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El ciclo de vida de los estadios

Construir, remodelar, demoler y volver a empezar… Una monografía sobre el ciclo que recorren todos los estadios deportivos.  Índice. 1. ...

El pequeño estadio más lindo del mundo

Una breve historia del Estadio das Laranjeiras del Fluminense Football Club en Río de Janeiro.

Siempre supimos que Río de Janeiro tenía en el Maracaná al estadio más grande del mundo, lo que no todos conocen, es que la ciudad maravillosa también supo tener al "pequeño estadio más lindo del mundo".

El Fluminense Football Club fue fundado en 1902. Desde sus inicios se radicó en Laranjeiras, un barrio acomodado en la zona sur de la ciudad de Río de Janeiro.

El primitivo campo de juego fue inaugurado en 1904. Se lo conocía como el Campo de la Rua Guanabara, pues ese era el nombre de la calle que bordeaba la cabecera Este del terreno.

En 1905 Fluminense construyó una bonita tribuna techada de madera (que fue ampliada en 1915). En este campo jugaron durante sus recordadas giras el combinado de la Asociación Argentina de Football (en 1908 y 1912) y los Corinthians ingleses en (1910 y 1913).

En julio de 1914 la selección brasileña jugó aquí su primer partido formal frente al equipo profesional inglés Exeter City, al que derrotó 2 a 0. Un par de meses más tarde, esa misma selección viajó a Buenos Aires y obtuvo la primera edición de la Copa Roca.

El palacio contiguo al estadio fue la residencia de la hija del emperador Pedro II. Bajo la regencia de Isabel, en 1888 se abolió la esclavitud en Brasil. Al proclamarse la República en 1889, pasó a manos del Estado Federal. Hoy es la sede del gobierno del Estado de Río de Janeiro.

El segundo Campeonato Sudamericano se jugó en mayo de 1919 en Río de Janeiro. Para albergar tan magno evento, Fluminense se abocó a la construcción de un grandioso estadio de cemento armado (toda una novedad para la época).

Todos los partidos del campeonato sudamericano de 1919 —que ganó Brasil— se jugaron en el flamante Estadio das Laranjeiras, que contaba con una tribuna techada en el lado Norte, una tribuna descubierta en el lado Sur y dos cabeceras con parasol en el Este y el Oeste.

En noviembre de 1920 Fluminense adosó a la tribuna oficial —que bordeaba el lado Norte del campo de juego— un imponente edificio que destinó a su lujosa sede social.

No puede haber muchos estadios de fútbol en el mundo con salones tan espléndidos como los del Fluminense Football Club.

En esta foto se aprecia que a unos pocos metros del Estadio das Laranjeiras había otra cancha de fútbol: la del Club de Regatas Flamengo. La sección de fútbol del club rojinegro surgió en 1912, cuando 9 jugadores de Fluminense dejaron el club.

Este estadio de Flamengo era conocido como el Campo de la Rua Paysandú, calle que por ser el camino de acceso al Palacio Isabel estaba bordeada por una impresionante hilera de palmeras imperiales.

Es una notable coincidencia que dos de los mayores clásicos del planeta fútbol (Flamengo-Fluminense y Boca-River), hayan tenido un mismo origen barrial y que sus primeros campos de juego sólo estuvieran separados por unos pocos metros.

Esta magnífica toma aérea del Estadio das Laranjeiras se obtuvo en ocasión de un partido de práctica de la selección brasileña, que se preparaba para intervenir en el cuarto Campeonato Sudamericano que se jugó en 1921 en Buenos Aires.

Para conmemorar el centenario de la independencia de Brasil, el quinto Campeonato Sudamericano se jugó en 1922 en Río de Janeiro. Para celebrar la ocasión, el Estadio das Laranjeiras fue completamente remodelado.

Se amplió la tribuna oficial techada y se agregó un segundo nivel a las otras tres tribunas de hormigón armado. Brasil volvió a ganar la Copa América en el que, sin dudas, en ese momento era el mejor estadio de toda Sudamérica.

En junio de 1928 se jugó en el Estadio das Laranjeiras el primer partido nocturno en Brasil. Empataron en 1 gol el scratch Carioca y el Motherwell escocés (que regresaba a Europa luego de una gira por el Río de la Plata).

