equipo rosarino se notó la presencia de Daniel Mackenzie en el centro del campo, quien el jueves anterior había integrado el equipo de la Liga Argentina que había enfrentado a Tottenham en Buenos Aires. También jugaron Manuel González, Harry Hayes y Antonio Vázquez, quienes habían jugado el partido de práctica del 6 de junio para seleccionar a los integrantes de los teams Combinados. La formación del combinado rosarino fue criticada por la prensa deportiva, que hablaba de favoritismo en la designación de algunos jugadores. El que no participó fue el notable winger izquierdo José Viale, quien a esa misma hora integraba el combinado de la Liga Argentina que en Buenos Aires se enfrentó con Everton. 

Respecto al equipo que había enfrentado al Everton el día anterior, en Tottenham se produjo el regreso de Doug MacFarlane en reemplazo del capitán Daniel Steel en el centro del campo.

A los 6’ de juego se produjo el primer gol de los ingleses. Juan Díaz, pretendió despejar la pelota en un córner tomado por Curtis y venció su propia valla. A los 15’ el back Wilkes fue sancionado por hands dentro del área. El penal fue ejecutado por Harry Hayes, quien envió la pelota por sobre el travesaño. 

Durante el primer tiempo se registraron otros 3 goles de los Spurs, anotados por Minter en 2 oportunidades (a los 30’ y 41’) y el restante por MacFarlane (a los 40’). La primera mitad terminó con la clara victoria del Tottenham por 4 goles a 0. 

En la segunda etapa los ingleses agregaron otros 5 tantos. Los goleadores fueron Minter en 3 oportunidades (61’, 70’ y 78’) lo que elevó su cuenta personal a 5 goles, Middlemiss (a los 60’), y cerró la cuenta Morris (a los 85’) con un tiro alto de muy larga distancia que se le escapó de las manos al arquero Podestá. Las crónicas reflejan que en los minutos finales Tottenham bajó la intensidad de su juego para evitar marcar aún más goles. El partido terminó con la victoria de Tottenham por 9 goles a 0.

La superioridad de los profesionales le restó todo interés al encuentro. En el equipo rosarino, Zenón Díaz y Ricardo W. O. Le Bas jugaron por debajo de sus posibilidades en la zaga defensiva. En la línea media se destacó Juan Díaz, y entre los forwards Harry Hayes y Lito González fueron el alma de la delantera. 


El Tottenham no fue exigido como para subrayar una figura en particular, pero sin duda la performance goleadora de Minter fue lo más destacado de la tarde. 

La visita del Tottenham a Rosario seguramente ofreció un espectáculo a los aficionados al fútbol en la ciudad y quizás aportó nuevas enseñanzas a los jugadores locales. Pero a la Liga le dejó un resultado financiero negativo, pues el 10% que percibió de la recaudación no le alcanzó para cubrir los gastos de traslado y agasajos de los profesionales ingleses. 

Cuando Tottenham regresó a Buenos Aires, se conoció la noticia que sus directivos le habían ofrecido a José “Pinoto” Viale, el puntero izquierdo de Newell’s Old Boys, una prueba como jugador profesional en Inglaterra. Viale había brillado en los partidos que los equipos combinados de Argentinos y Liga Argentina habían jugado con Tottenham, por lo que no resultó extraño que hayan reparado en sus cualidades. El winger rosarino no aceptó el ofrecimiento (y tuvieron que pasar casi 70 años para que un par de jugadores argentinos vistieran la divisa de los Spurs).

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3.10 Jueves 24 de junio: Alumni v. Tottenham Hotspur
El último partido del Tottenham en la serie internacional se jugó el jueves 24 de junio en el local de la Sociedad Sportiva Argentina en Palermo. En la oportunidad enfrentó al primer equipo de Alumni.

Luego de la gran actuación de Alumni frente a Everton en el primer tiempo del segundo match de la serie internacional, y respondiendo a las expectativas que se habían generado en el público en general, la AFA programó este último partido en la esperanza que el Tottenham ofrecería alguna chance de éxito al mejor team local. Se hizo notar la coincidencia que exactamente tres años antes —el 24 de junio de 1906—en ese mismo field Alumni había alcanzado su memorable victoria ante Sudáfrica.

A las 2 de la tarde el público continuaba llegando al campo de juego. Poco a poco el alambre que circundaba el campo fue cubriéndose de espectadores hasta formar 4 ó 5 filas. Se estima que unos 6.000 espectadores en total presenciaron el encuentro, una cifra a todas luces elevada teniendo en consideración que el partido se jugaba en un día de semana. 

Las tribunas no se cubrieron al extremo, pero tampoco quedaron blancos. En cuanto a la tribuna oficial, no quedó un solo puesto disponible. Aquí se notó la presencia de muchas familias. En el palco de la Presidencia se destacó la presencia de un infaltable, el Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Victorino de la Plaza.
 

El terreno estaba en buenas condiciones, lo que permitió el juego de pases cortos con que se distinguió el Tottenham.