Esta toma aérea nos muestra las modernas torres de iluminación y una pista de atletismo (cuyas curvas invadían las esquinas del campo de fútbol).

Para el centenario de 1922 Fluminense también organizó unos pioneros juegos atléticos sudamericanos, cuyo éxito le granjeó al club carioca un conceptuoso reconocimiento del Comité Olímpico Internacional.

A partir de los años ‘30 los partidos internacionales se mudaron el estadio São Januario (Vasco da Gama). Pero el Estadio das Laranjeiras siguió siendo el reducto de Fluminense. Desde 1950, el Maracaná fue el escenario excluyente de los grandes duelos futbolísticos cariocas.

En 1947 comenzó la construcción del túnel de Santa Bárbara (que atraviesa el Morro da Nova Cintra). La proyectada ampliación de la Av. Pinheiro Machado (como se llamaba desde 1915 la Rua Guanabara), amenazó la integridad del Estadio das Laranjeiras.

Luego de un largo pleito entre Fluminense y las autoridades federales, en 1961 se expropió parte del Estadio das Laranjeiras y se demolió íntegramente la cabecera Este para ensanchar la Av. Pinheiro Machado.

El Estadio das Laranjeiras continuó en uso, aunque de manera esporádica. Fluminense jugó allí su último partido oficial en 2003. Hoy se lo usa para partidos de divisiones inferiores y actividades recreativas del club.

El Estadio das Laranjeiras atesora una singular serie de hitos históricos que cimentaron la grandeza del futbol brasileño. Pero para quienes disfrutamos de la mejor arquitectura deportiva, siempre será “el pequeño estadio más lindo del mundo.”

La gira del Southampton (1904)

Esta reseña contiene extractos del libro "El Futbol en el Río de la Plata" de Ernesto Escobar Bavio (publicado en 1923), junto con citas de notas publicadas en revistas de la época. Se preservó el estilo de redacción original para mejorar la experiencia del lector.

Introducción
La gira del Southampton por el Río de la Plata en 1904, marca el primer jalón de una época de amplio progreso para el fútbol nacional. Cruzó su fama el océano y millares de personas se congregaron en el field con el deseo de apreciar la habilidad de aquellos maestros que —nuevos misioneros del sport— vinieron a traernos junto con la representación genuina del fútbol inglés un caudal inapreciable de enseñanzas.

Aquellos brillantes partidos realizados en el vasto anfiteatro de la Sociedad Sportiva Argentina en Palermo —un marco acorde a la magnitud del cuadro visitante— no se borrarán fácilmente de la memoria de cuantos los presenciaron.
Estadio de la Sociedad Hípica Argentina (circa junio de 1904).
Fue el comienzo de una reacción amplísima en favor del fútbol, pues de aquel gentío que acudió a presenciar cada match, sacó la causa del sport noble, del sport sano, millares de partidarios cautivados por la innegable belleza del espectáculo. La causa del fútbol, ya casi ganada por virtud de los méritos del deporte, exigía un esfuerzo para hacerla triunfar en toda la línea. Y ese esfuerzo lo representó la venida del Southampton, que en la historia del fútbol nacional ocupará siempre un lugar prominente.
Southampton F. C. campeón de la Southern Football League (circa 1904)
El evento fue ampliamente cubierto por los medios de la época, que en ese entonces llevaban adelante una sostenida campaña de difusión de los beneficios de la actividad física:
... el mercantilismo, de acuerdo con los progresos de esta época, ha encontrado en el sport un vasto campo de acción pródigo en beneficios. Primero tuvimos aquellos partidos de pelota entre grandes jugadores contratados en Europa, y cuyo recuerdo se esfumó con los años. Tras aquella empresa de magnitud real, ninguna ha sido tan grande como la que ha proporcionado a Buenos Aires la ocasión de apreciar con sus propios ojos el valor de la falange de luchadores que han hecho célebre el concurso por la ceinture d'or (NdR: se refiere a un grupo de lucha greco-romana que en esos meses se encontraban de gira por el país). Pero es indudable que, si el acto sportivo existe, y cualesquiera que sean sus móviles y origen, no lo es menos que el hecho de ser objeto de un negocio más o menos lucrativo pone en peligro la seriedad de aquél, aparte de que quita a la iniciativa todo el mérito que entraña lo noble y lo desinteresado. La idea del barón Antonio De Marchi, presidente de la Sociedad Hípica Argentina, rescata ambas cualidades, al traer de Inglaterra un team de football que sirva de modelo a nuestros jugadores y les permita adquirir en el viril deporte inglés una pericia que no habrían podido alcanzar de otro modo. Y esta idea, concienzudamente madurada y llevada a cabo con dedicación elogiable, ha dado por resultado la venida del Southampton F. C., seis veces campeón del Sur de Inglaterra, con una brillante foja de triunfos en su carrera sportiva, y con una envidiable fama dentro y fuera del Reino Unido. El certamen atlético adquiere así una faz que, con respecto al football, no había tenido con anterioridad. Y esto habla muy en favor del sport nacional, que ya ha adquirido un desenvolvimiento notable. Es la evidencia de una tendencia digna de aplauso en nuestra sociedad, pues cuanto más brillante resulte el torneo, mayor será el estímulo que ejerce entre los aficionados que en él tomen parte. Es esta una satisfactoria constatación que nos complace mucho consignar, ya que el éxito responde a una campaña deliberadamente emprendida por toda la prensa de la república. En esta campaña benéfica, no necesitaremos revindicar la parte que nos corresponde, pues ello es bien notorio al público que conoce y sigue nuestras tendencias, claramente significadas por el título mismo de nuestro semanario. No es ya posible cerrar los ojos a la hermosa evidencia. Los ejercicios físicos han entrado en nuestras costumbres, son algo nuestro, y sus resultados se apreciarán debidamente antes de un par de lustros. Acabar con los neurasténicos que tan ridículamente han sucedido a los extenuados melenudos del año treinta; mofar con el desprecio y la irrisión a los estúpidos genios incomprendidos de la bohemia ordinaria; ostentar con orgullo los rojos colores que son divisa de salud; ofrecer a la más elevada intelectualidad de las generaciones que han de sucedernos instrumentos capaces de soportar las más rudas labores sin que un prematuro surménage venga a doblegar espinazos enclenques y a reblandecer cerebros anémicos. Todo esto y más verá quien quiera mirarlo, en el desenvolvimiento rápido, espontáneo, firme y nada fingido de los ejercicios atléticos en la juventud argentina.
Artículo del diario La Argentina que anunciaba la contratación del Southampton (circa junio de 1904).

El interés reinante fue extraordinario. Traer de Inglaterra un team formado en total por quince personas (13 jugadores y 2 dirigentes), costear sueldos y gastos en Buenos Aires, arreglar un field sano —según declaraciones de los mismos jugadores, no lo había mejor en toda Europa— e invertir más de 1.500 libras esterlinas sin más propósito que hacer ver a los aficionados en 5 matches —7 horas y media— fútbol de ley, es algo que salía de lo común y que, por esta razón, llamó la atención aún de los más refractarios al sport.
Tribunas de la Sociedad Hípica Argentina (este esquema se usó en 1909, pero se lo incluye a título ilustrativo).
Los precios de las entradas para los partidos internacionales en Palermo fueron los siguientes: entrada general: 50 centavos; tribuna popular: $ 1,50, tribuna reservada $ 2,50, abono a tribuna popular para 5 matches: $ 6; y abono a tribuna reservada para 5 matches: $ 10. Sin duda fueron montos significativos para la época. En 1904, 1 libra esterlina equivalía a 11,4 pesos moneda nacional. Para recuperar las 1.500 libras esterlinas invertidas era necesario vender al menos 11.400 entradas populares. La visita fue un gran éxito comercial, pues se estima que los 5 partidos en Buenos Aires fueron presenciados por más de 40.000 personas (aunque probablemente no todas pagaron entrada).