A las 2:10 de la tarde entraron los jugadores de Alumni al field, con su tradicional uniforme rojo y blanco. Fueron seguidos por los Spurs, que lucían nuevamente sus camisas celestes y blancas a rayas verticales. Los capitanes Daniel Steel de Tottenham y Patricio Brownie de Alumni (en reemplazo de Alfredo Brown), efectuaron el sorteo en el medio del campo. Ganó el equipo local y eligió defender el arco Este (con viento y sol en contra durante el primer tiempo).

El referí fue el Sr. William Leslie, ayudado por Patrick McConnon de Tottenham y Andrew Mack de Alumni en las líneas de banda. Los equipos estaban así formados:

Alumni: George A. Scholefield; Jorge Gibson Brown y Juan Dodds Brown; Charles A. Lett, Patricio B. Browne y Arthur G. Jacobs; Gottlob Weiss, Arnold P. Watson Hutton, Ernesto A. Brown, Eliseo Brown y James H. Lawrie.

Tottenham Hotspur: Fredrick Boreham; Ernest Coquet y Frederick Wilkes; Thomas Morris, Daniel Steel y Walter Bull; John Curtis, Walter Tull, William Minter, Doug MacFarlane, y Herbert Middlemiss.
 

En Alumni se registraron 3 cambios respecto del equipo que había enfrentado a Everton. Lett, Weiss y Lawrie esta vez sí fueron de la partida, en reemplazo de Mack, Susán y Alfredo Brown.

En el equipo de Tottenham hubo un cambio respecto al partido jugado en Rosario. MacFarlane pasó al puesto de Clarke en la línea de forwards y el capitán Daniel Steel regresó al centro de la línea media. También hubo un cambio posicional, pues Minter se desempeñó como centro delantero, mientras Tull cubrió el puesto de insider derecho. 

Luego de la señal del referí, a las 2:30 de la tarde se puso en juego la pelota. Durante los primeros 5 minutos de juego Tottenham se mantuvo constantemente en el campo de Alumni hasta que convirtió su primer gol. Middelmiss terminó una corrida por su ala con un centro que tomó Minter, quien a su vez pasó el balón a Curtis que llegaba, y éste con un tiro rasante y recio alojó la pelota la red.
 

A pesar de algunos vanos intentos de Alumni, los Spurs dominaron completamente a su rival y permanecieron peligrosamente en el campo de Alumni. No pudo extrañar entonces que, con sólo 3 minutos de diferencia, consiguieran su segundo y tercer gol.  A los 14’ Middlemiss hizo un buen centro que tomó MacFarlane, quien después de burlar a Juan Brown ejecutó un tiro que dio en el travesaño y se introdujo en el arco. Reanudado el juego, Scholefield salvó un buen tiro de Minter, pero a los 17’ cayó vencido ante un shot de Morris que siguió a una breve combinación frente a la valla de Alumni.

Tan sólo se habían jugado 25 minutos del primer tiempo cuando Tottenham consiguió su cuarto gol. Curtis avanzó por su ala y cedió la pelota a MacFarlane, y éste a Minter, quien llegó a pocos pasos de la valla de Alumni y marcó el tanto con un violento tiro que no encontró resistencia por parte de Scholefield.
 

El amplio margen obtenido por los Spurs en tan breve lapso de tiempo restó interés al encuentro. Sin mayores alternativas terminó el primer tiempo con la victoria de Tottenham por 4 goles a 0. 

Cuando el juez abandonaba el campo de juego durante el intervalo fue vulgarmente insultado desde la tribuna oficial desde donde se le arrojaron piedras y tierra. Estos hechos sólo fueron un presagio de lo que estaba por ocurrir.

En el segundo tiempo el sol se ocultó detrás de algunas nubes y el viento amainó, por lo que neutralizó la ventaja que suponía la elección de vallas que había hecho Alumni al ganar el sorteo al comienzo del partido. 

El desarrollo del juego mantuvo la misma tónica del primer tiempo, y fue siempre Tottenham el que atacó. Un dato contrario al público fue que desde las tribunas populares se solía imitar el silbato del referí, para que los contrarios detuvieran sus avances. Un expediente algo gastado y ciertamente desleal. 
 

A los 15’ Middlemiss avanzó por su ala y forcejeó con Jorge Brown, quien intentaba quitarle la pelota y logró enviarla al córner. Esta jugada generó un hecho verdaderamente bochornoso. Cuando Middlemiss se disponía a ejecutar el córner junto a la banderita, los espectadores más cercanos lo insultaron de palabra y de hecho, puesto que le escupieron en el rostro. Este acto motivó la colocación de un agente de policía en el lugar, para evitar nuevos excesos. 
 

El juego siempre permaneció en el campo de los locales, aunque no en forma peligrosa. A los 42’ Middlemiss ejecutó un buen pase a Minter y éste, rápida y eficazmente, probó el shot que venció la ciudadela de Alumni por quinta y última vez en el día. En lo que restaba del match los Spurs se mantuvieron en campo de Alumni, hasta que el referí anunció el fin del partido con la victoria de Tottenham por 5 goles a 0.
 