El Southampton arribó a Buenos Aires a fines de junio de 1904 a bordo del transatlántico Danube de la RMSP (Royal Mail Steam Packet Company).
El vapor Danube. Botado en 1893, desplazaba 5.946 toneladas. Durante la 1ª Guerra Mundial (1914-18) se lo usó para transporte de tropas y fue desguazado en 1920.
Un año y medio antes —en enero de 1903— esta misma nave había sido la primera de esa importante línea marítima en llegar al puerto de Buenos Aires, al que debía ingresar escorada para disminuir su calado.
Caras y Caretas (30 de enero de 1903)
Delegación del Southampton (circa junio de 1904).
Delegación del Southampton (circa junio de 1904).
La delegación inglesa se hospedó en el Royal Hotel, que quedaba en la esquina de Corrientes y Esmeralda y compartía edificio con el Teatro Odeón.
Royal Hotel, Buenos Aires. Construido en 1891 y demolido en 1991.
El sábado 25 de junio, la Sociedad Hípica Argentina ofreció un banquete en el Royal Hotel para agasajar a los huéspedes.
Banquete en honor del Southampton (25 de junio de 1904).
Banquete en honor del Southampton (25 de junio de 1904).
Sigue una reseña de la inolvidable serie de matches jugados por el Southampton entre nosotros.

#1 Junio 26 vs. Alumni
El domingo 26 de junio se jugó el primer partido en el cual intervino el Southampton, que se midió con Alumni. El éxito fue grande. Las tribunas populares del field de la Sociedad Hípica estuvieron casi colmadas pues asistieron 8.500 personas, cifra que en ese tiempo fue considerada enorme.
Vista de las tribunas (26 de junio de 1904).
Cabe aquí un elogio de la manera como se condujo la concurrencia, lo que habló muy alto en favor de la cultura general. A pesar de las condiciones del partido, en el que intervenía un bando extranjero contra uno nacional y del resultado favorable a la visita, no se oyó un grito impropio ni una palabra descortés que empañara el brillo extraordinario del acontecimiento que se presenciaba.
Vista de las tribunas (26 de junio de 1904).
Al encuentro concurrieron altas autoridades, entre las que destacaron el Presidente de la República, Julio A. Roca, el Ministro de la Guerra, Pablo Riccheri, y el Intendente Municipal, Alberto Casares. Al ingresar el primer mandatario, las bandas de música ejecutaron la marcha de Ituzaingó.
La tribuna presidencial (26 de junio de 1904)
La fiesta gozó aún de mayor prestigio debido a la presencia de numerosas familias representantes de la sociedad porteña.
Un vista de la tribuna oficial (26 de junio de 1904).
Southampton Football Club (26 de junio de 1904)
Los teams estuvieron formados de la siguiente manera:
Southampton: George Clawley; Joseph Henry Hoare y George Molyneux; William Whiting, Herbert Charles Dainty y Albert E. Houlker; Charles Webb, George Albert Hedley, Edgar Bluff, John Fraser y Frederik William Mouncher.
Alumni: John Mc Kechnie; Carlos Carr Brown y Walter Buchanan; Andrés Arturo Mack, Patricio Barron Browne y Ernesto Alejandro Brown; Charles James Buchanan, Patricio Dillon, Alfredo Carrow Brown, Jorge Gibson Brown (capitán) y Gottlob Eduardo Weiss.
Alumni Football Team (26 de junio de 1904)
El referí fue Willy Leslie, cuya actuación mereció el general aplauso por el acierto y la rapidez de sus decisiones. La tarea fue simplificada por la limpieza con que se desempeñaron los hombres de ambos cuadros.
Southampton 3-0 Alumni (26 de junio de 1904).
Southampton 3-0 Alumni (26 de junio de 1904).
En el primer período, el cuadro británico logró anotarse únicamente un gol. Fue hecho a los 34 minutos por Bluff, con un tiro violentísimo.
Southampton 3-0 Alumni (26 de junio de 1904).
A los 7 minutos de la segunda parte, Bluff recibió cerca de la valla un centro de Whiting y con la cabeza dirigió la pelota hacia el arco. Carlos Brown trató de rechazarla, pero la mala suerte hizo que él mismo la alojase en la red.
Southampton 3-0 Alumni (26 de junio de 1904).
El último gol lo marcó Hedley de un golpe de cabeza. Poco antes de finalizar el match, a los 40 minutos, Alumni quedó reducido a 10 hombres, pues W. Buchanan se retiró del field y Ernesto Brown pasó entonces de back, a reemplazarlo. El resultado del partido fue: Southampton, 3; Alumni, 0.
Southampton 3-0 Alumni (26 de junio de 1904).
Al terminar el partido los jugadores visitantes elogiaron a sus rivales y manifestaron que entre los equipos europeos con los que se habían medido, sólo el de Copenhague podía ser reputado superior al Alumni que ese encontraba a la altura de los mejores teams de Alemania y Francia.

#2 Julio 3 vs. Británicos
El domingo 3 de julio se jugó en el field de la Sociedad Hípica el partido de fútbol concertado entre el Southampton y un combinado de jugadores Británicos que se desempeñaban en equipos de la liga argentina. El encuentro dio ocasión a una lucida reunión de familias, que siguieron las peripecias del interesante juego con marcado interés y aplaudieron con entusiasmo cada una de las hermosas combinaciones. No menos de 10.000 personas se congregaron en el field constituyendo un animado conjunto en el cual sobresalían las damas, tan interesadas como los hombres en este juego, que tantos admiradores cuenta entre nosotros.
Aspecto de las tribunas (3 de julio de 1904).
Los equipos, a las órdenes del referí del partido, el Sr. Guillermo A. Jordan, así se constituyeron:
Southamptom: George Clawley; Joseph Henry Hoare y Daniel Gordon; William Whiting, Herbert Charles Dainty y Albert E. Houlker; Charles Webb, George Albert Hedley, Edgar Bluff, John Fraser y Frederik William Mouncher.
Británicos: Robert Percy Cordner (Quilmes); Alejandro Stewart Harris (Estudiantes) y H. J. Reeves (Belgrano); W. Pfeiffer (Lomas), Harold Thomas Ratcliff (Belgrano) y Ernest Cunningham (Quilmes); G. E. Weiss (Alumni), Wilfred Diggs (Barracas), Pearcy Hooton (Quilmes), F. A. Whitelegg (Belgrano) y John Thomas Diggs (Barracas).
Team de Británicos (3 de julio de 1904).
Con una habilidad asombrosa —después de unos pocos minutos de changüi concedido por los Santos a los británicos— los visitantes iniciaron una serie de pases, corridas y tiros tan rápidos que no dieron tiempo a los británicos siquiera a respirar.
Southampton 10-0 Británicos (3 de julio de 1904).
En el primer período Southampton consiguió  4 goles, marcados por Hedley, mediante un tiro alto; Webb, de un cabezazo al recibir un pase de Fraser; Bluff, de un tiro hecho desde 4 ó 5 metros más o menos; y otra vez por Bluff, merced a un corto shot. Marcado el primer gol, se reanudó el juego y los Británicos emprendieron una vigorosa atropellada que resultó infructuosa, como todas las tentativas subsiguientes.
Southampton 10-0 Británicos (3 de julio de 1904).
En la segunda parte Southampton afianzó su posición con seis goles más, anotados por: Webb, Fraser (2), Houlker, Bluff y Hedley. Por más que los Británicos pusieron su mayor empeño en conseguir una posición airosa, no pudieron desbaratar ni una sola de las combinaciones de los contrarios, cada uno de los cuales representó una barrera infranqueable contra la que se estrellaron todos sus esfuerzos de agilidad y pericia. En definitiva, el Southampton obtuvo un sonado triunfo de 10 goles contra cero.