Un 90% de los aficionados que concurrieron al field de la Sportiva llevaba en su interior la íntima convicción que Alumni haría un brillante papel frente a Tottenham, y no pocos abrigaban la esperanza de ver triunfar a sus favoritos. La desilusión no pudo ser mayor.

La actuación en conjunto e individual de los Spurs fue superior a todo lo que se esperaba. Tottenham jugó en el primer tiempo con todo el ardor del que se le creía capaz y con ánimo evidente de marcar goles. En el primer tiempo hicieron efectiva esa idea, como pudo notarse en los 4 tantos que marcaron en los primeros 25 minutos del partido. Y si bien en el segundo tiempo ese fin no fue su obsesión, no por eso otorgó probabilidades de reacción al equipo local.

La superioridad de Tottenham fue única en todo momento, no hubo un solo instante en el que menguara su empuje. Estuvo en el campo de Alumni durante los 90 minutos de juego, y sus delanteros se dedicaron a exhibir una verdadera academia de pases cortos y gambetas, que fue una continua pesadilla para los zagueros rojiblancos. Minter fue toda una revelación en el centro de la línea delantera, y los dos goles que marcó fueron excelentes.

El juego de Tottenham esta vez no mereció reprobación alguna. Los fouls que abundaron en otros partidos brillaron por su ausencia, salvo algún que otro hands intencional (algo usual en todo team de profesionales). Puede afirmarse que fue el partido más limpio que jugó el Tottenham en Buenos Aires. Eso hizo aún más indigno el proceder del público contra los jugadores ingleses y el referí.

La actuación de Alumni pueden resumirse diciendo que en el equipo reinó un desconcierto absoluto durante todo el partido. La defensa estuvo en un mal día, o cohibida ante tan fuertes adversarios. Salvo Lett en la línea media y Eliseo Brown en la línea delantera, los demás no estuvieron a la altura de sus antecedentes. Las combinaciones brillaron por su ausencia, lo mismo que la seguridad y dirección en los tiros. Sólo se realizaron dos o tres ataques de relativo peligro para los contrarios, pero ninguno a fondo, al punto que esta fue la más fácil de las tareas que la defensa de Tottenham ha tenido hasta la fecha. 

El referí Leslie pareció desconcertado por la gritería del público, y a esto se le adjudicaron los errores que cometió durante el match (sobretodo en el offside). Pero esto no puede justificar las agresiones que recibió cuando abandonaba el campo durante el intervalo. Para evitar una repetición de este vergonzoso acto, fue necesario que dos oficiales de policía lo acompañaran al vestuario cuando finalizó el partido.

El comportamiento del público fue el peor que se haya visto en partidos internacionales. El público no concebía que Alumni pudiera perder, ni que hubiera teams superiores. Esta situación podía entenderse si se la achacaba a un fanatismo exagerado frente a equipos de similar valía, pero jamás frente equipos como Everton o Tottenham con los que no tenía ni punto de comparación.

El público no sólo abusó de silbidos, insultos y gritos destemplados contra el referí y los jugadores extranjeros, sino que llegó incluso a amenazar el buen nombre de la cultura de un país. El mal comportamiento fue generalizado. La brutalidad del acto cometido contra Middlemiss partió de algunos espectadores ubicados junto al alambre, y el incidente con el referí lo cometieron quienes estaban ubicados en la tribuna oficial. Estos hechos —que también se registraron en 1906 durante los partidos con Sudáfrica cuyo arquero Brown fue apedreado— se creían superados, pero desgraciadamente no fue así.

En suma, este partido produjo una profunda decepción y evidente contrariedad en el espíritu de los espectadores que concurrieron a presenciarlo. En cierto punto, marcó la pauta que al espectador porteño ya no le bastaba con ver jugar a “los maestros”, o fomentar la difusión y el aprendizaje del juego, sino que su más profundo deseo era el de ver vencer a sus predilectos a cualquier precio. Esta circunstancia determinó que en la organización de futuras visitas de equipos británicos se eligieran equipos de menor valía para aumentar las chances de éxito deportivo (y comercial) de esas iniciativas.

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4. EL COLOFON
4.1 La síntesis de la gira
Durante la serie internacional de 1909 se jugaron 10 partidos (7 en Buenos Aires, 2 en Montevideo y 1 en Rosario), a lo largo de 19 días. Los partidos en Montevideo y Rosario compartieron fecha con Buenos Aires, por lo que se jugó en 7 jornadas diferentes (3 en domingo y 4 en días de semana). El resultado económico para la AFA y la SSA fue un beneficio de £ 300.
Naturalmente la concurrencia varió significativamente entre los partidos disputados el día domingo y los del resto de la semana. En la ciudad de Buenos Aires, los 3 partidos jugados en domingo convocaron un promedio de 9.000 espectadores, mientras que los 4 matches disputados en días de semana sólo congregaron 4.000 espectadores. En total, se estima que unas 61.500 personas concurrieron a presenciar los 10 partidos.