#3 Julio 6 vs. Belgrano Athletic
El partido con Belgrano Athletic —que reemplazó al originalmente previsto con Rosario Athletic— tuvo que suspenderse por mal tiempo. Finalmente se jugó el miércoles 6 de julio ante poco público, quizá por tratarse de un día de labor. El field no presentó entonces el aspecto de días anteriores.
Vista de las tribunas (26 de junio de 1904).
Los cuadros formaron así:
Southampton: George Clawley; Joseph Henry Hoare y Daniel Gordon; William Whiting, Herbert Charles Dainty y Albert E. Houlker; Charles Webb, George Albert Hedley, Edgar Bluff, B. Richards y Frederik William Mouncher.
Belgrano: Jorge W. Howard; F. A. Whitelegg y H. J. Reeves; H. J. Fraser, Harold Thomas Ratcliff y Charles Edgard Dickinson; Hector Aurelius Rugeroni, John Henry Wood, Pablo Frers, Arthur Humphreys Forrester y O. Groenings.
Belgrano Athletic Club (6 de julo de 1904)
Southampton obtuvo una amplia victoria por 6 goles a 1. Marcaron para el vencedor Bluff (4), Richards y Hedley, mientras que Forrester descontó para Belgrano.
Southampton 6-1 Belgrano Athletic (6 de julio de 1904).
Ha de ser recordada por mucho tiempo la ovación que se tributó a Forrester, forward de Belgrano, cuando venció por primera vez en la Argentina al prestigioso guardavalla Clawley. Los aplausos y vivas pusieron en todo el field una nota de amplio entusiasmo.
George Clawley, arquero del Southampton, y Arturo Forrestter, forward del Belgrano.
Ese gol aparece descripto en una de las crónicas en la siguiente forma: a los 37 minutos del primer período, Webb fue declarado offside al recibir un pase de Hedley. Reeves tomó el free-kick y Rugeroni, dueño de la pelota, emprendió un rush. Pasó la pelota a Wood, quien escapó al esfuerzo de Gordon e hizo un pase a Forrester, quien desde una distancia de 8 metros aproximadamente enfiló el tiro. La pelota escapó a la acción de Clawley, y franqueando el arco por el ángulo superior izquierdo marcó el primer gol hecho en la Argentina contra el Southampton.

#4 Julio 9 vs. Argentinos
El sábado 9 de julio se jugó el partido entre los Santos y los Argentinos en una cancha totalmente húmeda, pero ante una enorme concurrencia estimada en 11.000 personas. Los equipos se integraron de la siguiente manera:
Southampton: George Clawley; Joseph Henry Hoare y Daniel Gordon; William Whiting, Herbert Charles Dainty y Albert E. Houlker; Charles Webb, George Albert Hedley, Edgar Bluff, John Fraser y Frederik William Mouncher.
Argentinos: Federico A. Boardman (Rosario); Carlos Carr Brown (Alumni) y William E. Leslie (Quilmes); Charles James Buchanan (Alumni), Eduardo C. Jewell (Rosario) y Charles Edgard Dickinson (Belgrano); Patricio Dillon (Alumni), Juan José Moore (Alumni), Jorge Gibson Brown (Alumni), Arthur Huphrey Forrester (Belgrano) y Eugenio Francisco Moore (Alumni).
Team de Argentinos (9 de julio de 1904)
Por encontrarse el field en muy malas condiciones debido a la lluvia, no se auguraba una buena actuación del equipo argentino. El terreno pesado fue la causa de más de una rodada en pleno de unos y otros jugadores, los que, impasibles ante las traidoras celadas de un suelo resbaloso como madera jabonada, siguieron el juego más atentos a una patada lucida que al espíritu de propia conservación. Hubo más de uno que dio con su humanidad en un charco, saliendo como pollo mojado, pero con el rostro iluminado por una sonrisa de regocijo ante un firme puntapié que mandara la pelota con fuerza formidable en dirección del gol enemigo. Se hicieron paradojas de habilidad para conseguir, patinando, lo que en tierra firme estaba visto que era cosa poco menos que imposible: robarles serenidad a los Santos y sorprenderlos con una enfilada triunfal.

Vista de la tribuna oficial (9 de julio de 1904).
El cuadro argentino en definitiva experimentó un serio contraste, pues cayó vencido por 8 goles a 0, marcados por Bluff (4), Fraser (2); Houlker (de un penal por foul de C. Buchanan) y Whiting.

#5 Julio 10 vs. Liga Argentina
Dignamente, y en forma inolvidable para cuantos asistieron el domingo 10 de julio al field de la Sociedad Hípica, terminó la serie de partidos disputados en Buenos Aires por el conjunto de profesionales del Southampton. El encuentro contra la Liga Argentina resultó brillante por la calidad de las acciones, y magnífico por el ambiente de enorme entusiasmo en el que se realizó. En el segundo período, sobre todo, las ovaciones se sucedieron unas tras otra, para aclamar a los footballers locales.
Aspecto de la tribuna oficial (10 de julio de 1904).
Fue éste el mejor de los matches jugados con la intervención del equipo británico, tanto por las incidencias a que dio lugar, como por el entusiasmo del público que tuvo amplio campo para manifestarse. De más está decir que los 10.000 espectadores presentes fueron arrebatados por el entusiasmo sportivo y patriótico. Sus palmadas y vivas enardecieron a los jugadores de la Liga, a quienes el griterío general incitó a mayores esfuerzos y a más diestros tiros. Las damas fueron las más entusiastas y las que siguieron con mayor interés todas las jugadas.
Aspecto de la tribuna oficial (10 de julio de 1904).
El ministro británico, William Haggard, dio el puntapié inicial con los equipos así formados:
Southampton: George Clawley; Joseph Henry Hoare y Daniel Gordon; William Whiting, Herbert Charles Dainty y Albert E. Houlker; Charles Webb, George Albert Hedley, Edgar Bluff, John Fraser y Frederik William Mouncher.
Liga Argentina: José Buruca Laforia (Barracas); Carlos Carr Brown (Alumni) y Herbert Craven (Lomas); Andrés Arturo Mack (Alumni), Harold Thomas Ratcliff (Belgrano) y Charles Edgard Dickinson (Belgrano); Hector A. Rugeroni (Belgrano), Jorge Gibson Brown (Alumni), Pearcy Hooton (Quilmes), Roland Lennie (Barracas) y John Thomas Diggs (Barracas).
Team combinado de la Liga Argentina (10 de julio de 1904)
Habían transcurrido 6 minutos apenas cuando Jorge Brown enfiló un violento shot. Clawley sólo alcanzó a detener la pelota débilmente y Hooton, que atropelló sin pérdida de tiempo, completó la obra marcando el primer gol para la Liga en medio de un entusiasmo indescriptible. A los 30 minutos Bluff tomó un centro de Mouncher y con la cabeza señaló el gol del empate. No hubo más tantos en esa parte.

Reanudado el juego, y antes de que transcurriese un minuto pues la jugada tuvo lugar a los 30 segundos, Jorge Brown, recibió un pase de Diggs y anotó el segundo gol con un tiro violento. Poco después Bluff empató nuevamente, obteniendo ventaja el team inglés por intermedio de Mouncher. Fraser hizo el cuarto gol y Bluff, con un tiro alto, el quinto y último.

Faltaban 4 minutos cuando Jorge Brown, después de un puntapié libre tomado por Ratcliff, emprendió una rápida corrida; pasó a los halves y backs contrarios y cuando Clawley, viéndose perdido, salió al encuentro del atacante, éste enfiló baja la pelota que llegó así hasta la red. Gol sencillamente espléndido. Los hombres del cuadro británico protestaron este tanto aduciendo que el puntapié libre que dio origen al bonito rush del jugador argentino fue tomado antes de que el referí, señor Gibson, lo ordenara. El árbitro mantuvo, con todo, su decisión, máxime cuando el footballer local en su marcha hacia el arco de los visitantes fue perseguido por varios de éstos, sin que ninguno hiciera por entonces observación alguna.

Indudablemente, no le faltaron ganas de ganar al equipo de la Liga. Desde los primeros instantes emprendió un ataque rudo que lo llevó, a pesar de la fama del contrario, a marcar tres goles, aunque el rival señaló cinco. Pero antes del partido se decía que no sólo corrían riesgo de no marcar gol alguno, sino de obtener menos que cero, propósito que no consiguieron los Santos por mucho que la emprendieron con combinaciones, e incluso mañas, cuando la cosa estuvo peleada.

La derrota del equipo de la Liga fue honrosa y constituyó una enseñanza para los otros equipos que se midieron con los formidables Santos. La actuación en este partido del equipo local mereció grandes elogios de los aficionados por considerarla encomiable. José Buruca Laforia, el gran guardavalla argentino que tantas proezas hizo en el arco, jugó ese día magistralmente, pues paró tiros dificilísimos y evitó más de un serio contraste. Se le ovacionó muchas veces en el transcurso del match. Otro tanto hay que decir de Jorge Brown, centreforward de Alumni. Los dos goles que hizo resultaron notables, provocando además gran entusiasmo el primero anotado por la Liga y que señaló Hooton.