Tottenham jugó en 7 ocasiones y Everton en 5 (hubo 2 partidos entre ellos). Los equipos de Alumni y de las Liga Argentina y Uruguaya enfrentaron a ambos teams visitantes. Los combinados de Argentinos y la Liga Rosarina sólo enfrentaron al Tottenham.

Everton ganó los 3 partidos que disputó con equipos locales, y además obtuvo 1 victoria y 1 empate en sus partidos con el Tottenham. Marcó 16 goles a favor, de los que su estrella Freeman convirtió la mitad (8 goles con 2 hat-tricks). Al arquero Berry le convirtieron en 4 oportunidades (2 veces Tottenham, 1 autogol frente a la Liga Uruguaya, y el gol de Whaley para la Liga Argentina). De sus 13 jugadores, 6 actuaron en los 5 partidos (Berry, Macconachie, Harris, Jones, Freeman y White) y 4 lo hicieron en 4 partidos (Balmer, Adamson, Lacey y Mountford). Los 3 que más alternaron en la formación fueron Taylor, Clifford y Rafferty, quienes sólo jugaron 3 partidos cada uno. 
 

Tottenham obtuvo 5 victorias frente a los cuadros locales, y 1 empate y 1 derrota en sus partidos con Everton. Marcó 29 goles a favor, y su goleador fue Minter, quien convirtió en 9 ocasiones (le marcó 5 a Rosario). Al arquero Boreham le convirtieron en 7 ocasiones (6 de ellas en los partidos con el Everton). El único gol de un cuadro local lo convirtió Jorge G. Brown de penal en el encuentro con Argentinos. De sus 13 jugadores, 6 jugaron los 7 partidos (Boreham, Coquet, Wilkes, Curtis, Minter y Middlemiss), y 4 jugaron en 6 (MacFarlane, Steel, Clarke y Bull). Los 3 que más alternaron fueron Tull (5 partidos), Morris (4 partidos) y McConnon (quien sólo participó en 2 partidos).
 

Los equipos locales usaron 47 jugadores para sus 8 partidos (5 en Buenos Aires, 2 en Montevideo y 1 en Rosario). Jorge G. Brown, Juan D. Brown y Eliseo Brown jugaron los 5 partidos en Buenos Aires (3 en combinados y 2 en Alumni). Carlos Wilson, José Viale y Max Susán también jugaron en los 3 equipos combinados que se formaron (Susán jugó 4 partidos pues integró el team de Alumni frente a Everton). Estos 6 jugadores constituyeron la base de los equipos argentinos. El resto de los players jugaron 1 ó 2 veces, en función de los partidos programados para sus respectivos combinados o equipo de su club. 

La impresión dejada por cada uno de los teams visitantes fue contrapuesta:

- a Everton se le reconoció la calidad de su juego de conjunto, la destreza individual de sus jugadores y el comportamiento en el field. Queda claro que se trataba de un cuadro bien consolidado, con varios jugadores experimentados y acostumbrados a la alta competencia. En ningún momento sintieron la presión de tener que demostrar su valía y simplemente se dedicaron a desarrollar su juego, sin esforzarse a fondo salvo en contadas ocasiones. Este halo de superioridad quizás también hizo mella en los equipos locales, que probablemente no le ofrecieron tanta resistencia y permitieron el lucimiento de los jugadores visitantes;

- a Tottenham se lo colocó en una posición más incomoda. Se sabía que era un cuadro de 2ª Liga que recién acababa de obtener su promoción, y en apariencia era inferior al Everton. Es probable que los jugadores se hayan sentido menoscabados por la prensa y la afición, que permanentemente los comparaba con Everton. Esta situación quizás alentó que los equipos locales se esforzaran algo de más contra los Spurs y los partidos resultaran más friccionados. Esto fácilmente podía derivar en un juego menos virtuoso, sobretodo si chocaban un equipo amateur con uno profesional. Superados los primeros partidos en Buenos Aires, las crónicas reflejan un comportamiento ejemplar, y los resultados demuestran que el Tottenham era un equipo muy superior a la media local. Si el publico se la tomó con ellos, fue porque golearon a sus favoritos y no porque no sabían jugar al fútbol (y además lo hicieron vistiendo la camiseta que luego sería la de la Selección Argentina).


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4.2 La travesía de vuelta (extraída del diario de viaje de E. Bainbridge)
El último partido de la gira (Alumni v. Tottenham) se programó el jueves 24 de junio, pues al día siguiente estaba pautada la partida del vapor Asturias de la Royal Mail Steam Packet (RMSP), al mando del comandante W. J. Dagnall, que transportaría a ambas delegaciones de regreso a Inglaterra.
 

El vapor Asturias de la RMSP fue botado en 1908, desplazaba 12.015 toneladas y medía 159 metros de eslora. Podía transportar más de 1.000 pasajeros. Tuvo activa participación como barco hospital durante la 1ª guerra mundial.

En la víspera de su salida de Buenos Aires, los directivos de Everton reconocieron por carta al presidente de la AFA, Sr. Hugo Wilson, su agradecimiento por la amabilidad demostrada y las atenciones recibidas: quedamos profundamente impresionados por la riqueza y la empresa manifiesta en todas partes. A partir del ritmo de avance actual, una simple observación de 20 días en Brasil, Uruguay y Argentina revela un gran futuro para estas Repúblicas. También podemos augurar un tiempo de progreso para el fútbol de estos países, y en especial para la Argentina, que se aproxima a celebrar su Centenario.