#6 Julio 14 vs. Liga Uruguaya (en Montevideo)
Después de su partida de Buenos Aires, y de paso hacia Inglaterra, el Southampton jugó el jueves 14 de julio en el field del Gran Parque Central en Montevideo, contra un cuadro combinado de la Liga Uruguaya. Antes de que el team de la Liga Uruguaya enfrentara al Southampton, disputó varios encuentros de práctica, entre ellos uno con Alumni que ganó por 1 a 0.
Team combinado de la Liga Uruguaya (14 de julio de 1904).
Los equipos así formaron:
Liga Uruguaya: A. Lindblad: Carlos Carve Urioste y William Davies; Ceferino Camacho, Luis Carbone y Narciso Cerato; Juan Pena, E. Mañana, Aniceto Camacho, J. Barbero y A. Cordero.
Southamptom: George Clawley; Joseph Henry Hoare y George Molyneux; William Whiting, Herbert Charles Dainty y Albert E. Houlker; B. Richards, George Albert Hedley, Edgar Bluff, John Fraser y Frederik William Mouncher.
Southampton en el Gran Parque Central de Montevideo  (14 de julio de 1904)
A los 10 minutos Carve Urioste quiso detener un centro de Richards, con tan mala suerte que echó la pelota en su propio arco. Nueve minutos más tarde, en un córner, Richards marcó el segundo gol. Cuando habían transcurrido 22 minutos de juego un pase de Richards a Hedley y un centro de éste, permitió a Bluff marcar de cerca el tercer gol. El mismo Bluff hizo el cuarto tanto, 2 minutos más tarde. A los 4 minutos del segundo periodo, Fraser señaló el quinto tanto y Houlker el sexto, en un puntapié penal concedido por hands. Poco después Mouncher convirtió de cerca un nuevo gol.
Southampton 8-1 Liga Uruguaya (14 de julio de 1904).
Con el score 7 a 0, Pena enfiló un violento tiro cruzado y bajo que Clawley detuvo; pero los atacantes siguieron su carrera y en menos de un segundo, Camacho, Mañana y Pena estuvieron sobre el arquero, a quién el último de los nombrados derribó haciéndole franquear la valla junto con la pelota. Fácil es imaginar el entusiasmo que esto produjo. Un bello espectáculo se presenció en el Parque Central en ese momento en el que los uruguayos señalaron su único gol en el partido con los profesionales. El entusiasmo no tuvo límites y se explica en la rapidez con que fue hecho el tanto. A los 34 minutos Fraser convirtió el último gol de la tarde. El Southampton triunfó, en definitiva, por 8 goles a l.

De los backs uruguayos, Davies fue el mejor, revelándose un jugador de primer orden. Carve Urioste se comportó muy bien, amparando eficazmente al goalkeeper en muchos casos. De los halves sobresalió Carbone. Los forwards fueron mal apoyados.

Corolario
La gira del Southampton por el Río de la Plata se cerró con el siguiente balance para los británicos: 6 partidos jugados, todos ganados, con 40 goles a favor y sólo 5 en contra.
Síntesis de los resultados del Southampton durante la gira de 1904 por el Río de la Plata.
Sin embargo, la experiencia dejó un notable saldo positivo para el fútbol local: los jugadores midieron fuerzas con un equipo profesional que les permitió dimensionar su nivel corriente y proyectar un sendero de crecimiento, el público demostró un enorme interés por el juego, y la prensa tomó rápida nota del asunto y comenzó a cubrir con mucha más amplitud todo su desarrollo.
Caricatura de los backs Molyneux (Southampton) y Brown (Alumni). Circa 1904.
En síntesis, la gira del Southampton de 1904 marcó un hito fundamental en favor de la actividad deportiva en el país y consolidó al fútbol como un espectáculo en grado de reunir multitudes y captar la atención preferente del público en general.§