En 1910 el Consejo Directivo del Everton dejó asentado en su libro de actas que aprobaba el envío de un telegrama de felicitación al gobierno argentino para celebrar el Centenario. Las buenas relaciones se mantuvieron por bastante tiempo. En 1945, una vez terminada la 2ª Guerra Mundial, la AFA le envió como presente un juego completo de camisetas (Everton debió reembolsar a la FA las £ 13 que costó la liberación del regalo de la aduana).

Las delegaciones abordaron el Asturias el viernes 25 de junio. Pero contrariamente a lo esperado, no zaparon ese día debido a la marea (faltaba agua igual que al arribo). Recién partieron el domingo 27 de junio en medio de una densa niebla. Cruzaron el Río de la Plata hacia Montevideo, adonde llegaron durante la mañana siguiente.

En el puerto de Montevideo se encontraron con el acorazado H. M. Amethyst (era habitual que la marina británica desplegara sus buques de guerra en la zona). El ver ondear la bandera británica en el puerto fue gratificante para los integrantes de ambas delegaciones.


Luego de una estancia de 8 horas en Montevideo, zarparon para Santos. Allí hicieron una excursión por las montañas hasta San Pablo, pero debido al clima nublado y otras dificultades climáticas, tuvieron que acortar el trayecto y regresar bajo una lluvia torrencial al barco, que poco después zarpó para Río de Janeiro.
 

Las delegaciones consideraron prudente echar otro vistazo a la capital carioca, que ya los había impactado gratamente durante el viaje de ida y organizaron una excursión por las principales calles de la ciudad. Mr. Roberts, Chairman del Tottenham, contó que al regresar tuvieron que acordar un pago elevado para que un bote los condujera desde la banquina hasta el barco. El viaje se realizó en medio de una tensa desconfianza, y los turistas temieron que el precio acordado no sería suficiente. Cuando se acercaron al barco los tripulantes de la nave, alertados de este tipo de comportamiento, se asomaron por la baranda y mostraron sus armas. Finalmente se pagó el precio acordado y las delegaciones pudieron continuar su travesía sanas y salvas.

Durante la noche partieron para Salvador (Bahía), pero permanecieron a bordo pues la fiebre aún era frecuente en el lugar. A las 11 de la noche presenciaron una gran exhibición de fuegos artificiales lanzados desde un edificio blanco, el más hermoso de la costa.

A las 4 de la mañana del día siguiente partieron hacia Pernambuco, la última escala en la costa brasileña. Freeman fue muy elocuente en su descripción del rol que le cupo en la pesca de tiburones. Les llamó poderosamente la atención la forma en que desembarcaban los pasajeros, pues debido al fuerte oleaje eran colocados en grandes cestas que se deslizaban a través de un cable hasta las barcazas que los conducían a tierra firme. El barco se reaprovisionó de espléndidas frutas frescas brasileñas. Val Harris, el half-back de Tottenham, compró un loro que fue adoptado como mascota por el equipo.

Desde Pernambuco les esperaba una travesía de 8 días para recorrer las más de 2.700 millas náuticas que los separaban de la isla de Madeira. Los pasajeros y la tripulación se organizaron para pasarla de la mejor manera posible (como en el viaje de ida). 
 
Ambas delegaciones posaron en la cubierta del barco para una promoción de Oxo, un caldo concentrado de carne muy popular en el Reino Unido. 
 

El 9 de julio se celebró el aniversario de la independencia de la República Argentina. El comandante de la nave dio un breve discurso en el que propuso larga vida y prosperidad al país. El Dr. Luis María Drago, quien fuera Ministro de Relaciones Exteriores del Presidente Rocca y ocasionalmente se encontraba entre los pasajeros, agradeció la fina atención. 

El resto de la tarde la pasaron entre música y canciones, y luego llegó el tradicional baile de disfraces (que alcanzó gran éxito pero no estuvo tan bien producido como el del viaje de ida). Jock Maconnachie, el full back de Everton quien era natural de Escocia, ganó el segundo premio vestido de highlander con un traje hecho por él mismo. Los Sres. Wilkes y Tull (full-back y centre-forward de los Spurs), ganaron el tercer premio como Robinson Crusoe y su fiel amigo Viernes (el loro de Val Harris fue parte de la puesta en escena).

Los pasajeros hicieron una colecta que recaudó £ 130 para los premios de los concursos de deportes de cubierta. Se destacó el Sr. Wade, directivo del Everton, quien obtuvo tres. Freeman, Balmer, Mountford, Berry y Maconnachie también ganaron los suyos. 


Pero el mayor desafío lo interpretaron los trainers de ambos equipos —Sres. Elliot y Nie— quienes se enfrentaron en un juego de tejo en la cubierta que finalmente se volcó para el entrenador de los blues.
 

Cuando llegaron a Madeira disfrutaron de una breve estadía y luego siguieron viaje hacia Lisboa, pero no alcanzaron a tomar el tren expreso a París de las 10 de la noche. Esta era un opción para acortar un par de días la travesía hacia Inglaterra (algo que al cabo de tan largo viaje resultaba justificado y compensaría el retraso de la partida desde Buenos Aires). Las delegaciones desembarcaron para disfrutar su estancia en Lisboa y algunos jugadores aprovecharon para asistir a las corridas de toros.
 

La travesía continuó hasta Vigo, donde la nave se detuvo unas horas para el habitual intercambio de pasajeros. Experimentaron algo de niebla mientras atravesaban el Golfo de Vizcaya, por lo que llegaron tarde a Cherburgo. Desde este puerto francés avanzaron sin inconvenientes hasta Southampton en donde abordaron el tren a Londres (Waterloo Station).
 

En Londres las delegaciones se separaron, y la del Everton alcanzó a tomar el tren de medianoche que finalmente los dejó en la estación Lime Street de Liverpool a las 6 de la mañana del martes 20 de julio al cabo de 69 días (10 semanas) de viaje.
 

Al arribo, los directivos declararon que la gira había alcanzado todos los objetivos propuestos: nos complace decir que el Everton Football Club ha contribuido en algo al desarrollo del deporte en estas naciones sudamericanas, y en cierta medida ha roto con muchos de los viejos prejuicios con los extranjeros. En 1905 visitamos Budapest, Viena y Praga, y en 1906 Haarlam en Holanda. Pero sin lugar a dudas esta última visita a Sudamérica ha sido la más brillante de nuestro deambular. No podemos decir dónde nos encontraremos en el futuro, pero una visita a Jerusalén no sería demasiado por contemplar. Cuando un equipo recorre 14.000 millas en 10 semanas para desarrollar un fútbol de primera clase, regresar con una delegación en plena salud y una hoja de servicios limpia, y sin costo alguno para el club, tiene mucho de que estar orgulloso. El reflejo más agradable de la gira fue el de haber contribuido en algo al fomento del fútbol en la América del Sur. Sin duda cuentan con una clase inteligente de jugadores, que sólo requieren desarrollo. Nos aventuramos a esperar y confiar en que nuestra visita no será en vano, y que el espíritu de emulación no solo se mantendrá sino que se perseverará.

En 1909 Everton era uno de los principales equipos de la English League. Por el contrario, Tottenham Hotspur era un recién llegado dispuesto a comenzar su primera temporada en la 1ª Liga. Desde entonces, ambos clubes consolidaron una rica trayectoria, plena de sucesos pero con algunos retrocesos. A continuación se incluye una breve reseña de ambos clubes, desde el regreso de la gira de 1909 hasta nuestros días.

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4.3 La trayectoria de Everton FC
Vuelto a la competencia local, Everton mantuvo un buen nivel competitivo. En la 1ª Liga fue subcampeón en 1911/12 y ganó el campeonato en 1914/15 (su 2ª). La llegada a mediados de los años ’20 del gran goleador Dixie Dean, abrió un período de suceso para el club que ganó el campeonato de la 1ª Liga de 1928/29 (su 3ª). Descendió al cabo de la temporada 1929/30, pero retornó enseguida y ganó el campeonato de 1ª Liga de 1931/32 (su 4ª). A este lauro le sumó la FA Cup de 1932/33 (su 2ª) y el campeonato de 1ª Liga en 1938/39 (su 5ª). 
 

En los años ‘40 disminuyó sus performances y volvió a descender al cabo de la temporada 1950/51. Vuelto a 1ª Liga en 1954, Everton vivió a partir de los años ’60 uno de los períodos más fructíferos de su historia. Ganó la 1ª Liga en 1962/63 (su 6ª), la FA Cup de 1965/66 (su 3ª) y otra vez la 1ª Liga en 1969/70 (su 7ª).
 

Durante los años ’70 el equipo se mantuvo en mitad de tabla sin posibilidades ciertas de alcanzar nuevos logros. Pero en los años ’80 inauguró un nuevo ciclo de triunfos. Obtuvo los campeonatos de 1ª Liga de 1984/85 (su 8ª) y 1986/87 (su 9ª), más la FA Cup de 1983/84 (su 4ª). Además sumó a su palmarés el único título internacional, la Copa Europea de Ganadores de Copa (Recopa) de 1985.
 

En 1992 Everton fue uno de los fundadores de la Premier League y es hoy uno de los 6 equipos que ha jugado todas las ediciones de este prestigioso torneo. En 1994/95 obtuvo la FA Cup (su 5ª), que hasta el momento ha sido su último logro.
 

Everton juega en Goodison Park desde 1892. El estadio acompañó la trayectoria del club y se fue adecuando a los usos y costumbres de cada época. 
 

A mediados de los años ’50 la máxima capacidad del estadio rondó los 80.000 espectadores (en su mayoría parados). Fue sede de 5 partidos en la Copa del Mundo de 1966. 
 

A partir de 1994 se convirtió en un estadio para casi 40.000 espectadores sentados.
 

En la actualidad Everton desarrolla un proyecto en Branley-Moore Dock, una zona postergada del puerto de Liverpool. Se augura que el nuevo estadio, con capacidad para 53.000 espectadores sentados, estaría listo a mediados de 2023. 
 

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4.4 La trayectoria de Tottenham Hotspur FC
Al regresar a Inglaterra, Tottenham se incorporó a la 1ª Liga de la English League. En las primeras 5 temporadas se mantuvo en la mitad inferior de la tabla. 


Pero al cabo de la temporada 1914/15 (en la que Everton fue el campeón), Tottenham terminó en el último puesto y descendió a la 2ª Liga junto con Chelsea. Pero la siguiente temporada se suspendió debido a la 1ª Guerra Mundial. Cuando se reanudó la competición 4 años más tarde —a mediados de 1919— se decidió expandir de 20 a 22 los equipos de 1ª Liga. Se ratificaron los ascensos de Derby County y Preston North End, que habían ocupado las dos primeras posiciones en la 2ª Liga de 1914/15. Además se revocó el descenso del Chelsea, que se había visto perjudicado por un partido amañado entre los jugadores de Liverpool y Manchester United (que así evitó el descenso). Quedaba sólo una plaza por cubrir y Tottenham consideraba que le correspondía. Sin embargo, junto a otros 5 clubes tuvo que someterse a un voto de elegibilidad que favoreció a su archirrival Arsenal, que sólo había alcanzado la 5ª posición en el último campeonato de 2ª Liga, y quizás se vio agraciado por haber sido el primer club de Londres que ingresó a la English League en 1893. Se cuenta que el loro que Val Harris había traído de Sudamérica 10 años atrás, y que el club había adoptado como mascota, falleció ese triste día para los Spurs. Cabe notar que desde esta promoción en 1919, Arsenal no volvió a descender de la 1ª división del fútbol inglés.

Tottenham ganó el campeonato de 2ª Liga en 1919/20 y retornó así a la 1ª división. En 1920/21 volvió a ganar la FA Cup (su 2ª), pero al cabo de la temporada 1927/28 descendió nuevamente.


Durante la mayor parte de los años ’30 y ‘40 Tottenham jugó en 2ª división, con dos esporádicas apariciones en 1ª división entre mediados de 1933 y 1935. Los Spurs recién pudieron regresar al círculo superior en la temporada 1950/51, pero lo hicieron en gran estilo ya que obtuvieron el campeonato de 1ª Liga (su 1ª). 
 

Los años ’60 abrieron el período de mayores éxitos del club. En 1960/61 ganaron otra vez el campeonato de 1ª Liga (su 2ª), y en la misma temporada obtuvieron la FA Cup (su 3ª). Fue la primera vez en el siglo XX que un equipo obtenía ambos torneos en la misma temporada (desde que lo lograran el Aston Villa  en 1897 y Preston North End 1889). Al año siguiente Tottenham ganó otra vez la FA Cup (su 4ª) y en 1962/63 obtuvo la Copa Europea de Ganadores de Copa (Recopa), la primera vez que un equipo inglés ganaba un competencia continental de clubes organizada por la UEFA. En 1967 obtuvo una nueva FA Cup (su 5ª), en 1971 y 1973 ganó la Copa de la English League, y en 1972 la Copa de la UEFA (hoy Europa League).
  

El club declinó en los años siguientes y volvió a descender al cabo de la temporada 1976/77. Sin embargo, regresó a la 1ª división luego de un año y agitó el mercado de transferencias al obtener el concurso de dos integrantes de la Selección Argentina reciente campeona de la Copa del Mundo de 1978: Osvaldo Ardiles y Julio Ricardo Villa. Tottenham ganó la FA Cup en 1981 (su 6ª) y 1982 (su 7ª), y volvió a repetir el título de la Copa de la UEFA en 1984. 
 

Tottenham volvió a ganar la FA Cup en 1991 (su 8ª, record para la época). En 1992 fue uno de los fundadores de la Premier League, y es hoy uno de los 6 equipos que ha jugado todas las ediciones de este prestigioso torneo. En 1999 y 2008 obtuvo la Copa de la English League, sus últimos logros.
 

Desde 1899 Tottenham jugaba en su estadio de White Hart Lane, que a lo largo del tiempo fue evolucionando para adecuarse al crecimiento del club. 
 

A mediados de los años ’30 la capacidad del estadio era de 75.000 personas, en su mayoría paradas. 
 

Luego del Informe Taylor de 1992, se iniciaron los trabajos para modificar todas las ubicaciones a posiciones sentadas. La capacidad rondó entonces las 36.000 personas. 
 

Con el inicio del siglo XXI el club comenzó a desarrollar opciones para renovar su estadio. Se consideró la posibilidad de utilizar el Estadio Olímpico construido para los Juegos de Londres de 2016 (que finalmente concretó el West Ham United). Finalmente se decidió desarrollar unos terrenos contiguos al antiguo estadio, para evitar el desarraigo que hubiera significado la mudanza para este tradicional club. Tottenham siguió jugando en White Hart Lane mientras comenzó la construcción del nuevo estadio. 
 

Entre agosto de 2017 y marzo de 2019 jugó en el estadio de Wembley. El nuevo Tottenham Stadium se inauguró en abril de 2019 con una capacidad para 62.000 espectadores sentados.
 

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4.5 Las Enseñanzas y reflexiones
De los 4 objetivos planteados al inicio de las giras (economía, espectáculo, aprendizaje y competencia), no todos se cumplieron plenamente. 

La números económicos resultaron positivos, y tanto la AFA como la SSA fueron capaces de organizar un evento deportivo de envergadura sin tener que recurrir a sus arcas (de hecho, la aventura arrojó un modesto beneficio). 


El espectáculo presentó diversos matices:

- la convocatoria que generaron varios de estos partidos fue enorme, y en muchos casos configuraron un evento social que opacó el mérito deportivo del encuentro; 

- la calidad de los partidos fue variada. Algunos constituyeron exhibiciones acabadas (como los matches entre ambos teams profesionales y el partido del Everton con la Liga Argentina), pero otros no alcanzaron a destacarse (como el de Argentinos con Tottenham, o la pobre exhibición de Alumni en el último partido);

- el aspecto más negativo fue sin duda el comportamiento del público, todo un presagio de que la popularidad del fútbol crecía a un ritmo incompatible con las entidades encargadas de su organización.
 

Otro aspecto que quedó en evidencia fue la falta de una infraestructura adecuada para albergar eventos de este tipo. El campo de juego de la SSA era un estadio temporario, montado para la ocasión y sin comodidades. Seguramente llamó la atención el contraste entre el modesto estadio montado para jugar estos partidos de fútbol y las imponentes tribunas del Hipódromo de Palermo en la vereda opuesta de la Av. Vertiz (que fueron construidas precisamente en 1909). Al año siguiente se reformó el predio de la SSA y se montaron tribunas de madera alrededor de la pista hípica para albergar los Juegos Olímpicos del Centenario. El fútbol se mudó al remodelado estadio de Gimnasia y Esgrima (a poca distancia del campo de la SSA), que durante los siguientes 10 años fue el principal recinto futbolístico de la ciudad (aunque también quedó obsoleto al poco tiempo). Allí se jugó la serie de partidos internacionales del Centenario, que no contó con la participación de equipos ingleses sino que se invitó a los representativos de Uruguay y Chile.
 

La cuestión del aprendizaje de los footballers remontaba a las visitas del Southampton y el Nottingham Forest, que indudablemente habían dejado benéficos resultados para el fútbol local. Todos reconocían que en la Argentina se comenzó a jugar mejor al fútbol luego de recibir aquellas lecciones (porque eso es lo que fueron). Pero en esta oportunidad, quizás el fin didáctico de las visitas fue dejado un poco de lado, y se buscó privilegiar la competencia. Sólo así se entiende que se haya seleccionado a veteranos como Mack (33 años), que ya no tenían mucho más para aportar al fútbol local. En contraposición, fue muy auspiciosa la aparición de nuevos figuras como Wilson (20 años) y Viale (19 años), quienes seguramente aprovecharon las enseñanzas que les dejó la competencia directa con los profesionales. El Everton en particular desarrolló un juego de pases cortos en el que la pelota iba de los backs a los halves, y de éstos a los forwards, hasta que mediante una combinación también de pases cortos alguno de esos delanteros se colocaba en situación de efectuar un shot acertado. Los crudos métodos en boga hasta aquel entonces —a base de atropelladas, el clásico juego de Alumni— fueron modificados, y los jóvenes footballers porteños adoptaron el sistema practicado por estos profesores. Así pues, comenzó a predominar el culto al pase corto que luego caracterizó al fútbol argentino (y uruguayo).
 

Al finalizar la gira de los equipos ingleses, la AFA sondeó las condiciones para enviar un equipo combinado a Europa. Incluso encomendó a Charles Dickinson, quien partía en esos días en viaje privado, para que iniciará las gestiones. Pero la iniciativa nunca cobró altura, pues la AFA no estaba en condiciones de financiar un emprendimiento de esta naturaleza. NdR: el primer equipo argentino que visitó Europa fue Boca Juniors 16 años más tarde.


El aspecto que quizás predominó en 1909 fue la competencia. Como nunca antes se notó que el público ya no quería presenciar lecciones de buen futbol, sino quería ganar a toda costa (al punto de apelar a injustificados desbordes y excesos). Esta situación probablemente hizo reflexionar a los organizadores quienes, no por casualidad, ya no volvieron a convocar a equipos ingleses de jerarquía en los años venideros (en 1912 y 1914 se contrataron equipos de 3ª categoría, que no ganaron todos sus partidos).


En suma, la gira del Everton y el Tottenham de 1909 fue un evento significativo para el fútbol local, pero quizás marcó el final de la etapa de mero aprendizaje para dar paso a una fase en la que se privilegió la competencia con equipos de similar valía (aunque enfocada en el ámbito regional).§

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